En el INIDEP nadie habla de merluza

En el INIDEP nadie habla de merluza

Ni siquiera a través de sus informes. En número de campañas, el 2010 sólo se compara con 1989, año signado por la hiperinflación y la convulsión interna del país, cuando el Instituto experimentó su primera gran crisis, en la que se habló con insistencia de cerrarlo.

Ni siquiera a través de sus informes. En número de campañas, el 2010 sólo se compara con 1989, año signado por la hiperinflación y la convulsión interna del país, cuando el Instituto experimentó su primera gran crisis, en la que se habló con insistencia de cerrarlo.

El pasado lunes REVISTA PUERTO procuró infructuosamente ponerse en contacto con alguno de los responsables del recurso merluza dentro del Instituto. Interponiendo una u otra excusa, nadie estuvo en condiciones de atendernos; ni el Director de Investigación, Otto Wöhler, ni la Jefe del Programa Especies Demersales, Patricia Martínez, máximas autoridades académicas en lo que a Merlucius hubbsi se refieren. Al día siguiente ya sería imposible: Wöhler estaría en Buenos Aires, donde pasa la mayor parte del tiempo, y Martínez seguiría ocupada.

En el mes que comienza se deberá redistribuir la Cuota Individual de Captura de merluza que el año pasado se otorgó; y para ello es fundamental conocer el estado del recurso y las posibilidades de captura. El 2010 arrancó con problemas: la desaparición de ejemplares en el área del Golfo San Jorge, que el INIDEP no atribuyó a las exploraciones petroleras pero de la que tampoco existió una conclusión, ni siquiera una hipótesis.

Desde el punto de vista biológico hubo un cambio de parámetro en cuanto a la información que se utilizó para otorgar un escenario de captura máxima sostenible. La incorporación del descarte y la subdeclaración, elevó el número de ejemplares capturados y permitió engrosar la cuota de captura de cada buque. Claro que se advirtió que el número de 300 mil toneladas sólo podría ser sostenible si se podía garantizar que los pescadores no arrojarían más pescado al agua y que la subdeclaración quedaba eliminada de las prácticas habituales en la confección de los partes de pesca. El arte de pesca usado por los buques arrastreros debía ser algunos de los permitidos por la Resolución 8, algo que durante gran parte del año no se cumplió y a partir del segundo semestre, sólo fue acatado parcialmente.

Todo hacía pensar que la actividad en el área de especies demersales iba a ser frenética. Sin embargo, sólo se han remitido al Consejo Federal Pesquero tres informes sobre la campaña de juveniles que todos los años se realiza en el sector sur. No hubo campañas en el Golfo San Jorge, ni tampoco informes sobre la situación anómala que se ha presentado. Las campañas globales que cada año deben hacerse en los meses de julio y septiembre, fueron canceladas. Para conocer a través del muestreo científico y estandarizado, el impacto del año de pesca que concluye, deberá esperarse el resultado de la campaña de juveniles de 2011 en enero.

Los datos de los que se valen los investigadores para elaborar informes sobre la situación de la merluza, son los partes de pesca. Hasta ahora tampoco se conocen documentos elaborados con dicha información. Por lo tanto resulta imposible saber si se ha vuelto a utilizar la misma metodología de incorporación de nuevos datos, o en cuánto se ha estimado el descarte y la subdeclaración en el 2010.

REVISTA PUERTO solicitó una entrevista con Gabriela Irusta, Jefa del Programa Merluza, pero nadie pudo atendernos siquiera para autorizarla. En el INIDEP nadie habla de merluza.
Por Karina Fernández / Fotos de Guillermo Nahum

01/12/10
REVISTA PUERTO

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