Los comandantes argentinos reciben este día a dos unidades gemelas, bautizadas Uruguay y Paraná, que se incorporan a la flota de la Armada.
Los comandantes argentinos reciben este día a dos unidades gemelas, bautizadas Uruguay y Paraná, que se incorporan a la flota de la Armada.
Estas corbetas fueron construidas en Inglaterra a un costo de 32 mil libras. En el puerto de Montevideo, se recibieron simbólicamente los buques, para luego cruzar el estuario y llegar al Riachuelo el día siguiente.
Pero, el 24 de setiembre, al estallar una sublevación inspirada por Bartolomé Mitre, los rebeldes tomaron a ambos buques y zarparon rumbo al Atlántico. Al quedar varada, la Uruguay fue recuperada por los leales y se sumó a la persecución de la Paraná y otros tres buques, que se rindieron poco después.
En 1887, se dirigió a Puerto Deseado para colaborar en el salvamento del navío Magallanes, que había naufragado en las cercanías. En 1894, fue afectada a la Subcomisión de Límites con Chile y a la Comisión Exploradora de Tierra del Fuego.
Pero, la etapa más gloriosa de la corbeta Uruguay fue cuando tuvo que acudir en auxilio de la expedición científica sueca embarcada en el Antartic, dirigida por Otto Nordenskjöld y con el alférez José María Sobral entre la tripulación. El gobierno argentino dispuso la adaptación del navío para esa misión y zarpó con el comandante Julián Irízar, al frente de veintidós hombres.
Tras reabastecerse en Ushuaia cruzó el paso de Drake. Al llegar a Seymour, hallaron a dos miembros de la expedición que informaron sobre la situación del buque y su tripulación. Luego, se dirigieron a la isla Cerro Nevado, donde hallaron al jefe de la expedición, a Sobral y a parte de la tripulación. El resto llegó por tierra, con la noticia de la pérdida del buque científico.
Embarcados los expedicionarios rescatados, la nave emprendió el regreso. Al llegar a Santa Cruz, se difundió al mundo la noticia del salvamento. Al arribar a Buenos Aires, el 2 de diciembre de 1903, la tripulación fue recibida con homenajes oficiales y con un júbilo popular inédito. Más adelante, cumplió tareas hidrográficas y funciones científicas en las entonces despobladas costas del mar Argentino y en la Antártida. En 1967, fue declarada monumento histórico. En la actualidad la corbeta Uruguay funciona como museo flotante en Puerto Madero.
06/07/11
EL DIARIO DEL FIN DEL MUNDO
