Se debe garantizar a los cuerpos de bomberos la disponibilidad de todos los equipamientos y elementos que les hagan falta para actuar con eficacia.
Se debe garantizar a los cuerpos de bomberos la disponibilidad de todos los equipamientos y elementos que les hagan falta para actuar con eficacia.
El devastador incendio que se desató anteayer en un buque carguero en el Puerto La Plata, que exigió la presencia y el despliegue de cinco dotaciones de bomberos obligadas a trabajar durante más de diez horas para sofocarlo, aún cuando ayer proseguían las tareas complementarias propias de estos siniestros, volvió a poner sobre el tapete la necesidad de que la Región cuente con cuerpos de seguridad solventes para enfrentarlos, tanto en materia de recursos humanos como materiales.
Tal como se informó, el hecho se originó al cobrar un fuego en un buque carguero de 130 metros de eslora, de carga mixta, que estaba con 20 tripulantes y que se encontraba amarrado en el puesto nueve, en la vereda Este de esa estación marítima. Lo cierto es que la tranquilidad del sábado fue sacudida por el voraz incendio, cuyas columnas de humo podían divisarse desde varias cuadras de distancia.
Serán las pericias las que determinen, finalmente, si el fuego se inició en el fondo de la bodega del buque, que tiene tres pisos. Lo cierto es que fuentes próximas a la causa iniciada para el esclarecimiento del hecho, confiaron que se intentaba establecer si el incendio se desencadenó cuando operarios del buque utilizaban sopletes en una de sus tareas. Bajo esa hipótesis, se buscaba determinar si trabajaban en la descarga de varias piezas de una planta que venían embaladas en cajas. Otra versión aludió a que el incendio sobrevino a raíz de una explosión en el sector de máquinas.
Sea como sea, a nadie escapa la estrecha cercanía existente entre este puerto fluvial de transportes de carga con una de las destilerías más grandes del país, un factor que acrecienta los riesgos existentes y que, por consiguiente, obliga a contar con estructuras de combate a las llamas que sean tan rápidas como eficaces.
De allí que, como primera conclusión, surja la necesidad de ofrecer permanente apoyo a los cuerpos de bomberos, de modo que dispongan de los elementos que hagan falta para combatir rápida y eficazmente las emergencias que se puedan ir presentando. Se conoce que algunos de estos cuerpos carecen de los recursos mecánicos, técnicos y presupuestarios que hacen falta para desempeñarse con la idoneidad y urgencia adecuadas.
Es evidente que se le debe garantizar a los cuerpos de bomberos la disponibilidad de todos los equipamientos y elementos que les hagan falta para actuar con eficacia. La rapidez con que se acuda al lugar de un incendio o de un accidente es fundamental para salvar vidas humanas y neutralizar daños irreversibles en orden a los bienes afectados. Cada segundo de demora en la aplicación de los recaudos destinados a detener el deterioro, puede implicar un margen de pérdidas irrecuperable.
La entrega física y las muestras de solvencia y de solidaridad de los cuerpos de bomberos a veces no resultan suficientes: ellos tienen que ser correspondidos con un respaldo proporcional a los riesgos que afrontan esos servidores. Son muchas las vidas y muy valiosos los patrimonios que, en forma cotidiana, dependen de ellos.
16/07/12
EL DÍA
