"No sé", dijo Nuria Roset Saiz cuando LA NACION le consultó cómo había sido su experiencia bajo el mar. Justo ella, simpática y verborrágica, no encontraba las palabras adecuadas para describir el momento que terminaba de vivir.
"No sé", dijo Nuria Roset Saiz cuando LA NACION le consultó cómo había sido su experiencia bajo el mar. Justo ella, simpática y verborrágica, no encontraba las palabras adecuadas para describir el momento que terminaba de vivir.
PUERTO MADRYN.- "Impresionante inolvidable -dijo, por fin-. Teníamos la idea de que sería bucear viendo a los lobos de lejos, ¡pero no! Venían a tocarnos, no paraban de mirarnos y de jugar con nosotros", contó todavía sin poder creerlo.
Desde hace tres años, en las turquesas y frías aguas del Golfo Nuevo no sólo las ballenas convocan a los turistas: el buceo con lobos marinos se está haciendo su lugar -aún modesto- en el ranking de preferencias de quienes llegan hasta estas playas.
Nuria y José son dos arquitectos españoles que rondan los 30 años y que llegaron a Chubut con el único objetivo de conocer la pingüinera continental más grande: Punta Tombo. Una vez aquí, supieron del buceo con lobos marinos y no lo dudaron.
"Hemos hecho inmersiones en la isla de Lanzarote (islas Canarias), donde bajamos hasta 30 metros; también en las islas Medas, en Menorca, Madeira pero esto fue fabuloso. Se nos pegaban a la máscara y jugando nos intentaban morder. Cuando nos sumergimos nos quedamos quietos en el fondo, esperando a que vinieran a hacernos el show."
Los dos son buzos deportivos y ése es un requisito indispensable que deben cumplir quienes quieran zambullirse para disfrutar esta experiencia.
Para pocos
La excursión parte con marea alta, siempre y cuando las condiciones climáticas lo permitan. El costo es, sin duda, la razón principal que explica por qué el 80% de quienes optan por sumergirse son extranjeros: hay que desembolsar $ 450 para danzar con lobos durante 45 minutos.
"La idea no es que sea un producto de consumo masivo sino que pretendemos cuidar el recurso y que, en cierto modo, sea exclusivo. Además, los costos operativos y los insumos que tenemos, como los equipos, se encarecieron fuertemente, por eso esta tarifa", dijo Jorge Natale, de Master Divers, una de las ocho agencias autorizadas a brindar el servicio.
Para llegar al punto de inmersión, justo en frente de la reserva de lobos de Punta Loma, se navega aproximadamente media hora. Una vez allí y fondeada la lancha muy cerca de la costa, el espectáculo no se hace esperar: los lobos, recostados en la playa o en el acantilado, se zambullen y se acercan a la embarcación mientras los buzos se colocan los equipos.
"En la reserva hay una comunidad estable de lobos cercana a los 500 animales. Ese es su hábitat y allí están en estado salvaje, por eso tomamos ciertos recaudos para protegerlos", dijo Natale.
Las reglas que deben cumplir, según lo establecido por la autoridad de aplicación, son, entre otras, que no haya más de seis buzos sumergidos al mismo tiempo y hasta dos embarcaciones fondeadas frente a la reserva.
Durante los últimos tres años, la Subsecretaría de Turismo de la provincia otorga a los operadores un permiso precario. La idea del gobierno es que esa autorización endeble esté vigente hasta que se realice un estudio de impacto ambiental que se hizo para el caso de las ballenas pero que tarda en llegar para el buceo con lobos, explicó Hugo García, presidente de la Asociación de Operadoras de Buceo.
Por María Giselle Castro
Para LA NACION
Precios bajo el mar
• El bautismo submarino cuesta $ 150
• Buceo con lobos, $ 450
• Foto y video submarino, $ 150
• Buceo con lobos + 1 hora de buceo, $ 550
• Buceo nocturno, $ 250
• Snorkeling, $ 120
• Curso básico de buceo, $ 850
02/02/08
LA NACIÓN

