La acidificación oceánica está afectando a caracoles antárticos

Caparazones de caracoles marinos que viven en los mares antárticos. (Foto: Russ Hopcroft, UAF/NOAA). Las conchas de los caracoles marinos -conocidos como pterópodos- que viven en los mares que rodean la Antártida se están disolviendo por la acidificación de los océanos, según un nuevo estudio publicado esta semana en la revista Nature Geoscience.

Caparazones de caracoles marinos que viven en los mares antárticos. (Foto: Russ Hopcroft, UAF/NOAA). Las conchas de los caracoles marinos -conocidos como pterópodos- que viven en los mares que rodean la Antártida se están disolviendo por la acidificación de los océanos, según un nuevo estudio publicado esta semana en la revista Nature Geoscience.

Estos pequeños animales son una valiosa fuente de alimento para los peces y los pájaros y juegan un papel importante en el ciclo del carbono oceánico.
Durante un crucero científico realizado en 2008, investigadores del British Antarctic Survey (BAS) y de la Universidad de East Anglia (UEA), en colaboración con colegas de la Institución Oceanográfica Woods Hole de EE.UU. (WHOI) y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), descubrieron una disolución grave de las conchas de los pterópodos que viven en las aguas del océano Austral.

El equipo examinó un área de afloramiento, donde los vientos hacen que el agua fría sea empujada hacia arriba desde el fondo hasta la superficie del océano. Estas aguas son por lo general más corrosivas para un tipo particular de carbonato de calcio (aragonita) que los pterópodos utilizan para construir sus conchas. El grupo halló que, como consecuencia de la influencia adicional de la acidificación oceánica, el agua corrosiva había disuelto severamente las conchas de los pterópodos.

La acidificación oceánica es causada por la absorción de dióxido de carbono de la atmósfera emitido como resultado de la quema de combustibles fósiles. Una serie de experimentos de laboratorio han demostrado el efecto potencial de la acidificación sobre los organismos marinos.

Sin embargo, hasta la fecha se contaba con pocas evidencias de tales impactos en especímenes vivos en su ambiente natural. El hallazgo difundido ahora apoya las predicciones de que puede ser significativo el impacto de la acidificación oceánica sobre los ecosistemas marinos y las redes alimentarias.
La autora principal, la Dra. Nina Bednaršek, exmiembro de BAS y UEA, y ahora de miembro de la NOAA, explica:
“Sabemos que el agua de mar es más corrosiva para las conchas de aragonita por debajo de una cierta profundidad -llamada “el horizonte de saturación”- que se sitúa a alrededor de 1000 metros de profundidad. Sin embargo, en uno de nuestros sitios de muestreo, descubrimos que este punto llegó a una profundidad de 200 metros a través de una combinación de afloramientos naturales y la acidificación oceánica.”

“Los caracoles marinos -pterópodos- viven en esta capa superior del océano. Las propiedades corrosivas del agua causaron que las conchas de animales vivos sean severamente disueltas, lo que demuestra la vulnerabilidad de los pterópodos. La acidificación oceánica, como resultado de la adición de dióxido de carbono de origen humano, contribuyó a esta disolución.”

El Dr. Geraint Tarling, del BAS, coautor del trabajo y líder de cruceros científicos, agrega:
“Aunque los sitios de afloramiento son un fenómeno natural que ocurre en todo el océano Austral, los casos en los que el ‘horizonte de saturación’ es superior a los 200 metros serán más frecuentes debido a la intensificación de la acidificación oceánica en los próximos años. Los pterópodos son sólo una de las pocas criaturas oceánicas que construyen sus conchas con aragonita en las regiones polares, y son una fuente importante de alimento para peces y aves, así como un buen indicador de la salud del ecosistema.”
“Los caracoles pequeños no necesariamente mueren porque sus conchas se disuelven, pero puede aumentar su vulnerabilidad a la depredación y la infección, y esto puede tener un impacto en otras partes de la cadena alimentaria”.

El Dr. Jeremie Bakker, de la Universidad de East Anglia, otro de los coautores de la investigación, señala:
“Los modelos climáticos proyectan una constante intensificación de los vientos del océano Austral durante todo el siglo 21 si sigue aumentando el dióxido de carbono en la atmósfera. […] Las predicciones actuales son para el ‘horizonte de saturación’ de aragonita que alcanzarán las capas superficiales superiores del océano Austral en el invierno de 2050 y durante todo el año 2100.”

27/11/12
FIS.COM

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