“Hasta el Sahara daña los corales”, dice Ernesto Weil, autoridad en estos animales

“Hasta el Sahara daña los corales”, dice Ernesto Weil, autoridad en estos animales

Dice que estarían viviendo una quinta extinción. El polvo del desierto africano, que llega al Caribe, es uno de sus verdugos. Sugiere crear más áreas marinas protegidas.

Dice que estarían viviendo una quinta extinción. El polvo del desierto africano, que llega al Caribe, es uno de sus verdugos. Sugiere crear más áreas marinas protegidas.

El puertorriqueño Ernesto Weil, miembro del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales -entre los más importantes del mundo-, es uno de los científicos que más conocen los corales del Caribe, esos seres con más de 400 millones de años que resguardan la alimentación de millares de seres humanos.

Vino a Colombia, invitado por la U. Jorge Tadeo Lozano, a hablar de la evolución de estos animales, basado en el legado de Charles Darwin. Pero también lanzó un S.O.S frente a la agonía que soportan. Esta es una selección ‘natural’ de sus ideas.

¿Cuál es la situación de los corales del Caribe?

Son los que se hallan en peor situación en el mundo. Pienso que están comenzando a vivir una quinta extinción masiva.

¿Cómo se notará esa extinción?

Vamos a ver arrecifes invadidos por algas. Lo preocupante es que morirán y desaparecerá información genética contenida en ellos, útil para hacer medicamentos contra enfermedades incurables.

¿Por qué los corales del Caribe sufren más que los de otros mares del planeta?

El Caribe es un mar pequeño, muy interconectado y rodeado por 100 millones de personas. Allí cae polvo africano, que viene desde el desierto del Sahara. En esas nubes de arena viajan patógenos que están enfermando al coral. Además, la deforestación lleva a que los ríos movilicen cada vez más tierra y barro al mar, lo que termina matando muchos ejemplares. El transporte marítimo es también otro de los mayores dispersores de gérmenes.

¿El impacto de esas enfermedades está medido?

El Caribe guarda el 8 por ciento de los arrecifes coralinos del mundo, pero resiste el 80 por ciento de las enfermedades, como la banda blanca y la banda amarilla.

¿Qué es peor: la contaminación o el cambio climático?

El calentamiento los ha vuelto propensos a infecciones bacterianas. Los inviernos son cada vez más calientes y temperaturas elevadas y prolongadas producen, entre otras cosas, que los corales pierdan las zooxantelas, que les dan su color y que también son clave para su alimentación y reproducción.

Y hay especies invasoras…

Ese es otro problema, originado por las empresas que comercializan peces exóticos y que no controlan sus gérmenes.

Por ejemplo, los peces león, depredadores del coral y originarios del océano Índico, llegaron al Caribe porque un acuarista dejó escapar un ejemplar en Estados Unidos.

¿Hay arrecifes a salvo?

En Providencia (Colombia), Bonaire y Curazao, por estar lejos del impacto humano.

¿Qué soluciones propone?

Hay que incrementar el número de áreas marinas protegidas y frenar el crecimiento poblacional.

¿Hacen falta estudios?

No sólo estudios sino estudiosos (taxónomos). No hay suficiente información cuantitativa y geográfica basada en los métodos de Darwin, lo que ha limitado nuestro entendimiento sobre la biodiversidad de las especies de coral en la región.

Diques naturales dentro del mar

Los arrecifes son el ecosistema marino más apreciado y uno de los más hermosos del planeta.

Ellos forman una serie de refugios o pequeñas cavernas, casi tridimensionales, que les dan mucha oportunidad a los peces para que se resguarden y puedan reproducirse.

Según datos recolectados por el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar), entre un 15 y un 40 por ciento de la población mundial depende de los ecosistemas arrecifales para vivir.

Un 10 por ciento de la población colombiana obtiene su sustento de estas áreas, principalmente en el Caribe, según la fundación Marviva.

Además de proveer alimento, los corales forman diques naturales sobre el mar, que actúan como barreras frente a las inundaciones.

En el país, una de las porciones de arrecifes más afectadas está en las Islas del Rosario, por la influencia que ejerce el Canal del
Dique, un brazo del río Magdalena que va a parar a la bahía de Cartagena y cuyos sedimentos terminan rodeando los corales hasta matarlos.

Otro de sus enemigos es la pesca con dinamita, que no ha sido erradicada. Cada explosión en busca de peces afecta su estabilidad. Algunos pescadores, por lo menos en Santa Marta, llegan al punto de que se sumergen en las profundidades de la Playa del Muerto y hacen explotar las cargas luego de instalarlas dentro de los propios corales. Una forma rápida, pero a la vez macabra, de ganarse la vida.

31/08/09
EL TIEMPO

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