La Argentina no sanciona la pesca de juveniles de merluza hubbsi, variado costero, ni abadejo

La Argentina no sanciona la pesca de juveniles de merluza hubbsi, variado costero, ni abadejo

La resolución que establecía la talla mínima de la especie fue derogada en 2006 y nunca se restituyó. La Auditoría General de la Nación notificó en octubre pasado a las autoridades de esta situación que se mantiene hasta hoy. Lo mismo ocurre con el abadejo y el variado costero.


La resolución que establecía la talla mínima de la especie fue derogada en 2006 y nunca se restituyó. La Auditoría General de la Nación notificó en octubre pasado a las autoridades de esta situación que se mantiene hasta hoy. Lo mismo ocurre con el abadejo y el variado costero.

Tanto los inspectores de tierra como los embarcados tienen la obligación de establecer el número de juveniles capturados; pero al encontrarse derogada la Resolución 447 de 1996 y no existir una normativa vigente en relación a la talla para la especie merluza común,  “el inspector se encuentra frente a un vacío legal en relación a esta temática” y  el hecho de detectarse un porcentaje superior al 10% de juveniles “carece de regulación y de validez suficiente como prueba a los fines de iniciarse un sumario o bien sancionar determinada conducta”, señala el informe de la Auditoría General de la Nación que evaluó a la Subsecretaría de Pesca . El documento fue presentado a las autoridades en septiembre de 2016 y en octubre el actual subsecretario de Pesca, Tomás Gerpe, respondió dando conformidad a los resultados de la evaluación y reconoció tales falencias. Sin embargo, esta situación se mantiene al día de hoy tanto para la merluza hubbsi como para el variado costero y el abadejo, a pesar del estado de colapso de esta última especie.

No es noticia para nadie que la pesca indiscriminada de juveniles pone en riesgo la sustentabilidad de los recursos; hablar de profundizar los controles cuando una de las acciones más dañinas de la flota no es castigada resulta ridículo y peligroso. Recordemos que el abadejo está en riesgo de colapso y existen posibilidades de que no se recupere, mientras que la merluza hubbsi no logra alcanzar los objetivos de biomasa que garanticen su sustentabilidad y la escandalosa pesca de juveniles de corvina es noticia cada año.

Según consta en el manual de inspectores de a bordo, el control de tallas se realiza midiendo un número determinado de individuos de un muestreo al azar, en al menos la mitad de los lances de pesca en el día. Así se determina el porcentaje de juveniles de cada día y de la marea una vez finalizada.

Los peces juveniles son sexualmente inmaduros e incapaces de reproducirse y para asegurar su supervivencia hasta, al menos, el primer desove que garantizará la sustentabilidad del recurso, se implementaron en los años noventa zonas de veda, paradas biológicas obligatorias, medidas de control de tallas y dispositivos de selectividad.

Mediante la Resolución SAGPyA 447/96 se determinó el largo total mínimo o largo de primera madurez para las principales especies demersales de altura y costeras. Luego, con la Resolución  SAGPyA 707/97, se adoptaron medidas sancionatorias para quienes superaran el 10% de la captura de juveniles. Pero ambas resoluciones fueron derogadas en 2006 y nunca más se volvió a establecer una talla mínima de captura para la merluza Hubbsi ni para otras especies que incluía la norma, como el abadejo, la corvina, la  pescadilla y el gatuzo.

El informe de la AGN resalta que el Consejo Federal se ocupó de la administración de la merluza común con posterioridad a estas derogaciones, estableciendo cupos anuales y en 2013 “el régimen general de Cuotas Individuales Transferibles de Captura (CITC), pero no dictó ninguna norma en lo que se refiere a la temática de tallas y juveniles de la especie”.

Desde que no existe reglamentación que condene la pesca de juveniles en las actas de los inspectores se contabiliza el número de juveniles pero no se sanciona. Personal del cuerpo de inspectores en conversación con REVISTA PUERTO denunció que la ausencia de regulación sobre tallas además les impide solicitar a los armadores que abandonen una zona de pesca con alta presencia de juveniles; y que en tierra directamente no se controla, por carecer de elementos para abrir un sumario.

“Si vienen cargados de juveniles de merluza o abadejo no podemos hacer nada, simplemente informamos que hay determinada cantidad de juveniles y en eso queda porque nadie nos da una directiva sobre qué tenemos que hacer. Pero peor aún es la situación en la banquina chica; los costeros no tienen tallas mínimas para el variado costero ni tampoco están reglamentadas las artes de pesca permitidas, ni luz de malla ni nada”, concluye un inspector del Puerto de Mar del Plata.

El vacío legal no fue atendido por ninguno de los funcionarios kirchneristas que se sucedieron en el cargo de Subsecretario de Pesca de 2006 a 2015 y tampoco lo ha hecho la administración de Cambiemos. El actual subsecretario, Tomás Gerpe, tomó conocimiento pleno de esta situación y dejó testimonio escrito en octubre del año pasado, cuando dio respuesta al Auditor General de la Nación. Pero ninguna de sus acciones posteriores tuvo por objetivo reparar esta grave falencia.

No se puede interpretar esta falta de normativa como un acto de inocente descuido de las pasadas autoridades ni de las actuales. El abadejo, según el último informe del INIDEP, está en riesgo de no recuperarse y es precisamente la captura indiscriminada de juveniles lo que complica su estado. Los armadores se dan el lujo de traer hasta un 80% de juveniles.

La biomasa total de merluza hubbsi cayó entre 6 y 9%, la biomasa reproductiva un 11% y no se consiguió alcanzar el objetivo de 600 mil toneladas de reproductores, según reveló el último informe del INIDEP. Precisamente por ello los investigadores pidieron infructuosamente a las autoridades que bajaran las capturas. Por supuesto que también solicitaron extremar los controles para evitar la pesca de juveniles.

Por último, podemos referirnos a la histórica matanza de juveniles de corvina que cada año se realiza a la vista de todos en la Bahía de Samborombón. Supuestamente esta situación se habría morigerado luego de que la Dirección de Pesca, durante la última etapa del gobierno kirchnerista, endureciera los controles sobre la exportación de juveniles de la especie; pero sin norma que establezca la talla mínima, ahora todo parece haber sido una burla.

Esta es la situación en la Argentina en lo que hace al control de la pesca de juveniles desde 2006 hasta el 14 de febrero de 2016. (Revista Puerto)

17/02/2017

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio