En etapa final buque de Maersk en Valdivia

Inversión supera los US$50 millones.

Inversión supera los US$50 millones.

La empresa Maersk -de capitales daneses- confió al astillero valdiviano Asenav la construcción de un verdadero gigante de los mares: El Maersk Nomad, un buque oceánico de soporte logístico para trabajar con plataformas petroleras en todo el mundo, dotado de un doble casco, un castillo de ocho pisos y que sobre las aguas del río Calle Calle está siendo implementado, además, con la más avanzada y sofisticada tecnología naval.

Se trata de una inversión de más de 50 millones de dólares que ratifican la capacidad de construcción que tiene Asenav, considerada la única empresa privada de su rubro, de reconocida calidad, que existe en todo el litoral del océano Pacífico. Un buen ejemplo de este prestigio implica que hoy Maersk -la más grande del mundo en su especialidad- siga encargando desde Canadá la construcción de una cuarta nave de este mismo tipo a Valdivia, por sobre las propuestas que ofrecen otros astilleros europeos y norteamericanos.

Más de 50 ingenieros

El gerente del astillero Asenav, Waldo Benavides, explicó ayer que el buque se construye desde comienzos del año pasado y que la obra significa también el empleo gran cantidad de mano de obra especializada y de unos 50 ingenieros y constructores navales, todos egresados de la Universidad Austral de Chile.

Más aún, dijo que estos programas de construcción para el astillero valdiviano son desafíos que hoy generan trabajo para más de 1000 personas, todos con sueldos por sobre el mínimo legal. Y que implican otro mayor desafío, como es “modernizar el astillero, creando mejores condiciones para potenciar su futuro”.

El Maersk Nomad se halla atracado en estos momentos en el muelle de los talleres de Asenav ubicado en calle General Lagos porque no podría navegar -una vez terminado- por debajo del puente Pedro de Valdivia con un castillo de ocho pisos. En rigor, es un verdadero edificio con ese número de niveles instalado sobre la cubierta de un buque.

Producto valdiviano

Benavides destacó que la construcción es “un producto ciento por ciento valdiviano, como lo han sido también otros dos buques anteriores de este mismo tipo que ya navegan en océanos internacionales”, llevando a bordo la calidad reconocida de mano de obra por parte de las empresa navieras que miran desde otras latitudes hacia Valdivia.

Trabajos anteriores de la empresa ya han pasado y aprobado los exigentes exámenes que vienen a realizar equipos de expertos internacionales en navegación, “los que deben aprobar si lo que el astillero nuestro ofreció en calidad, efectivamente se cumplió”, señaló el gerente Waldo Benavides.

El examen ahora para el Maersk Nomad será a mediados de septiembre próximo, cuando deba salir por el río Calle Calle -esperando una marea ideal- para hacerse a la mar y demostrar que puede navegar y responder a todas las exigencias que se puedan presentar.

Inspección Marítima

Una vez cumplido ese protocolo, que incluye también la inspección de la Autoridad Marítima en Valdivia, el buque estará listo en octubre para zarpar y llegar a cumplir su misión de apoyo logístico a las plataformas petroleras emplazadas en distintas partes del mundo.

Puente de mando

Entre algunas de sus características el buque posee cuatro puentes de mando para la navegación en mares y canales.

Y son varios los millones de dólares invertidos en equipos electrónicos, entre esos sistemas computacionales que resultan ser verdaderos “pilotos automáticos” que operan la nave de forma dinámica a la hora de colocarse a los costados de las plataformas petroleras y poder controlar los oleajes y otros movimientos afines. “Hablamos de un sistema computacional que será un verdadero cordón umbilical del buque con la plataforma”, destacó Benavides.

Además estará dotado de una avanzada manufactura y todo un sistema que harán de ella una nave autosuficiente, con los medios y concursos de defensas para enfrentar los siempre temidos iceberg, cuando deba desplazarse por los mares con hielo en Europa y Oriente.

Tendrá igualmente un doble motor y un doble casco o “dos pieles” que responden a una exigente y moderna tecnología que hoy se impone en la construcción naval mundial para garantizar el no derrame de petróleo en el mar en caso de alguna avería o naufragio.

Poseerá, adicionalmente, 93 estanques y cañerías con recubrimiento especial para almacenar diferentes tipos de líquidos con los que diariamente trabajará su tripulación.

Fuente: El Austral de Valdivia

11/08/09
MUNDO MARITIMO

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