La protección de los lobos marinos fue su primera carta de presentación. Con el tiempo comenzaron a preocuparse por las tortugas marinas y los delfines franciscana, en peligro de extinción.
La protección de los lobos marinos fue su primera carta de presentación. Con el tiempo comenzaron a preocuparse por las tortugas marinas y los delfines franciscana, en peligro de extinción.
Este año la Fundación Fauna Argentina cumple 30 años de trabajo en pos de cuidar el medio ambiente costero y marino. En ese marco, tres especies amenazadas, están en el centro de atención: los lobos marinos -su primer motivo de interés- las tortugas marinas y los delfines franciscana.
La entidad tiene una importante historia de defensa de los recursos y entre sus logros principales se encuentra el traslado de la lobería de la escollera Sur, proyecto que demoró gran cantidad de años y en el que aún hoy siguen trabajando.
Juan y Julio Lorenzani son dos de los referentes de Fauna Argentina. Se iniciaron en este camino de la mano de su padre, Antonio, en una época en la que casi nadie hablaba de ecología o de la importancia de la conservación de la biodiversidad. Y no dejaron de ocuparse nunca, en silencio, a pesar de las muchas puertas que se les cierran desde los ámbitos gubernamentales.
Comenzaron protegiendo a los lobos marinos de un pelo, mamíferos que hace poco más de un siglo eran los dueños y señores de toda la costa local. Ahora solo queda una lobería, en un sector de la escollera Sur, que sobrevive gracias al continuo trabajo de los integrantes de la fundación. “Es un trabajo muy lento, nos costó mucho y tenemos que mantenerlo, todas las semanas retiramos entre 10 y 15 bolsas de basura que trae el mar” cuentan los hermanos, preocupados, por la cantidad de desperdicios que encuentran permanentemente.
En la lobería, que “está funcionando muy bien” sólo falta la construcción del Centro de Interpretación, un espacio que habían concebido para dar charlas sobre los lobos y sobre el mar y la importancia de la conservación a los estudiantes de los colegios de Mar del Plata. También para que sea un espacio de información para que puedan visitar los turistas.
“Estamos bien con el Consorcio Portuario, nosotros cumplimos nuestra parte y ellos la suya, el tema va bien”, aseguraron.
En cuanto a la basura que recolectan, destacaron que “es un peligro, no sólo para los lobos, sino también para las tortugas marinas y los delfines franciscana, ambos en riesgo de extinción”. Vale señalar que una de las amenazas es justamente, “la basura que se genera en la ciudad, que va a parar al mar y ellos confunden con alimentos”.
En ese marco recordaron que “se mueren de 500 a 1.000 delfines franciscanas por año y hay una población de 15.000, están desapareciendo”.
“Desde nuestra fundación trabajamos con expertos de la Universidad Nacional de Mar del Plata y tratamos también de colaborar con los organismos de control, con los ámbitos del Estado, pero hace varios años no estamos teniendo un ida y vuelta” denunciaron.
“Hace más de un año presentamos un proyecto a la municipalidad denominado ‘compromiso oceánico’ para generar conciencia, evitar la proliferación de basura en las calles y en las playas, pedir que se habiliten cestos de residuos en varios sectores de la ciudad, no sólo en el centro y no tuvimos respuesta. Después escuchamos que hicieron algo parecido” reconocieron.
Por otra parte contaron que “hace 15 años empezamos a trabajar el tema de una reserva en la zona de la Restinga del Faro, porque veíamos que era un lugar importante. Hicimos el proyecto, consultando a gente de la Universidad de las áreas de estudios de mamíferos marinos, geología y fauna bentónica y también con el entonces diputado Carlos Nivio. En la Legislatura ese proyecto tuvo muchas idas y vueltas, logró media sanción y ahora estaba avanzando el trámite legislativo. Pero nos enteramos por los medios que lo lanzó la provincia por Decreto. Ni desde la provincia ni desde el municipio nos llamaron, no nos tuvieron en cuenta a pesar de que somos precursores y teníamos un proyecto íntegramente marplatense” lamentaron.
Vale recordar que la Fundación Fauna Argentina había elaborado un completo proyecto de ley para la creación de una reserva marina para proteger la Restinga y “la colonia de lobos marinos que tiene su hábitat estacional en una particular formación geológica que no tiene parangón en el litoral marítimo”.
El proyecto tuvo la declaración de interés y el reconocimiento, tanto de parte del Concejo Deliberante de General Pueyrredon, como del Departamento Ejecutivo.
“Todo lo que hacemos nosotros es con nuestro tiempo, nuestro esfuerzo y nuestro dinero” aseguraron Juan y Julio Lorenzani.
Además de los proyectos ya mencionados, la Fundación elaboró un programa para la protección de los delfines franciscana, un manual para pescadores de la flota costera, un tríptico para el público en general y pescadores.
También llevan adelante acciones de marcado de ejemplares para obtener información sobre los movimientos, varamientos, distribución y tasas de crecimiento.
06/06/12
LA CAPITAL (Mar del Plata)
