Ex combatientes revivieron la imborrable experiencia en las islas

Integrantes del Centro de Veteranos de Guerra de General Alvarado, dialogaron con LA CAPITAL. Pese a que pudieron rehacer sus vidas, no olvidan la cruel vivencia de una guerra que los dejó marcados para siempre.

Integrantes del Centro de Veteranos de Guerra de General Alvarado, dialogaron con LA CAPITAL. Pese a que pudieron rehacer sus vidas, no olvidan la cruel vivencia de una guerra que los dejó marcados para siempre.

Miramar (Corresponsal).- El dolor perdura, los recuerdos crudos, el frío, hambre y la muerte de muchos compañeros son imágenes que permanecen grabadas en la memoria de cada valiente soldado que con sólo 18 años, debió ir a pelear por la recuperación de un territorio, en condiciones totalmente desfavorables y bajo las órdenes de personas sin noción de la realidad.

Pese a todo, a muchos con el secundario recién terminado no les quedó otra que ir a pelear en nombre de la patria sin la oportunidad de poder elegir.

Hoy se le rinde un nuevo homenaje a los Veteranos de Guerra, esos que fueron olvidados tras su retorno al país por el poder político y discriminados en parte por una sociedad cruel que les cerró las puertas y privó a muchos de escaparle a los desequilibrios psicológicos obvios, tal es así que los suicidios fueron repitiéndose con el paso de los años.

Integrantes del Centro de Veteranos de Malvinas en General Alvarado, dialogaron con LA CAPITAL, sobre un hecho inolvidable por el cual siguen reclamando el merecido reconocimiento por parte del Gobierno nacional.

“El 1 de abril de 1982, estaba trabajando arriba de un techo y unas horas después recibí el telegrama del regimiento donde me convocaban para ir a Malvinas. Fue un impacto duro, más aún para mis padres que no querían que vaya pero amaba a mi bandera e instantáneamente manifesté que debía cumplir mi deber de soldado y defender la soberanía”, expuso Jorge Ferreira, quien cumplió funciones en Regimiento 3 de Tablada en Puerto Argentino.

Por su parte, Eduardo Niela, que estuvo desempeñándose bajo las órdenes del GADA 601, aseveró: “En mi caso estaba haciendo instrucción, era un soldado nuevo incorporado pocos días atrás y dentro del cuartel nos enteramos que las tropas argentinas desembarcaban en las islas. No entendíamos qué iba a pasar, nos trasladaron pero recién en Comodoro Rivadavia nos dijeron que viajábamos a Malvinas”.

Marcelo Bernardi, actual presidente del Centro de Veteranos de Malvinas en General Alvarado, también contó cómo debió ir a la guerra donde formó parte del Grupo de Artillería Defensa Aérea 601.

“No hicimos tiempo a nada, ni juramos la bandera y fuimos llevados a Malvinas, donde fui herido en combate. Pasé 8 meses internado en el hospital militar de Campo de Mayo y 3 en el central de Palermo”.

“La posguerra y esa famosa desmalvinización, le costaron la vida a casi 790 compañeros donde se superaron las bajas de 1982 por más de 300 casos. Sigue faltando contención para que no haya más suicidios ni muertes, aunque desde el municipio siempre nos ayudaron”.

Por aquel tiempo ya llevaba 12 meses en cuartel y luego fue derivado hacia Monte London, ubicado a 10 kilómetros de Puerto Argentino. “Nos dijeron que debíamos cubrir un regimiento del sur y los que estaban allí iban a la guerra. Tenía miedo, ansiedad y todas las sensaciones feas que uno puede tener”, dijo Norberto De Andrade, radicado desde un par de meses en Miramar.

Asimismo, Walter Díaz, integrante de Compañía Ingenieros Anfibios de la Armada Argentina, destacó. “Pude hacer un llamado telefónico a mi familia para avisarle que me iba y me reuní con ellos unos minutos. La llegada fue como una campaña más, la isla con todo su paisaje, era algo nuevo que no sabía cómo terminaría. Una vez que arribó la flota inglesa me di cuenta de que el panorama se había revertido completamente”.

La experiencia en el campo de batalla

Los veteranos de guerra coincidieron que las sensaciones fueron muchas, aunque en esos momentos no podían detenerse a pensar demasiado. El dolor por los compañeros caídos se refleja aún en sus rostros, como así también la frialdad y antipatía del recibimiento cuando pisaron territorio argentino luego de la rendición.

A pesar del paso del tiempo los soldados piensan en retornar a Malvinas, lo toman “como una materia pendiente”. Consideraron que no saben cuándo pero “volverán para despedirse y paliar ese terrible desencanto de haber sido expulsados de un lugar que pertenecía a su amado país”.

02/04/09
LA CAPITAL

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