“Estamos ante una situación anómala”

“Estamos ante una situación anómala”

Lo afirma Carlos Lasta, responsable del Programa Telemetría de INIDEP. El ingreso de una masa de agua fría muy fuerte y en una época anormal podría explicar entre otras cosas la merma de merluza de cola en la zona austral del mar argentino. La temperatura del agua es la más baja desde 1955.

Lo afirma Carlos Lasta, responsable del Programa Telemetría de INIDEP. El ingreso de una masa de agua fría muy fuerte y en una época anormal podría explicar entre otras cosas la merma de merluza de cola en la zona austral del mar argentino. La temperatura del agua es la más baja desde 1955.

El nuevo programa de Telemetría del INIDEP ya dio sus primeros frutos y cosechó la atención de los representantes del Consejo Federal Pesquero y el fervoroso apoyo de la Dirección de Investigación del instituto. Es que mediante el análisis de imágenes satelitales los investigadores ya han dado respuesta, al menos en parte, a una demanda del sector empresario sobre la ausencia de merluza de cola en los sitios habituales de pesca.

Carlos Lasta, responsable del Programa, en una amable charla brindó a este medio más detalles de los recientes descubrimientos y habló sobre el abanico de posibilidades que se despliegan a partir de ahora, mediante un sistema de trabajo interdisciplinario con los programas de distintas especies.

REVISTA PUERTO: – ¿Qué respuesta se pudo dar desde el Programa de Telemetría sobre la merma de merluza de cola y polaca en la zona austral?

CARLOS LASTA: – Hemos visto una entrada de agua fría muy fuerte y anómala, comparada con los años 2005 y 2006 hasta la actualidad, en una época que no corresponde con una entrada normal de agua de Malvinas hacia la zona de plataforma argentina, con una intensidad inusual.

RP: – ¿De este hecho no se tuvo conocimiento hasta ahora?

CL: – No se había visto una anomalía tan grande como la que se percibe ahora, los datos hablan de una anomalía de casi dos grados, en un escenario de trabajo de 8 o 9 grados de temperatura media. Estamos hablando de un porcentaje muy grande. Lo que hemos visto es que además de tener esos valores tan anómalos hacia abajo de agua fría, desde marzo pasado se produjo un período de enfriamiento lento en esa zona, que va desde el sur del Golfo San Jorge hasta el sur del banco de Burwood y desde la costa hasta los 600 metros de profundidad, que es la zona de operaciones de la flota surimera. Este proceso de enfriamiento se mantiene hasta junio, cuando toca el punto más bajo; y la temperatura mínima se mantiene hasta septiembre. Estos datos son corroborados con imágenes de sensores remotos y con datos de la flota pesquera. Incluso en los últimos días de septiembre se ha observado, en algunas áreas, inversión térmica: menos temperatura en superficie que en el fondo, un fenómeno altamente llamativo.

RP: – ¿Se sabe a qué se puede deber la inversión térmica?

CL: – Puede ser debido a que el agua que está entrando en la zona de operación de esta flota tenga un componente de agua subantártica más fría que la normal o que la cantidad de agua subantártica que tiene esa temperatura esté entrando en mayor cantidad. Afortunadamente hay una serie de empresas que están vinculadas con esta información y nos la están suministrando on line de una zona tan lejana como esta. Acompaña este proceso de enfriamiento una baja en los valores de clorofila A, la esencia de la cadena trófica; y una merma en valores del área donde normalmente, en la época de primavera, empiezan a aparecer los procesos de floraciones, sobre todo sobre el frente del talud.

RP: – ¿Es decir que la merma en la abundancia de merluza de cola puede ser generada por las bajas temperaturas y la consecuente merma en los valores de clorofila?

CL: – Esa es la consecuencia, no se ve en las imágenes alta cantidad de clorofila, entendiéndose como producción del ambiente. El agua antártica trae una gran cantidad de nutrientes, esos nutrientes chocan contra el talud y producen los fenómenos de floración y un frente de productividad. Cuando uno inyecta agua fría con nutrientes, lo que necesita es una temperatura adecuada para que esos nutrientes sean utilizados por los organismos microscópicos que entran dentro de la cadena trófica. Ese fenómeno no se está viendo, incluso en latitudes al norte del Golfo San Jorge e incluso más arriba.
Esa imagen que nosotros la hemos comparado con la serie 2006 hasta la actualidad, es radicalmente distinta a lo que vemos en otros años para la misma época. Son dos fenómenos que están produciendo un cambio cualitativo en la composición de la flora y la fauna en esa zona.

