El enólogo Jesús Moreno, antiguo presidente del Consejo Regulador de La Mancha, confía en el éxito internacional del laboratorio recién instalado en Plentzia por su revolucionario carácter innovador.
El enólogo Jesús Moreno, antiguo presidente del Consejo Regulador de La Mancha, confía en el éxito internacional del laboratorio recién instalado en Plentzia por su revolucionario carácter innovador.
Plentzia. La bodega submarina de Plentzia aparece como un mirlo blanco para el mercado vitivinícola estatal, un sector preso de su propia crisis interna. Este es al menos el pronóstico del prestigioso enólogo madrileño Jesús Moreno, antiguo presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen de La Mancha. "Puede causar sensación y llamar la atención a nivel internacional", vaticina.
De momento, Laboratorio Submarino de Envejecimiento Bahía de Plentzia (LSEB) comparecía ayer en su puesta de largo oficial con la expectación propia de los grandes acontecimientos. El salón de plenos municipal aparecía abarrotado de periodistas, incluyendo a un pelotón de cámaras de televisión procedentes de cadenas de ámbito estatal. Políticos de primera fila, como la portavoz del Gobierno vasco Idoia Mendia, aterrizaban en la villa para dejarse ver en el acto.
Moreno destacó el potencial de la nueva instalación, que abre la puerta a un mundo nuevo en el ancestral arte del vino. "Se inicia un proceso de producción inédito del que queda todo por descubrir", resaltó. Por este motivo, se mostró confiado en la proyección exterior de la instalación y en su capacidad de colocar a Plentzia en el mapa del vino.
De hecho, destacó el carácter revulsivo del complejo y su capacidad para sacudir a la producción de vino estatal, aquejado de un agudo estancamiento. "Está en crisis. Se bebe menos vino en España y, además, no se sabe vender en el exterior. Franceses e italianos nos llevan la delantera", advirtió.
Moreno pronosticó que el LSEB encenderá los ánimos de los amantes del vino y no dejará indiferente a nadie por su carácter revolucionario. "Por supuesto que habrá una corriente que se muestre en contra", señaló. Él, por su cuenta, levanta la bandera de los partidarios y se muestra rendido al proyecto hasta el punto de ofrecerse voluntariamente. Así, participa como asesor desde que conociera la iniciativa por casualidad a causa de su veraneo en Plentzia.
El enólogo destacó que el LSEB ofrece una línea experimental para productos singulares. De hecho, apuntó a la gastronomía de vanguardia como la salida natural del vino de Plentzia. "Encaja muy bien con cocineros de prestigio como Ferrán Adria que siempre están experimentando con los sabores", señaló. En este contexto, precisó que la producción submarina supone un hecho diferencial en el competitivo mundo del vino.
El LSEB ya ha despertado el interés en sectores especialistas del vino. Así, la empresa promotora, Bajoelagua Factory, ha entablado contactos con un instituto enológico de Burdeos. En casa, la UPV se muestra dispuesta también a a colaborar en la investigación aprovechando la presencia en Plentzia de su estación marítima, especialista en el ecosistema del Cantábrico.
De igual modo, la propuesta cuenta ya con el respaldo de 13 denominaciones de origen estatal, tal y como publicó el DEIA. En concreto, han confirmado su presencia en el laboratorio plentziarra denominaciones como Ribera de Duero, Arlanza, Rueda o Bizkaiko Txakolina.
A nivel de investigación, el proyecto ya cuenta con la participación de empresas especialistas que se encargarán de desarrollar el sistema de almacenamiento en el interior de los dos módulos submarinos. El LSEB investigará el embotellamiento, los cierres y los etiquetados de las botellas para asegurar la máxima eficacia en la producción de vino.
Diego Artola
10/09/10
DEIA

