Fiesta en puerto de La Guaira con llegada de buques escuela

Fiesta en puerto de La Guaira con llegada de buques escuela

Venezolanos y extranjeros acudieron a conocer los veleros

Venezolanos y extranjeros acudieron a conocer los veleros

Karina Alfonso secaba la frente de su hijo Guillermo, quien sudaba copiosamente por el calor y el fuerte sol en los muelles del puerto de La Guaira. Junto a su esposo y otros tres compañeros de clases de su hijo hacían una fila para entrar al Buque Escuela mexicano Cuauhtémoc y al colombiano Gloria, que está anclado paralelamente.

"Estoy sorprendida de encontrar tanta gente. Hicimos cola para estacionar, para entrar a la terminal y ahora para conocer cada buque. El sacrificio vale la pena porque los niños están felices.

Nunca habían visto barcos de vela de estas dimensiones, tan bonitos y con detalles antiguos, y las tripulaciones son muy amables", comentó la joven proveniente de los Altos Mirandinos, quien elogió el ambiente festivo que con grupos musicales, colchones inflables y ferias de comida, dulces típicos venezolanos y artesanías se instaló en el lugar.

Lo único que le entristeció fue leer cuando subió al Buque Escuela Simón Bolívar, el embajador en los mares de todos los venezolanos, una gran pancarta con la frase Patria Socialista o Muerte. "En ningún otro buque vi ninguna alusión política y así debería de ser, espacios neutros para la paz y la unión familiar".

En cada una de las embarcaciones se escuchaban anécdotas e historias. Estudiantes uruguayos que intercambiaban el pin de su equipo BlackBerry con muchachas venezolanas para que les sirvieran de guías en Caracas. Chilenos radicados desde hace 25 años en el país que llevaban comida para los oficiales del buque Esmeralda, para recordarles que, a pesar de lo lejos, en cada puerto alguien los puede hacer sentir en casa. Fotos en cada palo, cada timón y en las doradas y recién pulidas insignias de cada uno de los buques.

"El viaje de instrucción ha sido uno de los más largos que se cuente en la historia del Cuauhtémoc; sin embargo, ha sido muy padre. Hemos conocido puertos y lugares hermosos de América del Sur y lo mejor es como somos recibidos. Con una fiesta, con una sonrisa. A la familia, ni modo, por teléfono, quien escoge esta carrera sabe bien lo que enfrenta", comparte el guardiamarina mexicano Rafael Nize, oriundo de la ciudad de San Luis.

Pero otros no fueron a ver las naves sino a reencontrarse con su familia. Mirna Palacios abrazó a su hija Marinés, quien viaja en el buque escuela venezolano como cadete de último año de la Escuela Naval. "Han sido tres meses duros. Es la primera vez que nos separamos por tanto tiempo. Ella no puede dejar la nave e ir a casa, así que nosotros venimos a ella".

31/05/10
EL UNIVERSAL – VENEZUELA

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