“Hay menos barcos pero también menos peces”

Declaraciones de Carmen Fraga, Presidenta de la Comisión de Pesca del Parlamento Europeo

Declaraciones de Carmen Fraga, Presidenta de la Comisión de Pesca del Parlamento Europeo

"Si la CE insiste en presentar la sobrecapacidad como uno de los grandes problemas de la pesca europea, es ilógico que no ponga todos los medios para remediarlo, incluidos los económicos"

Los planteamientos de la comisaria europea de Pesca, María Damanaki, para la reforma de la Política Pesquera Común chocan frontalmente con los de la presidenta de la Comisión de Pesca del Parlamento Europeo, Carmen Fraga.

La gallega defiende los desguaces subvencionados, la transferencia de cuotas entre países y la modificación del sistema de reparto de cupos de captura. La griega los rechaza. Tienen hasta finales de 2012 para acercar posturas y pactar la reforma, como establece el Tratado de Lisboa.

El sector pesquero gallego ha recibido con desagrado la pretensión de la comisaria europea de Pesca, Maria Damanaki, de rechazar propuestas gallegas para la reforma de la Política Pesquera Común (PPC). La única esperanza de la flota radica en que el Tratado de Lisboa establece la codecisión entre la Comisión Europea (CE) y el Parlamento Europeo (PE), y la presidenta de la Comisión de Pesca de la Eurocámara, Carmen Fraga, exige una reforma muy distinta a la que propone Damanaki.

Parece que hay muchas diferencias entre usted y la comisaria sobre la reforma de la PPC, como en el caso de los desguaces.
–Sí. La comisaria Damanaki ha dicho que, en el actual contexto de crisis económica, no habrá más ayudas públicas para los desguaces. Es ilógico que si la CE insiste en presentar la sobrecapacidad como uno de los principales problemas de la pesca europea, no ponga todos los medios posibles para remediarlo, incluidos los económicos. Por eso apoyo la creación de un fondo de desguace para las flotas que mantienen un mayor desajuste con respecto a los recursos.

¿Es una de las propuestas de la Eurocámara?
–Es una idea del sector español y me parece muy útil. Además, demuestra su grado de responsabilidad, reconociendo los problemas cuando los hay y buscando soluciones. Es algo que se debe tener en cuenta ahora que tanto se habla de autocontrol y autogestión.

¿Han sido eficaces las anteriores subvenciones al desguace, que han reducido notablemente la flota española y gallega?
–La política estructural ha sido útil para la reducción de capacidad cuando se ha usado. El problema está en que hay estados miembros que, por sistema, se han negado a cofinanciar la política estructural y otros lo han hecho hasta cierto punto, bien por dificultades económicas bien porque ante una determinada parte del sector hablar de desguace no tiene una buena venta políticamente. Es evidente que hay flotas sobredimensionadas en la UE. Hoy tenemos muchos menos barcos pero también muchos menos peces, por lo que ciertos ajustes siguen siendo necesarios.

¿Se soluciona el problema de la flota europea y su posible sobrecapacidad con la previsible ayuda especial a las flotas artesanales?
Siempre que esa ayuda especial subvencione los casos en que es necesario equilibrar la capacidad de pesca. De todas formas aún está por ver qué se entiende por flotas artesanales y en qué consistirá ese supuesto trato de favor.

También, si ese apoyo es solamente económico, en qué casos y para qué medidas se dará, y qué tipo de flota artesanal tendremos en el futuro como resultado de ese tratamiento especial.

¿Qué opina de un sistema de transferencia de cuotas entre países, como defienden algunos armadores gallegos?
–Ya propuse este modelo en 1996, antes de la anterior reforma de 2002. Hemos desperdiciado un tiempo precioso en ofrecer al sector una fórmula que le hace más responsable de lo que pesca y le ofrece mayores posibilidades de eficiencia económica sin tener que participar en la alocada carrera por la pesca vivida durante años.

¿Cuál es la principal ventaja?
–A los verdaderos propietarios de los recursos pesqueros, que somos todos, la sociedad en su conjunto, nos da garantías de un mejor control de la actividad pesquera, pero hay otras muchas ventajas.

¿Cree que se acabará aceptando por parte de la CE?
–Es un sistema al que no hay que temer, que se puede regular de muchas maneras para salvaguardar los intereses de los que no tengan suficiente capacidad de desenvolverse en un mercado de derechos de pesca. Terminará imponiéndose, al menos en determinadas flotas, por la lógica de los tiempos y el estado de los recursos. Además, la sociedad empieza a tomar conciencia de que el res nullius, que lo que es de todos no es de nadie y por lo tanto no hay que cuidarlo o ya lo cuidará otro y mientras tanto yo lo pesco, no es la mejor manera de gestionar un bien común.

¿Es aceptable ahora el reparto de cuotas en base al principio de estabilidad relativa, sobre todo para Galicia?
–No es aceptable y nunca lo ha sido, pero hemos tenido que aceptarlo porque está en la base del reparto de posibilidades de pesca entre los estados miembros. La estabilidad relativa no ha estado nunca en relación con la dependencia real de la pesca, en unos países por exceso y en otros por defecto. Hoy, treinta años después, con el panorama pesquero completamente cambiado y donde los intercambios de cuotas entre los gobiernos de los estados miembros son el pan nuestro de cada día, la estabilidad relativa es casi una entelequia, y hay que hacer todo lo posible para frexibilizarla y aproximarla al mundo real.

13/06/10
FARO DE VIGO – ESPAÑA

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