Como sucede desde que los habitantes de Monte Hermoso tienen memoria, los vientos que soplaron desde el cuadrante norte, durante este verano, volvieron a arrimar a las costas a las indeseables aguavivas o medusas, que tanto fastidio causan en propios y extraños.
Como sucede desde que los habitantes de Monte Hermoso tienen memoria, los vientos que soplaron desde el cuadrante norte, durante este verano, volvieron a arrimar a las costas a las indeseables aguavivas o medusas, que tanto fastidio causan en propios y extraños.Si bien aún se está recopilando información acerca del fenómeno –datos que luego serán enviados al Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), en Mar del Plata, para procesarlos y sacar las primeras conclusiones–, los profesionales del museo están sorprendidos por la cantidad de ejemplares que llegaron a Monte esta temporada estival.
La sorpresa tiene que ver con el hecho de que, si bien la especie de medusas Chrysaora Láctea se ha observado en las playas argentinas y uruguayas, se encuentra principalmente en la costa brasileña, a varios centenares de kilómetros de aquí.
Como si esto fuera poco, en las peceras del museo se han observado, durante este verano, cómo se comportan ejemplares de ambas especies cuando conviven dentro de un mismo espacio. Las primeras observaciones han permitido detectar que ambas especies se “molestan” entre sí, y que la que normalmente prevalece es la Chrysaora Láctea.
La encargada del Museo de Ciencias Naturales, Natalia Sánchez, recalcó que es necesario ser precavidos con esta información, ya que se trata sólo de observaciones y aún no es posible sacar conclusiones sobre la llegada de una nueva especie de medusa a la costa local, y mucho menos que su comportamiento pueda afectar a la anterior.
“Hasta ahora nada más podemos decir que una variedad de aguaviva, que antes venía a nuestras cosas en forma esporádica, vio incrementado su número de ejemplares respecto de la especie Olindia. Y también es cierto que, mientras la Olindia produce una picadura que arde mucho, la Chrysaora Láctea sólo provoca un ardor durante unos minutos”, señaló.
Aclaró que en otras oportunidades se encontraron chrysaoras en la playa montehermoseña, sólo que no era común hallarlas en tanta cantidad.
“Este año, no se sabe por qué, se modificó la población; es decir, creció mucho”, dijo.
También reconoció que en cautiverio ambas especies no tienden a convivir, sino todo lo contrario.
“Estamos comprobando que se molestan unas a otras, y quizá por ello está predominando la nueva especie en el mar. La cuestión es que no sabemos todavía cuál es el motivo por el cual este año se dio este fenómeno”, señaló Sánchez, quien recordó que también hay otra especie de medusa, de color blanco y denominada tenóforo, que no causa ningún problema en contacto con el ser humano.
“Por el momento estamos anotando todos los detalles que observamos para enviar un informe al Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero. En un tiempo podremos conocer las conclusiones a las que lleguen los profesionales de ese organismo”, mencionó.
En exposición
En las instalaciones del Museo de Ciencias Naturales se puede observar a ejemplares de ambas especies de aguaviva en exposición, aunque no en la misma pecera, ya que debieron ser colocados en ámbitos separados por el nivel de agresividad que mostraban entre sí.
Además, en el lugar –que está ubicado en Nélida Fossatty 224, y abre todos los días, de 18 a 24, con entradas a 9 pesos– se encuentran representaciones de animales prehistóricos que caminaron hace miles de años por estas tierras.
“En el museo renovamos la exposición estática, a fin de que tengan su lugar tanto los restos arqueológicos o paleontológicos como los elementos ligados a la vida marina.
También se pueden observar réplicas, como las de un herrerasaurus –similar a un velocirraptor, pero un poco más pequeño– y un celidoterio. También hay una representación —prestada por el paleoartista bahiense Fernando Cárdenas– de un maposaurio comiendo a un titanosaurio.
Además, este año el museo incorporó una experiencia inédita relacionada con las clásicas visitas a la reserva natural Pehuen Co-Monte Hermoso, donde se encuentran restos de huellas humanas de 7 mil años de antigüedad.
La propuesta para este año fue una excursión nocturna al sitio, de aproximadamente una hora y media de duración, sin el uso de luces o cámaras. Sólo se camina entre dunas, haciendo diferentes paradas, a la luz de la luna.
“La primera vez que hicimos este paseo, contamos con un grupo que superó las 30 personas. La idea es vivir la excursión como si se estuviera dentro de un cuento. Al final del recorrido, la gente no quería volver y algunos hasta estaban emocionados. Por eso queremos repetir la experiencia durante este mes, entre el 15 y 20”, finalizó.
Una y otra, en detalle
Olindia sambaquiensis
* Se caracteriza por poseer sus órganos sexuales dispuestos en forma de cruz, los cuales se pueden visualizar en la parte superior de la campana gelatinosa.
* Se alimenta de pequeños peces e invertebrados que captura de manera casual con sus filamentos, los cuales inmovilizan a sus presas. En el ser humano, provocan un fuerte ardor, marcas rojizas en la piel e incluso fiebre.
* Únicamente se mueve en sentido horizontal debido a las corrientes marinas. El viento norte, que sopla en forma perpendicular al mar, las acerca a la costa.
* Es posible encontrarse filamentos sueltos en el agua, debido al desprendimiento del mismo de la campana. Estos todavía están en estado activo y pueden provocar irritación.
* El ciclo de vida de las medusas dura aproximadamente un año y posee una fase de reproducción sexual y otra de reproducción asexual.
Chrysaora Láctea
* Habita las costas de Uruguay y Argentina, pero principalmente Brasil.
* Su característica morfológica más marcada es la coloración de su campana, de tono blanco lechoso. Algunos ejemplares presentan manchas marrones en tentáculos y boca.
* Poseen tentáculos primarios, secundarios y terciarios, y el número varia en torno a un promedio de 40 tentáculos.
* La boca esta formada por brazos orales, una estructura más visible que nace en la campana.
* Se alimenta de peces pequeños.
* El roce de los filamentos produce un ardor leve que dura unos 20 o 30 minutos, en los seres humanos, y no deja marcas en la piel.
* Al igual que las demás medusas, llegan a las costas montehermoseñas los días de viento norte, arrastradas por corrientes marinas.
06/02/12
LA NUEVA PROVINCIA



