Un sombrío mar interior creado por meses de catastróficas inundaciones en las tierras bajas del oriente boliviano, dieron a la flota fluvial del país un fresco sentido de utilidad, cuando sus tripulaciones rescataron a pobladores aislados y salvaron el ganado empantanado en millones de acres de tierras de pastura inundadas.
Un sombrío mar interior creado por meses de catastróficas inundaciones en las tierras bajas del oriente boliviano, dieron a la flota fluvial del país un fresco sentido de utilidad, cuando sus tripulaciones rescataron a pobladores aislados y salvaron el ganado empantanado en millones de acres de tierras de pastura inundadas.
Pero cuando los bolivianos conmemoraron la pérdida de sus costas sobre el Pacífico el viernes, en su anual “Día del Mar”, las inundaciones habían finalmente comenzado a retroceder, dejando a los marinos de agua dulce cautivados por su viejo sueño de recuperación de las costas que Chile capturó en 1879.
“Imaginen si tuviéramos mar”, expresaba el Sargento Álvaro Machaca apoyado sobre la borda de una lancha fluvial estacionada en Puerto Varador sobre el crecido Río Mamoré, en las todavía pantanosas tierras bajas del oriente boliviano. “Hubiéramos tenido buques donde aprender realmente a navegar, para convertirnos en verdaderos marinos. Sólo imaginen los buques…”.
Fuente de curiosidad internacional pero de un ardiente orgullo vernáculo, la Armada de Bolivia no tiene ni un puerto marítimo ni un buque oceánico a los que pueda llamar propios. En su lugar, la fuerza patrulla el amplio Lago Titicaca y las 5.000 millas de ríos navegables del país, persiguiendo a contrabandistas de drogas y proveyendo de combustible y provisiones a remotas poblaciones.
Y más allá de tales tareas prácticas, los 5.000 miembros de la fuerza también constituyen los testigos vivientes del “alma mutilada” de Bolivia, tal como el vicepresidente Álvaro García describió la herida ocasionada por la costa perdida, durante la ceremonia conmemorativa celebrada el jueves en La Paz.
Bolivia supo tener casi el doble de su actual tamaño cuando obtuvo su independencia de España en 1825. Sin embargo, líderes corruptos y guerras extraviadas, despedazaron su territorio. La captura de la costa por parte de Chile se produjo a raíz de la Guerra del Pacífico, librada alrededor de la posesión de valiosos yacimientos de sal y depósitos de guano en las costas desiertas.
“Bolivia ha perdido mucho territorio” explicó a Associated Press el historiador boliviano Fernando Cajias. “Pero a pesar de ello, es todavía un país amazónico, un país andino, y un país chaqueño”, en referencia a la vasta planicie que comparte con Paraguay y Argentina.
“Con Chile perdió una característica, la costa, la cualidad marítima, y por eso está tan grabado en la memoria boliviana”, agregó Cajias.
La gran disparidad económica entre Chile y Bolivia ha clavado el cuchillo más profundamente aún. Depósitos de cobre que alguna vez pertenecieron a Bolivia – conocidos pero casi inexplorados en los 1800s – se tornaron enormemente valiosos en el siguiente siglo, sirviendo de base a la fundación de Chile como una de las economías más prósperas y estables de América del Sur.
Bolivia posee todavía extensos recursos naturales, incluidos gas, plata y estaño, pero sin una costa desde donde exportar se constituye en la nación más pobre del continente.
El presidente Evo Morales ha priorizado la recuperación del acceso soberano al mar. Y a diferencia de su predecesor, la presidente chilena Michelle Bachelet ha aceptado discutir la cuestión. De hecho ambos mandatarios han mantenido tres encuentros notablemente amistosos.
Sin embargo, la presidenta no se ha movido de la posición mantenida por Chile, y que sostiene que todas las cuestiones territoriales quedaron acordadas en el tratado de paz de 1904, y que aun cuando el comercio boliviano pueda pasar a través de puertos chilenos, la posibilidad de un puerto marítimo soberano está fuera de la cuestión.
David Choquehuanca, Canciller boliviano, dijo a AP que no existe una fecha límite para las demandas marítimas de la nación, y que por ahora, el mejoramiento de los lazos durante muchos años fríos entre ambos países, es suficiente.
“Estamos haciendo progresos”, afirmó el Canciller. “Chile nunca quiso siquiera saber que nosotros teníamos una armada, y ahora han invitado a nuestra marina a Chile para un intercambio”.
En efecto, la Armada de Bolivia existe hoy en parte para avergonzar a sus vecinos e impelerlos a cambiar las cosas. Después de constituir durante muchos años una división del Ejército, la Armada de Bolivia renació como una institución separada en 1963, con un cargo distintivamente simbólico. “Cultivar una conciencia marítima en la sociedad boliviana, esa es nuestra misión”, afirmó el capitán de fragata Raúl Viscarra, jefe de la sección Amazonas de la Armada. “Para mostrar al mundo entero que Bolivia tiene una armada, y que algún día debemos retornar al mar”.
Al igual que los presidentes anteriores, Morales dio una conferencia de prensa frente a un antiguo mapa de Bolivia con sus costas todavía intactas. Marineros en relucientes uniformes blancos lo escoltan en muchos eventos públicos. El material escolar que describe las nueve provincias bolivianas, nunca olvida mencionar la décima que fue perdida, y que se incluye siempre con la bandera y el escudo provincial de “El Litoral”. Y la ganadora del concurso anual Miss Litoral, apareció esta semana en los diarios, sonriendo en una bikini rosa.
Los pocos bolivianos suficientemente afortunados como para haber dado un vistazo al océano, no parecen haber perdido nunca el rubor del asombro infantil.
“Hombre, es hermoso”, decía el taxista paceño Rosso Cano, de 28 años, quien vio por primera vez el mar hace dos años, durante un viaje a Perú. “Tan azul. Parece …una gran alfombra, una gran alfombra azul sobre la cual uno puede caminar”
(Fuente: MiamiHerald.com; 24/03/07)
26/03/07
MARITIME NEWS
Traducción de NUESTROMAR