RP: – Esos fenómenos ¿qué terminan produciendo en la zona de plataforma?

CL: – Generarían una falta de los procesos productivos que soportan la productividad de frente del talud. Ahora, los bajos valores de clorofila que hemos visto, llegan hasta la zona de plataforma y no sabemos qué extensión va a tener sobre la plataforma argentina. Lo estamos monitoreando con los sensores remotos permanentemente, con información de la flota y pensamos realizar una campaña oceanográfica. De todas formas ya pedimos a las empresas que tomen muestras de agua para ver si tiene la salinidad que es acorde a la normal de Malvinas o a una entrada extra de agua subantártica. Todo esto además está monitoreado con un programa internacional del British Antarctic Institute, que registra la potencia de la corriente circumpolar alrededor de la Antártida y lo que vemos es que el valor de estas entradas de agua fría, para el período –julio, agosto, septiembre– tienen el valor más bajo histórico desde el año 1955.

RP: – ¿Qué se observó específicamente en el caso de la merluza de cola?

CL: – Lo que observa la flota es una merma del recurso de las zonas habituales de pesca que están muy definidas y cambios en la temperatura no sólo de superficie sino en el fondo. Esto da como conclusión que el recurso no está en un hábitat donde normalmente se encontraba. Se ha pedido una campaña de exploración más allá del talud para ver si el recurso ha tenido un corrimiento sobre lo que nosotros tenemos que estimar que es: sabemos en qué condiciones el pescado vivía normalmente, tenemos que encontrar esas condiciones en un mapa y ver si el pez se encuentra allá.

RP: – ¿Qué ocurre en el Pacífico?

CL: – Pensábamos que este fenómeno afectaría tanto al mar de Chile como al de la Argentina, uno esperaría que el stock se haya corrido porque las condiciones han variado tanto para la zona sur de Chile como para la Argentina. Pero debido a la distintas topografías, donde tenemos en Chile un talud que cae pegado a la costa y la Argentina que tiene una plataforma muy grande con un valor de profundidad muy pequeño, la implicancia de un fenómeno de enfriamiento, visto en estos dos escenarios tan distintos hace que el impacto sobre la zona sur de Chile sea mucho más leve y menos sostenida en el tiempo. Esto debe tener que ver con el tiempo que el agua fría se queda en un escenario donde tenemos mil metros de profundidad y donde tenemos una plataforma. Esa imagen es aclaratoria sobre la pregunta de por qué no pescamos merluza de cola sobre el Atlántico y sí sobre el Pacífico.

RP: – ¿De qué forma se utilizará esta herramienta en los programas de diferentes especies que tiene el INIDEP?

CL: – A sugerencia del doctor Wöhler, lo que hemos ordenado fue una pequeña discusión sobre el problema del Golfo San Jorge, para ver de qué manera esta herramienta que estamos poniendo a disposición de la investigación, puede resolver alguna cuestión que tiene que ver con el recurso langostino y otra de las iniciativas que se coordinaron desde la DNI, fue una reunión con el grupo de merluza. Merluza tiene un avance muy importante en las cuestiones ambientales sobre los fenómenos que tienen que ver con la biomasa del recurso, con la productividad y el reclutamiento; por lo tanto no hay una carencia de información como la que teníamos con las especies australes. Hemos conversado con los colegas que hace muchos años que vienen trabajando con información muy valiosa en la oceanografía y el ensamble de ésta con los recursos pesqueros y algún aporte de nuestra área se va a hacer en relación al estudio de este fenómeno en la serie de datos que nosotros tenemos.

RP: – ¿Con esta herramienta se podría explicar, por ejemplo, el desplazamiento de las áreas de desove?

CL: – Hay que ver la información con los colegas, es muy buena y va a ser mucho más fácil poder acercarnos a un entendimiento distinto del fenómeno. El área de Isla Escondida está definida físicamente por determinadas condiciones ambientales y esas no siempre son las mismas, entonces hay que determinar las condiciones ambientales, con las facilidades que tiene esta herramienta de testear 15 años hacia atrás y ver dónde se ajustó la información, si estaba bien la campaña que se lanzó para evaluar en ese momento o si no se trataba de situaciones óptimas. Hemos pensado trabajar con la zona de desove y juveniles, en el reclutamiento de la clase 1 que es la más perjudicada con la pesca de langostino en el Golfo San Jorge.

