Fray Bentos: 150 años reafirmando su identidad portuaria y ribereña

Fray Bentos: 150 años reafirmando su identidad portuaria y ribereña

Una gran cantidad de barcos recalaban en un puerto rodeado por barrancas. No había casas y tampoco personas. Solamente riquezas naturales que eran aprovechadas por países extranjeros.

Una gran cantidad de barcos recalaban en un puerto rodeado por barrancas. No había casas y tampoco personas. Solamente riquezas naturales que eran aprovechadas por países extranjeros.

Poco a poco, el lugar se comenzó a poblar con interesados que vislumbraron el movimiento comercial generado en la zona, sobre las costas del Río Uruguay. Así fue como el 16 de abril de 1859 nació la ciudad de Villa Independencia, que hoy lleva el nombre de Fray Bentos.

Y que este jueves cumplió 150 años con una nueva realidad tras la instalación de la pastera Botnia. Hay quienes dicen que el nombre fue puesto como homenaje a un fraile que habitó el lugar. Sin embargo, hace poco tiempo el profesor de historia Jorge Picart realizó una investigación en la que tiraría abajo la leyenda del franciscano, asegurando que sí venía de un fraile, pero que vivió en Italia varios siglos atrás.

Lo cierto es que esta característica dotó al pueblo de Fray Bentos de algo muy especial: se transformó en una sociedad integrada por inmigrantes. Más de 50 naciones del mundo vieron cómo su gente llegaba a ese sitio a ganarse vida.

Diferentes idiomas, distintas idiosincrasias y culturas, conformaron un tejido social muy particular.

Durante los 150 años de historia, la ciudad y su población han disfrutado y también padecido las consecuencias de tener una empresa floreciente y extranjera instalada allí. En el pasado fue el Gran Frigorífico Anglo (antes Liebig’s), hoy la nueva y polémica pastera Botnia.

Es verdad que las épocas de uno y otro son distintas. Uno vivió mientras se sucedían las dos guerras mundiales, generadoras de necesidades tales que, mientras en Europa se sufría, en el Río de la Plata se trabajaba intensamente como "cocina del mundo", dando lugar a una época de bonanza económica. No sería extraño ver en algún documental un soldado abriendo una lata de carne conservada de origen fraybentino.
 
Ahora Botnia marca el rumbo de la ciudad. Fueron 5.000 personas las que trabajaron durante su instalación. Hoy todavía quedan algunas, pero muchas se han ido. La planta generó toda una revolución, no sólo en la sociedad, sino también en el paisaje.
 
Botnia, a diferencia del Anglo, tiene una gran tecnología. Por ejemplo, la empresa le vende a la estatal UTE la energía que necesitaría para iluminar a una ciudad entera. Su aspecto es imponente, sobre todo en la noche cuando se rodea de luces.

Estas cosas son las que hacen difícil una comparación entre ambos, que sin embargo en un punto se cruzan. Las dos siguen cumpliendo con la ley del aprovechamiento de una zona que -estratégicamente instalada- con su río, sus puertos naturales profundos, las ensenadas abrigadas para embarcaciones y sus campos fértiles, proveen con lo necesario a los uruguayos y a las grandes multinacionales. Por Emiliano Zecca, de la redacción de Observa.

17/04/09
VISION MARITIMA

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