
Un mapa que monitoriza en tiempo real la actividad de la flota pesquera mundial para detectar posibles actividades ilegales. No es ciencia ficción, sino “un proyecto impulsado por Google, la Fundación Leonardo Di Caprio, Oceana y SkyTruth y que se sirve del big data y la inteligencia artificial para recoger y analizar más de 60 millones de puntos al día de cientos de miles de embarcaciones”, explica Manuel Zaforas, de la consultora española Paradigma Digital.
“Las nuevas tecnologías, lideradas por el big data y la
inteligencia artificial, abren un mundo de posibilidades en la
protección del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático”,
afirma Juan María Fiz, de Paradigma Digital.
Entre sus ventajas
destaca que “permiten avances mucho más rápidos y a unos costes muy
inferiores”, añade Fiz. Albert Duaigües, director ejecutivo de la
empresa especializada en la aplicación de big data en agricultura Raw
Data, señala también que son tecnologías “muy escalables” y, por tanto,
viables desde el punto de vista económico.
El de la pesca ilegal
es sólo un ejemplo del potencial de los nuevos avances tecnológicos al
servicio del medio ambiente. Duaigües explica que trabaja en la
aplicación del big data en “la predicción de cosechas agrarias” en pro
de “una mayor eficiencia en el uso de recursos”. Los datos recogidos
permiten “tomas mejores decisiones”, añade. Esto significa un menor
consumo de agua de riego o bien de productos como fertilizantes.
Fiz
habla del proyecto Wild Me, en el que la ciencia ciudadana y la
inteligencia artificial colaboran en la protección de especies
amenazadas. “Las fotografías de animales en la naturaleza hechas por
ciudadanos anónimos son analizadas mediante inteligencia artificial de
la nube de Microsoft”, concreta el experto. “Hasta ahora se utilizaban
metodologías caras, poco eficaces y de baja precisión”, señala Fiz.
“En
cambio, las imágenes de ciudadanos corrientes son una fuente de
información abundante, disponible y barata. Con este método, y en sólo
dos años, ya se ha conseguido identificar más ejemplares de tiburones
ballena que los que se habían identificado hasta el inicio del
proyecto”, asegura.
La start-up portuguesa 20tree.ai está
desarrollando un sistema inteligente para salvar los bosques del mundo.
Combina tecnología de radar con imágenes de satélite de alta resolución
para detectar árboles. Una vez detectados, analiza cada árbol a escala
global y recolectar datos sobre la composición del bosque, las especies
de árboles, su altura, diámetro, crecimiento y productividad.
Con
estos datos extraen información sobre la salud del bosque, la
deforestación, la sequía, las plagas de insectos, la salud del suelo, el
daño de las tormentas. Los datos recopilados por estos sistemas son
introducidos en algoritmos de aprendizaje profundo capaces de detectar
patrones y situaciones que pasarían desapercibidas al ojo humano.
La
compañía Watt Time, por su parte, propone utilizar una red de satélites
para obtener y publicar, de forma objetiva e independiente, las
emisiones de dióxido de carbono de las grandes centrales de energía a
través de su análisis mediante inteligencia artificial. Estos datos
proporcionarán medidas reales y permitirán estudiar los resultados de
las nuevas tecnologías aplicadas a la reducción de emisiones.
El
papel del big data en materia de sostenibilidad fue objeto el pasado
jueves de una mesa redonda organizada por el Col·legi d’Economistes de
Catalunya. Se trata, según los expertos consultados, de una temática que
despierta un gran interés y con un gran recorrido por delante. (LORENA
FARRAS PEREZ – LA VANGUARDIA)
14/10/2019 #NUESTROMAR

