Un equipo de investigadores del Laboratorio de Biología Marina (LBM) de la Universidad de Sevilla (US), con la colaboración del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (Ifapa) El Toruño, patentó un nuevo producto natural elaborado con caprélidos (diminutos crustáceos marinos) destinado a la alimentación de peces de cultivo.
Un equipo de investigadores del Laboratorio de Biología Marina (LBM) de la Universidad de Sevilla (US), con la colaboración del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (Ifapa) El Toruño, patentó un nuevo producto natural elaborado con caprélidos (diminutos crustáceos marinos) destinado a la alimentación de peces de cultivo.
“Es la primera vez que se utilizan estas especies como complemento alimenticio en la dieta de peces con interés comercial”, informó la Fundación Descubre en un comunicado.
Los científicos destacan que contienen un elevado contenido en proteínas, omega-3 y calcio, sumado a la facilidad de obtenerlos en grandes cantidades.
Los caprélidos miden entre dos milímetros y dos centímetros y son fundamentales en la alimentación de muchos peces en la naturaleza. Constituyen la dieta exclusiva de algunos moluscos cefalópodos, como la sepia.
José Manuel Guerra, científico de la US y responsable de la patente, explicó que analizaron sus propiedades nutritivas y la capacidad de producción en grandes cantidades, y desarrollaron un método para conservarlos.
Este método consiste en la preparación de un liofilizado de crustáceos caprélidos: se les extrae el agua y se envasan para suministrarlos en las dosis deseadas, según se trate de pequeños peces de acuario, tortugas o peces de mayor tamaño de interés para la acuicultura.
El proceso patentado abarca varias etapas, partiendo de la recolección de los caprélidos en su medio natural. Luego se los congela a una temperatura que oscila entre los 20 y 80 grados centígrados bajo cero, y por último se realiza la liofilización a -50 °C durante 24 horas o el secado en estufa durante una hora.
Una vez que se les ha extraído el agua, estos pequeños crustáceos se parecen a los camarones secos y pueden mantenerse en cualquier envase, sin ningún conservante, y perdurar durante varios años.
Se trata de “un proceso sencillo y barato”, destaca Guerra. El obstáculo principal es la obtención de los caprélidos en grandes cantidades, dificultad que los investigadores lograron superar.
Partiendo de 250 ejemplares, han conseguido obtener alrededor de 15.000 en tres meses.
Aparte de sus beneficios nutricionales, una ventaja que presentan los caprélidos es que al ser “fundamentalmente detritívoros” (es decir, se nutren de detritus), podrían “mantenerse en tanques de cultivo a gran escala asociados a los desechos de los tanques de peces”, explica Guerra.
Eso supondría un ahorro importante, al evitar los costes de alimentación.
Además de su uso en la industria acuícola, el liofilizado de caprélidos podría emplearse como complemento dietético para deportistas o personas con carencias proteicas. (Por Analia Murias; Fis.com)
17/10/14