RP: – ¿Este ingreso de agua fría puede explicar la ausencia de merluza en el Golfo San Jorge?

CL: – Creo que por como se dio la tendencia, que arrancó desde abril el enfriamiento y se mantiene durante septiembre en una anomalía de dos grados, el fenómeno debe seguir monitoreándose porque en esta época es cuando aparecen normalmente los desoves.

RP: – En el caso del calamar podría ser una herramienta interesante para poder entender en tiempo real el comportamiento errático de la especie. ¿Puede ser incluso de mayor utilidad para analizar especies anuales?

CL: – Todavía no he podido conversar con la doctora Brunetti –Jefa del Programa Cefalópodos– pero sé de la calidad de información que tiene. Es cierto que en los recursos anuales la implicancia tiene que ser mayor, no me cabe la menor duda de que podremos trabajar juntos, sólo nos ha faltado tiempo para sentarnos a discutirlo.

RP: – ¿La entrada de agua fría podría comprometer al langostino?

CL: – Es un escenario que hay que seguir monitoreándolo y lo que me parece importante es que todo el mundo debe estar alerta, ojalá se vuelva una situación normal, pero lo que estamos viendo es una situación de alerta.

RP: – Esta entrada de agua fría, que durante los últimos años se ha mantenido por más tiempo del habitual ¿puede modificar la distribución de todas las especies en general?

CL: – La hipótesis que empezó a trabajar Andrew Bacon, un investigador americano en la década del 90, fue la del enfriamiento de los océanos. Si este fenómeno es así lo que estamos viendo nosotros es una consecuencia del derretimiento del casquete polar y el antártico. Estaríamos viendo el avance dentro de una situación general de enfriamiento lento, que es mucho más difícil de detectar. La tendencia está demostrando que la hipótesis de Bacon, se está testeando en varios lugares. Todos los fenómenos extraordinarios que estamos viendo, están siendo cada vez más frecuentes.

RP: – Con este programa se ha planteado la posibilidad de entender la historia y poder hacer predicciones sobre escenarios posibles. ¿Esto modificaría la forma de administrar los recursos?

CL: – Hay muchos trabajos que hablan de la ineficiencia de los modelos de explotación pesquera para llegar a una explotación sustentable y seguramente parte de su argumentación es que existe una cantidad enorme de variables que no se ponderan cuando se saca una porción del stock de peces. Esto no quiere decir que sólo el ambiente va a ser un indicador para establecer una captura, pero las condiciones ambientales son fundamentales en la distribución de los recursos y en recursos que tienen que ver con estructuras de tallas donde se segregan en distintos ambientes y la particularidad que tiene cada uno de esos ambientes tienen que estar contempladas al momento del análisis de las zonas. Si uno piensa que la distribución de los organismos está limitada por un espacio, por una latitud y una longitud y solamente considera eso, es posible que sea la causa que justifica muchas veces las enormes fluctuaciones que se tienen en las estimaciones de stock.

RP: – Con esta herramienta y el trabajo interdisciplinario con los distintos programas existentes en el INIDEP, ¿es posible aspirar a un manejo ecosistémico?

CL: – A eso apunta esto y la visión de un escenario general, que es la que planteamos para nuestra base de datos, incluye las imágenes de un área que va desde Ecuador, toda la zona del fenómeno de El Niño, el Pacífico desde el sur, Península Antártica, cubre la zona de Georgias y sube nuevamente hasta el Ecuador. En ese espacio nosotros podemos entender de dónde nos están viniendo los fenómenos que afectan nuestra zona, su repercusión y podremos acercarnos a un manejo del ecosistema del Atlántico sudoccidental, donde la otra ponderación que tenemos que hacer es qué hace el hombre con los recursos pesqueros. Porque además de la visión del ambiente lo que hay que entender es que estos stocks están recién empezando a explotarse y le hemos pegado un fuerte golpe a un estado normal.

Para Carlos Lasta lo más interesante de este nuevo programa es que ha dado la posibilidad de ver el fenómeno en tiempo real y a través de herramientas tanto espaciales como de tierra, en vinculación con otros centros de investigación como así también en permanente conexión con el sector empresario: “Podemos estar teniendo información de campo cuando para el Instituto sería muy costoso y complicado armar una campaña para ir a ver fenómenos. Creo que esta es la manera de trabajar que el Instituto debe tener”, concluyó.
Por Karina Fernández / Fotos de Guillermo Nahum

07/10/10
REVISTA PUERTO

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