Estados Unidos y Corea del Sur iniciaron esta madrugada sus ejercicios de guerra de cuatro días , mientras los surcoreanos exigían venganza por el mortal ataque con artillería que Corea del Norte propinó hace cinco días a la isla de Yeonpyeong, en el mar Amarillo, que pertenece a Seúl, cuyo límite naval el régimen comunista de Pyonyang no reconoce.
Estados Unidos y Corea del Sur iniciaron esta madrugada sus ejercicios de guerra de cuatro días , mientras los surcoreanos exigían venganza por el mortal ataque con artillería que Corea del Norte propinó hace cinco días a la isla de Yeonpyeong, en el mar Amarillo, que pertenece a Seúl, cuyo límite naval el régimen comunista de Pyonyang no reconoce.
Anoche, habitantes de esa isla recibieron la orden de evacuación hacia refugios defensivos, según constató un fotógrafo de AFP.
Ayer, Corea del Norte acusó a Corea del Sur de usar a pobladores civiles como escudos humanos en sus puestos de artillería en la isla que las fuerzas norcoreanos bombardearon en un ataque que dejó 4 muertos. Al mismo tiempo, las autoridades del régimen stalinista afirmaron que “nadie puede prever las consecuencias” de la participación de un portaaviones norteamericano en las maniobras conjuntas de hoy con Corea del Sur, según comunicó la agencia oficial KCNA. Poco antes, Pyonyang había prometido que creará “un mar de fuego” si su territorio era violado, en el lugar donde ya operan los navíos surcoreanos y de EE.UU., entre ellos, el portaaviones “George Washington”.
Estas maniobras navales tienen lugar cinco días después del bombardeo por Pyongyang de la isla de Yeonpyeong. Fue un ataque de una magnitud sin precedentes desde la guerra de Corea (1950-1953). El ataque norcoreano contra un área poblada por civiles marca un nuevo nivel de hostilidad en la disputada frontera marítima de las naciones asiáticas. Hace ocho meses, un torpedo norcoreano hundió un buque de guerra surcoreano matando a 46 marinos. El viernes, Pyongyang volvió a hacer disparos en una zona cercana a la isla en momentos en que un militar estadounidense revistaba las tropas. Beijing, principal apoyo de Corea del Norte, se dijo también opuesto a la organización de estas maniobras y advirtió contra “toda acción militar no autorizada” a lo largo de sus costas.
Seúl prometió vengar la muerte de sus dos infantes de marina, cuyos funerales se celebraron ayer. A las exequias, difundidas por la televisión, asistieron numerosos responsables políticos y militares.
El nuevo ministro de Defensa surcoreano, Kim Kwan-Jin, nombrado el viernes, afirmó que va a “responder rápida y firmemente a la actual situación de crisis” y preconizó “devolver los golpes multiplicados” en caso de un ataque militar de Corea del Norte.
28/11/10
CLARÍN

