Es probable que el reciente anuncio de licitación para la adecuación del dragado y mantenimiento de los canales Norte y de acceso al puerto de Buenos Aires pase inadvertido para la comunidad extra portuaria y marítima.
Es probable que el reciente anuncio de licitación para la adecuación del dragado y mantenimiento de los canales Norte y de acceso al puerto de Buenos Aires pase inadvertido para la comunidad extra portuaria y marítima.
Desde este espacio se insistió en que si los gobiernos y la sociedad civil no reparan en que la competitividad de un puerto garantiza mayores márgenes a los exportadores (y a la industria nacional) y menores costos a los importadores (nuevamente, la industria nacional, y el consumidor final) es porque la pereza está enquistada en la habilidad para comunicar creativamente el rol central en la economía que ocupa un puerto. Es un déficit histórico de la sociedad marítimo-portuaria: no participar activamente del debate económico.
¿Por qué un dragado adecuado y más profundo, del acceso al puerto de Buenos Aires se traduce (o al menos debería, según el menos común de los sentidos que es el sentido común) en un beneficio económico para el comercio exterior? Porque la industria naviera mundial, oscilante hasta el vértigo, acordó manejarse bajo los estrictos principios de la economía de escala: en buques más grandes, la mayor cantidad de carga que se puede transportar disminuye los costos de navegación; y si un puerto está en condiciones de recibir estos buques, no depende de los transbordos, que multiplica movimientos (la carga debe pagar la llegada a un puerto mayor, la descarga, la carga de nuevo en un buque menor, la llegada al puerto final y la descarga de nuevo).
Por supuesto, todo es insuficiente… Hamburg Süd y Maersk, que en joint traen los buques más grandes que jamás tocaron Buenos Aires (los Santa del armador alemán y los Sammax -por South American Max-, del danés), ordenaron la construcción de seis Santa Max, un "híbrido" de ambas clases, de 336 metros de eslora, 48,2 de manga, 12,5 de calado y más de 10.500 TEU de capacidad, con entrega en junio de 2013.
Hasta las terminales deberán cambiar las grúas (que operan 18 filas de contenedores) para atender las 22 filas de estos buques. Si llegan a Buenos Aires.
Emiliano Galli
19/07/11
LA NACION
