Si la anchoita era uno de los comodines del tercer trimestre del año para que la flota pesquera pueda disimular de un mejor modo la falta de merluza hubbsi, ahora que el contexto internacional le ha dado luz verde al ingreso de la engraulis al mercado europeo, su valor crece al mismo ritmo que el nivel de desembarques.
Si la anchoita era uno de los comodines del tercer trimestre del año para que la flota pesquera pueda disimular de un mejor modo la falta de merluza hubbsi, ahora que el contexto internacional le ha dado luz verde al ingreso de la engraulis al mercado europeo, su valor crece al mismo ritmo que el nivel de desembarques.
(Mar del Plata) La estadística oficial marca que de las 5.267 toneladas que se desembarcaron hasta el 8 de agosto, 3.900 se descargaron el mes pasado, cuando los procesos de producción de salado y filetes envasados al vacío se pusieron en marcha, a partir del buen tamaño de los ejemplares capturados.
En la primera semana de agosto se descargaron 1.300 toneladas y los números crecerán porque son pocos en el puerto local los que no están capturando anchoita. A una considerable distancia, el tamaño predominante es un “C”, que está dentro de lo bueno, sobre todo si se piensa que el tamaño “A” es como la merluza de más de 45 centímetros, casi no existe.
El año pasado, con un contexto internacional más difícil que éste por el asunto del cadmio, se desembarcaron 27.861 toneladas, las cuales, creen por estas playas, se superarán holgadamente si las condiciones de su captura se mantienen dentro de los parámetros actuales.
“Debemos aprovechar este contexto favorable para abrir nuevos mercados; tenemos un buen producto, bien elaborado, bien presentado que puede competir perfectamente”, subrayó Roberto Penissi, dedicado a la anchoa y a la caballa.
Con un precio en banquina que oscila entre $1 y $1,50 el kilo, levemente superior a la temporada pasada (10%) la ecuación para el proceso en tierra sigue pasando por el carácter de los recursos humanos que la procesan.
Más allá de las inspecciones, multas y operativos que realizan los inspectores del Ministerio de Trabajo cada año, sigue siendo una constante el proceso de anchoita de manera informal, con obreros en negro a los que se les paga al finalizar.
“Con todos los feriados que abono en el año, otros pagan sólo por lo que producen”, se queja Pennisi, quien tiene a todo su personal bajo relación de dependencia. Esta situación lo ha llevado a volcarse más hacia la conserva, a partir del proceso de caballa.
“Tengo 200 personas en el salado y 100 en la conserva. Me gustaría que fuese al revés porque como se dispararon los precios internacionales, el mercado interno demanda conserva y también hay buenas perspectivas”, dice el empresario, que incrementó el 100% del valor por producción a partir de un convenio particular con el SOIP.
25/08/08
PESCA & PUERTOS
