La última novedad de la justicia peruana no es un fuerte instrumento informático, sino la creación de un juzgado de paz flotante, único en América, construido a base de cañas de Totora sobre el Lago Titicaca y al que el juez y los litigantes solo pueden llegar en canoa.
La última novedad de la justicia peruana no es un fuerte instrumento informático, sino la creación de un juzgado de paz flotante, único en América, construido a base de cañas de Totora sobre el Lago Titicaca y al que el juez y los litigantes solo pueden llegar en canoa.
Este peculiar tribunal dio nombre a la isla sobre la que se ubica, "Isla de la Justicia" –una de las 51 islas artificiales del Titicaca–, y se erigió en todo un acontecimiento y pilar de esperanza para los habitantes de la zona, los Uros, que hasta ahora vivían atemorizados por costumbres ajenas a su comunidad.
El recién nombrado juez de paz, Carlos Lujano, explicó la filosofía que aplica en este peculiar tribunal: "mi función no consiste tanto en conocer las leyes peruanas, sino en aplicar nuestra verdadera ley, que es la palabra".
25/02/09
LA NUEVA PROVINCIA
