La Armada de Uruguay construye barcazas en serie, para empresas pasteras y forestales

La incipiente industria de la celulosa comienza a empujar otras ramas de actividad. Por lo pronto, la Armada Nacional recibe ahora los beneficios con la construcción de barcazas. Por otra parte, astilleros privados también recibieron contratos similares de construcción naval.

La incipiente industria de la celulosa comienza a empujar otras ramas de actividad. Por lo pronto, la Armada Nacional recibe ahora los beneficios con la construcción de barcazas. Por otra parte, astilleros privados también recibieron contratos similares de construcción naval.

La construcción de dos barcazas para la empresa finlandesa Botnia, sumada a las negociaciones con la española ENCE para fabricar otras seis entre 2008 y 2009, no solamente ha reactivado la industria naval nacional sino que le ha dado una fuente nueva de ingresos a la Armada con el trabajo para terceros. Tras décadas de deterioro que desembocaron casi en la obsolescencia de equipamiento y proyectos, el puntillazo final lo dio la crisis de 2002 que hizo desaparecer la industria naval en el país. Pero la viabilidad de un encare comercial en la tarea entusiasmó a los jefes navales que decidieron incorporar tecnología de punta.

Ahora, un año después de la planificación de la tarea, el astillero naval trabaja con una capacidad máxima de 1.200 toneladas de acero naval adquirido a Rusia, emplea a 160 técnicos civiles de todo tipo y tiene el orgullo de mostrar el primer pantógrafo digital instalado en diques del país para obtener los mejores réditos en el proceso de corte de la chapa naval.

La Armada llevará todas sus instalaciones a la zona del Cerro en poco tiempo. El astillero funciona hoy con una sinergia total con el dique naval. En los planes figura la construcción de embarcaciones de pesca artesanal, buques aptos para navegar en las aguas fluviales fomentando el cabotaje nacional e, incluso, desarrollando proyectos de construcción de patrulleros medianos para la Armada.

Los ministros de Defensa Nacional, Azucena Berrutti, y de Industria, Jorge Lepra, visitaron ayer el astillero y las instalaciones del dique, acompañados por autoridades navales encabezadas por el comandante en jefe, Juan Fernández Maggio, y varios de los almirantes, así como por los responsables militares y civiles de las áreas involucradas en la construcción de las barcazas.

Los planes divulgados por los responsables de la fuerza naval durante la visita incluyen el empleo de estudiantes de UTU y de la Facultad de Ingeniería, y de jóvenes de escasos recursos de la zona del Cerro, que trabajan junto con los técnicos y profesionales asignados al astillero.

PURA CHAPA. Las barcazas para Botnia tienen que estar listas en pocos meses más.

Su costo individual ronda los U$S 850.000. Su capacidad de carga es de 3.650 toneladas en una bodega de casi 70 metros de largo que ocupa buena parte de los 88 metros totales de la embarcación. Son aptas para la navegación fluvial debido a su bajo calado.

En la construcción de las barcazas actualmente se han procesado 400 toneladas de chapa naval, lo que equivale al 60% del total necesario. Se espera que la primera embarcación esté finalizada en octubre, es decir un mes antes de la fecha fijada en el contrato, y sobre la fecha prevista para la inauguración de la planta de Botnia en Fray Bentos.

La Armada, a través del Servicio de Construcciones, Reparaciones y Armamento, gestiona y administra los únicos dos diques secos con que cuenta el país. Uno es el dique de Punta de Lobos en el Cerro, que los ministros de Defensa Nacional e Industria,  recorrieron el día 3 de este mes; y el otro es el dique Mauá, ubicado en la rambla Sur.

Fuente: EL PAÍS DIGITAL Y PROPIAS

05/07/07
VISION MARITIMA

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