Argentina -y todo el Atlántico sur- es el hábitat de cuatro de las 7 especies que hay a nivel mundial. Desde una asociación regional, analizan estrategias que puedan ser aplicables en los países.
Argentina -y todo el Atlántico sur- es el hábitat de cuatro de las 7 especies que hay a nivel mundial. Desde una asociación regional, analizan estrategias que puedan ser aplicables en los países.
El océano Atlántico, en las zonas de Argentina, Uruguay y el Sur del Brasil es zona de alimentación de cuatro especies de tortugas marinas -y muy posiblemente de una quinta especie-. Las mismas especies que anidan en el norte de Brasil. Todas comparten una realidad: su supervivencia está amenazada por dos factores principales, las pesquerías y la contaminación del mar con basura urbana y restos de artes de pesca en los que se enredan o que confunden con comida, ingieren y se intoxican.
Desde hace unos años, entidades ambientalistas y científicas de Argentina, Brasil y Uruguay formaron una asociación regional, que tiene como objetivos conocer más sobre las tortugas y elaborar estrategias de protección.
El Grupo de Especialistas en Tortugas Marinas del Atlántico Sur Occidental (RED ASO), está integrado por Prictma (el Programa Regional de Investigación y Conservación de Tortugas Marinas de la Argentina), Karumbé (Uruguay) y el Núcleo de Educación y Monitoreo Ambiental (NEMA) de Brasil. La asociación realizó hasta el sábado unas jornadas de trabajo en Nuestra ciudad y varios de sus miembros -su presidente Laura Prosdocimi, el coordinador de Prictma Diego Albareda, Alejandro Saubidet (Fundación Aquarium -miembro de Prictma y anfitrión), Alejandro Fallabrino (Karumbe) y Danielle Monteiro (NEMA)- hablaron con LA CAPITAL sobre sus preocupaciones y objetivos.
"En Argentina vimos la necesidad de difundir en nuestro país la existencia de tortugas marinas y las problemáticas que enfrentan en el atlántico sur" sostuvo Prosdocimi.
El de Mar del Plata fue el cuarto encuentro y reunió a más de 150 especialistas de los tres países, que presentaron proyectos de trabajo y resultados de trabajos ya realizados.
Además se realizó un taller con pescadores y observadores a bordo en el Inidep, un taller del denominado "Corredor Azul" que apunta "al estudio de áreas protegidas en toda la región específicamente para la tortuga verde" y otro sobre contaminación y estudio de estrategias para "combatir como grupo este problema".
"Siempre se asocia a las tortugas a las costas brasileras o uruguayas y en Argentina cuando alguien encontraba una tortuga en la playa solía llamar a asociaciones de Uruguay o Brasil para preguntar qué podía hacer, por desconocimiento. Entonces empezamos con Vida Silvestre y la WWF a hacer una campaña de difusión" agregó.
Eso es importante para los especialistas, dado que en el atlántico sur habitan cuatro- o tal vez 5- de las 7 especies de tortugas marinas que existen a nivel mundial.
Y todas están amenazadas, en peligro de extinción.
Sobre las amenazas, Danielle Monteiro aseguró que son "principalmente las pesquerías y la contaminación, la basura".
"Las tortugas confunden la basura con alimento, las consumen y se mueren. O quedan atrapadas en pedazos de líneas, de redes de enmalles, anzuelos y otros materiales que están por el mar y se ahogan", explicó, agregando que "las pesquerías son un problema mundial. Tenemos flotas muy grandes, de todas las artes pesqueras, las tortugas se prenden en las redes y los palangres, anzuelos y acaban muriendo".
En ese marco, Fallabrino apuntó que se están haciendo algunos ensayos con "anzuelos circulares" que "aparentemente capturan menos tortugas".
"Eso puede ser algo muy bueno y que a futuro todos los barcos pesqueros tengan que utilizarlos" señaló, agregando que "en materia de redes de enmalle se está tratando de trabajar con los pescadores, incentivándolos a que traten de ir a capturar a los peces y levantar sus redes más rápido, utilizando ecosondas, por ejemplo, tratando de usar metodologías que permitan que la red no quede tanto tiempo en el agua que es cuando la tortuga suele quedar atrapada" explicó.
Asimismo se está trabajando con grupos de pescadores, en distintas partes, en "técnicas para resucitar a las tortugas".
La idea es que "si levantan con la red en el barco a una tortuga que viene medio ahogada, que sepan cómo resucitarla para poder liberarla" señaló.
"Lo bueno que hemos encontrado en esta región es la disponibilidad de los pescadores" destacó el referente de Karumbé (tortuga en guaraní), cosa que "es muy difícil en otras partes del mundo donde las consumen, las tienen incorporadas como recurso alimenticio".
"En esta región los pescadores están tomando conciencia y por suerte se suman con nosotros a tratar de conservarlas" apuntó.
En cuanto a los objetivos de la ASO, Albareda especificó que "a mediano y largo plazo la idea es contribuir a que crezcan las poblaciones de tortugas". En ese marco, "a través de estas reuniones tratamos de generar un ejercicio de consensuar objetivos" señaló.
Aunque aclaró que "para recuperar las poblaciones el tema es más inherente a las políticas de gobierno, de estado donde cada país es diferente". De todas formas, "tratamos de buscar desde lo científico herramientas que puedan ayudar. Cada una de las instituciones de la ASO puede utilizar esas herramientas consensuadas en una región, para generar las políticas de cambio, de conservación, en cada uno de sus países, pero es un proceso largo".
"Que los países generen las políticas para los cambios es la parte más difícil" reconoció.
"A nivel local no se está haciendo absolutamente nada. Tenemos un basural a cielo abierto, a pocos kilómetros del mar, las bolsas vuelan constantemente" ejemplificó Saubidet.
En tanto Prosdocimi agregó que "a nivel internacional hay convenciones de las que se pueden tomar los gobiernos para proteger a las tortugas. Son globales. Hoy -por el miércoles- hablábamos de la necesidad de tener un plan regional de manejo y de protección, pero son muchos años de trabajo".
05/10/09
LA CAPITAL (Mar del Plata)
