Investigadores contabilizaron 550 ballenas en los golfos Nuevo y San José

Investigadores contabilizaron 550 ballenas en los golfos Nuevo y San José

Los investigadores del Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) y Ocean Alliance se encuentran llevando adelante la temporada número 45 del Programa Ballena Franca Austral en Península Valdés. Esto marca un hito en la historia de la investigación con ballenas, tanto en Argentina como a nivel mundial, ya que es el estudio más largo del mundo basado en la foto identificación de ballenas en su ambiente natural.


Los investigadores del Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) y Ocean Alliance se encuentran llevando adelante la temporada número 45 del Programa Ballena Franca Austral en Península Valdés. Esto marca un hito en la historia de la investigación con ballenas, tanto en Argentina como a nivel mundial, ya que es el estudio más largo del mundo basado en la foto identificación de ballenas en su ambiente natural.

Los días 3 y 6 de septiembre realizaron el relevamiento aéreo de fotoidentificación de ballenas. Durante dos días de vuelos con buen clima, los investigadores contabilizaron un total de 550 ballenas en los golfos Nuevo y San José, por lo que hay más ballenas presentes en la zona, en particular lejos de las costas, cerca del centro de los golfos y también hacia el norte de la península. Además, este año se realizó un tercer vuelo en el área de alta densidad en el Golfo Nuevo para incrementar el número de ballenas fotografiadas. En total, se tomaron 6.300 fotografías que serán analizadas por Vicky Rowntree en el laboratorio, para agregar nuevos registros al catálogo que contiene algo más de 3.000 ballenas conocidas, algunas desde 1971.

Método de investigación

El objetivo de nuestros relevamientos aéreos es fotoidentificar ballenas para describir la dinámica y realizar una evaluación visual básica del estado de la población. La fotoidentificación de individuos permite saber “quien es quien” entre las ballenas de la península, generando información sobre la historia de vida de cada individuo, que luego se aplica en modelos matemáticos para estimar el tamaño y la tendencia de toda la población. Este método de muestreo es similar al usado para estimar el tamaño poblacional de muchas especies animales, y es conocido como “captura y recaptura”. En este caso, cada “captura y recaptura” de las ballenas son las fotografías identificatorias a lo largo de sus vidas. Registraron además otras variables como el número de ballenas fotografiadas, sus clases de edad, su distribución a lo largo del perímetro de la península, la presencia de heridas en sus cuerpos y las ballenas muertas en las playas.

Distribución

Según explican los investigadores, este año fue llamativa la distribución de ballenas en el Golfo San José, ya que se observaron varias madres con crías en la zona del Riacho San José, en el extremo este del golfo, un área donde hay muy pocas ballenas en esta época. Por el contrario, vieron menos ballenas en la Bahía Fracaso, una playa que habitualmente tiene alta concentración de ballenas. En las proximidades de la boca del Golfo Nuevo casi todas las ballenas que fotografiaron fueron adultos y juveniles en grupos de cortejo. La gran mayoría de las hembras con sus ballenatos se encontraban a lo largo de la costa norte entre Puerto Madryn y Puerto Pirámides. Las fotografías estuvieron a cargo de John Atkinson y las notas y registros fueron realizados por Mariano Sironi, Marcos Ricciardi y Alejandro Fernández Ajó.

Monitoreo de ataques de gaviotas

En Península Valdés, las gaviotas cocineras se posan sobre la espalda de las ballenas vivas para alimentarse de su piel. Los picotazos causan dolor a las ballenas, que modifican su comportamiento e incrementan su gasto de energía para evitarlos, durante un período muy sensible de su ciclo vital: la crianza de los ballenatos. Además de los notables efectos sobre el comportamiento, los repetidos picotazos de las gaviotas producen importantes lesiones en el lomo de las ballenas. Desde 1995, el ICB monitorea la frecuencia de los ataques para analizar cambios en la evolución de esta interacción a largo plazo y contribuir con la evaluación de las acciones de control para reducir la frecuencia de ataques de gaviotas. La significativa preferencia de los ballenatos como blanco del ataque de las gaviotas resalta el impacto que este comportamiento parasítico tiene sobre las crías, afectando la salud y bienestar de las ballenas recién nacidas. Este año participan en la recolección de datos Alejandro Fernández Ajó, Florencia Vilches, Agustina Sáez, Lorena Barranco y Lucía Alzugaray.

Estado sanitario de las ballenas

Las ballenas que mueren y luego varan en las playas son una fuente de información importante para estudiar el estado de salud general de la población. Desde el año 2003, el Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral realiza exámenes post mortem de cada ballena franca que muere en Península Valdés y alrededores. Este Programa es coordinado por el Instituto de Conservación de Ballenas, Ocean Alliance, la Universidad de California – Davis, la Universidad de Utah, Wildlife Conservation Society y la Fundación Patagonia Natural. El esfuerzo conjunto de estas organizaciones de la sociedad civil y universidades ha permitido generar la base de datos médicos y muestras biológicas más completa que existe en el mundo para esta especie. En este sentido, el Comité Científico de la Comisión Ballenera Internacional en sus informes anuales ha destacado la relevancia de este Programa científico para tratar de comprender las causas de las mortandades elevadas de ballenatos que se han producido en años recientes en esta población, y recomienda su continuación a largo plazo. Coordinados en el campo por el Médico Veterinario Matías Di Martino junto a Lucas Beltramino, veterinarios y biólogos acuden a cada ballena que muere y llevan a cabo un minucioso examen externo en busca de cicatrices, heridas y evidencias externas de causa de muerte, ya sean naturales o por acciones humanas, toman medidas corporales, colectan innumerables muestras de tejidos y órganos, localización, fotografías. Toda esta información se vuelca en una base de datos que mantienen desde el inicio del programa en 2003 y los resultados se informan periódicamente a las autoridades provinciales de Chubut, nacionales y ante la Comisión Ballenera Internacional. En lo que va de la presente temporada, han estudiado 25 ballenatos muertos, que se suman a un total de 695 ballenas muertas en las costas de Península Valdés y alrededores desde el año 2003.

El estado físico

Vicky Rowntree evalúa el estado físico de las ballenas de Valdés mediante el registro de su frecuencia respiratoria. Asumiendo que las ballenas que mantienen su respiración por períodos más prolongados se encuentran en mejor estado físico, como sucede con los humanos, Rowntree registra el tiempo que las madres y sus crías mantienen su respiración durante detallados seguimientos visuales desde los acantilados. También registra el tamaño relativo de las crías y la altura del rollo de grasa que tienen las madres detrás de los espiráculos como un indicador de la cantidad de energía almacenada en forma de grasa. Los resultados revelan detalles sorprendentes sobre la energética de madres y crías. El tiempo de mantenimiento de la respiración de las madres disminuye y su rollo de grasa se reduce en tamaño a medida que los ballenatos crecen un metro por mes, mientras permanecen en la zona y sus madres se sienten con menos energía. Las floraciones de plancton que aparecen en Península Valdés en la primavera deben ser un alivio muy bienvenido por las ballenas adultas que están casi en ayunas, y quizás las estimulen para partir hacia sus áreas de alimentación. (Diario de Madryn)

22/09/15

 

 

 

 

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