Japón se refuerza militarmente para frenar a China

La disputa de unos islotes provoca una crisis diplomática entre Tokio y Pekín.


La disputa de unos islotes provoca una crisis diplomática entre Tokio y Pekín.

TOKIO.- Con la mira puesta en la creciente pujanza militar de China en Asia, el gobierno japonés aprobó ayer una nueva estrategia de seguridad nacional y un plan a cinco años para ampliar sus recursos militares.

La nueva política de defensa considera que las “intrusiones” marítimas de China en torno a las islas Senkaku (que administra Tokio y reclama Pekín) plantean una “preocupación a nivel internacional”.

China y Japón llevan más de un año de tensiones, desde que Tokio anunció la compra en septiembre de 2012 de tres islotes del archipiélago -Diaoyu para Pekín y Senkaku para Japón-, lo que provocó fuertes protestas por parte del régimen comunista.

La tensión aumentó el mes pasado, cuando Pekín anunció la creación de una zona de defensa aérea sobre una amplia región que incluye esas islas, lo que provocó protestas de Tokio, Washington y Seúl, y elevó los temores de que un incidente menor en la zona en disputa pueda escalar rápidamente.

Las líneas maestras en seguridad nacional aprobadas ayer por el gabinete del primer ministro conservador Shinzo Abe tienen como objetivo, según Tokio, reforzar la vigilancia fronteriza tras las recientes actividades militares chinas en el Mar de China Oriental.

Para Tokio, esas maniobras militares chinas buscan “modificar el statu quo regional con argumentos incompatibles con el derecho internacional”, por lo que advirtió del peligro de que se produzca una confrontación.

Para hacer frente a esas “amenazas”, el gobierno japonés aumentará su presupuesto militar en los próximos años con la compra de aviones de alerta temprana, vehículos de asalto costero y aeronaves para transporte de tropas. Al mismo tiempo, el gobierno de Abe buscará estrechar vínculos con sus socios asiáticos para contrarrestar el creciente poderío militar de China.

El presupuesto militar japonés se incrementará un 2,6% en los próximos cinco años y se situará en 23,97 billones de yenes (232.400 millones de dólares), por encima de los 23,37 billones de yenes de los cinco años previos.

Ese incremento revierte una década de declive y está en línea con la estrategia que Abe -conocido por su fama de “halcón”- propuso al acceder al poder hace casi un año. La decisión entronca también con la intención del primer ministro de revisar la Constitución pacifista del país, establecida tras la Segunda Guerra Mundial para redefinir el rol de las fuerzas armadas. Abe podría tomar una decisión sobre esa enmienda constitucional en 2014. Al mismo tiempo, su gobierno estaría estudiando revisar la limitación autoimpuesta a la hora de vender armas al exterior, lo que podría dar impulso a las empresas japonesas, muchas de ellas líderes en el sector bélico.

“La postura de China hacia otros países y movimientos militares, combinado con una falta de transparencia respecto a sus políticas militares y de seguridad nacional, representan una preocupación para Japón y la comunidad internacional más amplia y requieren una estrecha vigilancia”, señaló el gobierno japonés en un comunicado.

Nada más conocer los planes de Japón para reforzarse militarmente, el gobierno chino criticó la decisión y señaló que la medida “impactará la seguridad en la región”.

En una conferencia de prensa, Hua Chunying, vocera del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, instó a Japón a “respetar las preocupaciones de seguridad justas y razonables de los países regionales”.

Agencias AP, EFE y Reuters

18/12/13

LA NACION

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