Avistaron algunos objetos en el mar; continúa el misterio sobre la causa de la caída; una de las azafatas es una argentina de 32 años.
Avistaron algunos objetos en el mar; continúa el misterio sobre la causa de la caída; una de las azafatas es una argentina de 32 años.
Mientras perdura el misterio por las causas que provocaron la tragedia, aviones militares brasileños encontraron ayer, en alta mar, restos del avión de Air France que desapareció cuando volaba sobre el océano Atlántico con 228 personas a bordo. El gobierno francés, encargado de investigar la catástrofe, confirmó el hallazgo y destacó que todavía no descarta ninguna hipótesis para explicar la misteriosa desaparición del avión.
Ayer se supo que una de las azafatas del vuelo era la argentina Clara Mar Amado, de 32, años, que vive en Málaga y también tiene nacionalidad española. El otro argentino del vuelo era Pablo Gabriel Dreyfus -hijo del reconocido publicista Gabriel Dreyfus-, que viajaba con su esposa brasileña.

Según informó el ministro de Defensa de Brasil, Nelson Jobim, los restos del avión se encuentran en dos áreas separadas por 60 kilómetros de distancia, en pleno océano, a unos 650 kilómetros del archipiélago brasileño Fernando de Noronha. Los pilotos avistaron numerosos objetos flotantes, pero no percibieron ningún signo de vida.
"No hay duda" de que esos restos corresponden a la aeronave desaparecida, declaró el ministro.
En las próximas horas, buques civiles y militares enviados por Francia, Brasil y Estados Unidos llegarán a la zona en la que flotaban "pequeños objetos blancos, una boya naranja, un recipiente" y "hasta un asiento", además de manchas de combustible, según informó ayer el coronel Jorge Amaral, vocero de la Fuerza Aérea de Brasil.
La llegada de esas naves a lo que sería la zona de la tragedia permitirá examinar los primeros indicios capaces de explicar la misteriosa desaparición del vuelo 447 de Air France, ocurrida en la madrugada del lunes cuando cubría el trayecto Río de Janeiro-París.
El dispositivo aéreo francés, constituido por dos aviones Atlantique 2 y un Falcon 50, será reforzado hoy por un avión radar AWACS, capaz de detectar objetos metálicos de apenas un metro cuadrado a través de las nubes. "El objetivo es obtener una cartografía precisa para determinar el sitio exacto del accidente y buscar después bajo el agua partes del aparato y sus cajas negras", explicó el capitán de navío Christophe Prazuck, vocero del estado mayor conjunto francés.
Breguet Atlantic 2
El gobierno francés envió además otro navío con equipos de buceo que pueden trabajar a una profundidad de 6000 metros. Con ellos se puede revisar hasta el 97% del fondo del mar, afirmó ayer el ministro de Medio Ambiente y Transporte francés, Jean-Louis Borloo. El navío Pourquoi Pas, de 110 metros de eslora, incluye un robot de buceo de tipo Nautile y un submarino no tripulado de tipo Victor 6000.
Tal como prometió el presidente estadounidense, Barack Obama, arribó una aeronave de la armada norteamericana a la base aérea brasileña de la ciudad de Natal. De allí continuó viaje hacia Fernando de Noronha. Otros dos navíos franceses, el Ventôse y la Foudre, deberían llegar a la zona entre el viernes y el sábado. "Ambos buques son capaces de recuperar los restos del avión, aunque no poseen robots submarinos", señaló Prazuck.
La fuerza aérea brasileña, por su parte, instaló en Fernando de Noronha un "cuartel general" encargado de centralizar el operativo de búsqueda y rescate.
El vocero de esa fuerza dijo que los dos sitios en que se localizaron los escombros dan un indicio de que los pilotos pudieron tratar de hacer girar el avión para regresar con dirección a Fernando de Noronha. "Las ubicaciones donde los objetos fueron encontrados están hacia la derecha del punto donde fue emitida la última señal del avión´´, dijo Amaral. "Eso sugiere que pudo haber tratado de hacer un giro, quizá para volver a Fernando de Noronha, pero es solamente una hipótesis.
A juicio de los responsables franceses, las tareas de búsqueda de los próximos días serán arduas.
Los operativos se realizan en pleno océano Atlántico, en la llamada "zona de convergencia tropical", donde entran en colisión las poderosas masas de aire de los hemisferios norte y sur, que producen fuertes tormentas o vientos de extrema violencia.
Ese sitio está encima de la dorsal Medioatlántica, una cadena de montañas -equivalente a la cordillera de los Andes- que se encuentra en el fondo del Atlántico. Tratar de hallar elementos en ese fondo marino extremadamente abrupto, de hasta 6000 metros de profundidad, "será muy difícil", advierten las autoridades francesas.
Más de 30 horas después de la desaparición del Airbus, no quedaba ayer ninguna esperanza de hallar sobrevivientes de la catástrofe. Tampoco se avanzó demasiado en determinar las razones que provocaron el accidente. Después de haber afirmado en un primer momento que el avión "sin duda había sido fulminado por un rayo", el ministro Borloo declaró ayer que "no excluía ninguna hipótesis", incluso "la pista terrorista".
Borloo explicó, sin embargo, que hasta el momento "ningún elemento relativo a los pasajeros, el despegue o las condiciones en que se realizaron las emisiones automáticas del aparato en vuelo parece indicar esa posibilidad". Los expertos, por su parte, siguen afirmando que las condiciones meteorológicas pudieron contribuir a la catástrofe del vuelo AF 447, pero raramente son la causa única de este tipo de accidentes. "Es muy, muy raro que sea la causa única" en un desastre de este tipo, explicó el jefe de la división de meteorología aeronáutica, Herbert Puempel, de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) .
"En general, se debe a una combinación de factores técnicos, meteorológicos y humanos", agregó. Incluso, aunque en "dos tercios de los accidentes de avión interviene un factor meteorológico, el factor humano es igualmente importante".
"El piloto que atraviesa una zona difícil está más estresado, lo que hace más difícil su trabajo", explicó Puempel. El director general de Air France, Pierre-Henri Gourgeon, había indicado anteayer que los últimos mensajes técnicos enviados en forma automática por el avión indicaban una avería eléctrica a bordo, lo cual revela que había "una situación totalmente imprevista".
"La situación en la aeronave se deterioraba de forma continua", precisó, y concluyó que es "probable que después de esos mensajes haya ocurrido el impacto en el Atlántico".
Varios empresarios conocidos, músicos, un destacado cirujano plástico y un príncipe brasileño se encontraban entre los pasajeros de 32 nacionalidades que viajaban en el avión de Air France. También se hallaba a bordo de ese vuelo Pedro Luis de Orléans e Bragança, de 25 años, cuarto en la línea sucesoria del trono imperial brasileño, que fue abolido en 1889, cuando se declaró la República.
03/06/09
LA NACION


