Inoperancia estatal frente a la contaminación que exhibe el arroyo El Gato

Resulta por cierto desalentador que después de tantas comprobaciones oficiales existentes, de los sucesivos estudios efectuados sobre la cuenca y de tantos anuncios sobre drásticos operativos de limpieza realizados en las últimas dos décadas, el arroyo El Gato continúe exhibiendo niveles cada vez más altos de contaminación orgánica e inorgánica.

Resulta por cierto desalentador que después de tantas comprobaciones oficiales existentes, de los sucesivos estudios efectuados sobre la cuenca y de tantos anuncios sobre drásticos operativos de limpieza realizados en las últimas dos décadas, el arroyo El Gato continúe exhibiendo niveles cada vez más altos de contaminación orgánica e inorgánica.

Crecientes cargas de desechos y centenares de toneladas de basura flotando a la deriva, vuelcos de toda clase de desperdicios, conexiones sanitarias clandestinas y camiones atmosféricos que vacían sus tanques con total impunidad conforman el panorama de un curso de agua que atraviesa lugares densamente poblados, ubicados al borde de nuestra ciudad.

No han servido estudios profundos realizados años atrás por profesionales de la Universidad Nacional de La Plata y tampoco las múltiples constataciones verificadas por organismos responsables de la Provincia y de las comunas de La Plata y Ensenada. Es verdad que han tenido el valor de ofrecer diagnósticos precisos acerca de la magnitud de la degradación y de la necesidad de concretar urgentes medidas de saneamiento. Pero, pese a todo, con el transcurso del tiempo, el arroyo El Gato se muestra cada vez más contaminado, cada vez más riesgoso para la salud de miles de pobladores, muchos de ellos también responsables de la contaminación existente.

Ahora se considera como relevante en estos días la conformación de un llamado comité de cuenca en el seno del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS), cuya finalidad es la de avanzar en acciones para la recuperación del Gato, según se afirmó.

Mientras tanto, se informó asimismo que en febrero de 2009 se colocó una barrera flotante, en dos secciones, a metros del puente de 7 y 514. Desde entonces se recogieron más de 400 toneladas de toda clase de desperdicios, merced a un convenio por el que la Ceamse aporta los dispositivos y la Comuna financia la mano de obra y la disposición final del material recolectado.

En la primera temporada, la cantidad de basura extraída alcanzó las 203,75 toneladas, con picos de 26 en los meses de febrero y agosto y un piso de seis en marzo; en la segunda, se totalizaron 141,25 toneladas, con un pico de 20 en enero y umbrales de 6,25 en mayo y noviembre. En lo que va de 2011 (con datos finales de mayo) se acumularon 56,25 toneladas, con un piso de 2,50 en febrero pasado y tendencia ascendente en los registros más recientes: 17,5 en abril y 22,50 en mayo.

Sólo la puntual detección de las fuentes contaminantes, la debida identificación de personas, empresas y funcionarios responsables del deterioro ambiental -tal como lo requirieron años atrás los vecinos en una denuncia penal formulada- la aplicación de multas y de las sanciones más severas previstas, en medidas que debieran aplicarse en forma sostenida y por el tiempo que sea necesario, podrán volver eficaz la prometida tarea de depuración.

A ello debiera agregarse una campaña muy intensa dedicada a inculcar en la población una cultura de respeto al medio ambiente, sin cuya existencia serán inútiles los operativos que el Estado pueda impulsar. La gente debe saber que lo que está en juego es su propia calidad de vida y la de las futuras generaciones.

20/07/11
EL DÍA

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio