Un equipo de científicos del Centro de Biotecnología Acuícola de la Universidad de Santiago descubrió que existe una vinculación entre el virus de la anemia infecciosa del salmón (ISA) que azotó la industria salmonera chilena y la cepa noruega de dicha enfermedad.
Un equipo de científicos del Centro de Biotecnología Acuícola de la Universidad de Santiago descubrió que existe una vinculación entre el virus de la anemia infecciosa del salmón (ISA) que azotó la industria salmonera chilena y la cepa noruega de dicha enfermedad.
Los investigadores compararon el genoma de peces infectados en Chile con la información de individuos contagiados en Noruega, informó el diario El Mercurio.
“Era lógico que la enfermedad tenía que venir con el propio hospedero, que es el salmón del Atlántico”, observó Marcelo Cortez San Martín, experto que participó del proyecto.
Los resultados del estudio fueron publicados este mes en la Revista de Virología, una de las más prestigiosas del mundo en la materia.
Los científicos que llevaron a cabo la investigación confirmaron que el virus llegó al país a través de ovas importadas y descartaron la posibilidad de que la enfermedad estuviera latente históricamente en Chile.
"La teoría que todo el mundo maneja, y es algo sumamente aceptado, es que el virus llegó con las ovas. Cuando Chile partió con esta industria, no tenía la tecnología para reproducir peces. Entonces, inicialmente tuvo que ser un gran importador”, explicó Cortez San Martín.
Lo que no pueden esclarecer los científicos es si la llegada de este virus al país fue intencional o accidental.
Incluso, en agosto pasado, la Fiscalía de Puerto Montt decidió no perseverar en la investigación para buscar eventuales responsables de la propagación del ISA por carecer de suficientes antecedentes para acusar a alguna persona o empresa.
La salmonicultura nacional afronta desde 2007 las consecuencias de los brotes del virus ISA: una profunda crisis sanitaria, laboral y económica.
En la región de Los Lagos, en particular, el virus causó desde ese año hasta la fecha pérdidas por más de USD 160 millones, según Ecoceanos News.
El año pasado, Roberto Neira, investigador de la Universidad de Chile, afirmó que el cierre de las fronteras del país a la importación de ovas para evitar la introducción de enfermedades, como el ISA, entre otras, es “indispensable para la seguridad sanitaria de la industria”.
"Lo importante es que el manejo genético sea adecuado para producir ovas de buena calidad genética y que se implementen los sistemas de multiplicación que se requieran.
Conocimientos hay, y de buena calidad, como se ha demostrado con contribuciones chilenas que han sido publicadas y reconocidas a nivel internacional”, señaló Neira.
Y agregó: “Pienso que si se cierran las fronteras a la importación de ovas, las ventajas posibles serán mucho mayores que las posibles pérdidas. Se argumenta que podría permitirse la importación excepcional de stocks genéticos que permitan disponer líneas de alta calidad o de reponer posibles pérdidas producidas, autorizando la importación desde orígenes calificados y bajo un estricto control sanitario con pruebas de diagnóstico de elevada exigencia técnica”.
Por Analia Murias
17/09/10
FIS.COM
