El petróleo reanima a la industria naval (Brasil)

(FNM) Las necesidades de Petrobras empujan una segunda ola de inversiones en modernización y construcción de nuevos astilleros.

(FNM) Las necesidades de Petrobras empujan una segunda ola de inversiones en modernización y construcción de nuevos astilleros.

La industria brasilera de construcción naval provocó una seguna ola de inversiones, después del denominado “renacimiento” de principios de década, que terminó con la reapertura de dos de los principales astilleros nacionales.

Ahora, sin embargo, el foco está puesto en la expansión de la capacidad instalada, con tecnologías de avanzada para atender la demanda del sector petrolero. Existen hoy por lo menos ocho nuevos proyectos en el país, con una inversión total de 8.400 millones de reales.

Además del histórico volumen de recursos en nuevas plantas, los ejecutivos del sector sostienen que a pesar de la crisis, también van a invertir en ampliar y modernizar las estructuras ya existentes.

El apetito está motivado por la extensa cartera de encargos de Petrobras – 296 embarcaciones entre plataformas, buques y embarcaciones de apoyo – y por el crecimiento de la actividad petrolífera privada en el país.

“En las décadas del 60, 70 y comienzos de la del 80, los astilleros no eran obras con sustentabilidad. Eran más un programa de gobierno que tenía que incentivar a las empresas a producir barcos para Brasil. Hoy la demanda es firme, no inducida”, sostiene el presidente del Sindicato Nacional de la Industia de las Construcciones y Reparaciones Navales y Offshore (SINAVAL), Ariovaldo Rocha.

Esta segunda fase de inversiones tuvo inicio en la compra y construcción de los astilleros Atlântico Sul, en Pernambuco, y Rio Grande, en Rio Grande do Sul, primeros grandes astilleros del país desde la década del 60, que nacieron impulsados por necesidades de Petrobras, y que procuran descentralizar la actividad, hasta aquí muy concentrada en Río de Janeiro.

De dos nuevos proyectos en estudio, sólo uno será construido en el litoal fluminense. Los altos costos de los terrenos frente al mar y las dificultades para obtener licencias ambientales, empujaron a los emprendimientos fuera de la región del sudeste.Es el caso del grupo Sinergy, que ya controla el Astillero Ilha S.A. (Eisa), y el Mauá, ambos en Río, pero que tiende a abrir su tercera unidad en Maceió, con una inversión de mil millones de reales.

“Brasil vive su cuarta oportunidad histórica de consolidarse como polo de construcciones navales”, declaró esta semana el director de planeamiento del BNDES, João Carlos Ferraz. En su opinión, la demanda existente coloca al país en posición privilegiada en los presentes tiempos de crisis. “El enfriamiento del mercado, da poder de negociación para atraer inversionistas”.

El Programa de Renovación y Expansión de la Flota de Petrobras (Promef), que ya ordenó la construcción de 26 barcos y negocia contratos por otros 15, es un ejemplo de lo que dice Ferraz: fue un contrato con Transpetro el que llevó a la apertura del Astillero Atlântico Sul.

La expectativa es que haya todavía una tercera fase, ya que el cronograma actual aún no considera la demanda del transporte del petróleo que será generado por la pre-sal.

En este sentido, el papel de Promef ahora, es semejante al que tuvo a inicios de la década la reserva de mercado creada por el gobierno de Fernando Henrique Cardoso para barcos de apoyo a las plataformas, que generó la demanda necesaria para la reapertura de plantas, después de dos décadas de ostracismo.

Para Gisela Mac Laren, presidenta del Astillero Mac Laren, que va a invertir 240 millones de reales en la modernización de la planta de la empresa en Río, “la crisis tuvo un reflejo en el precio del barril de petróleo, pero no en las inversiones de la construcción naval”.

De ese total, 140 millones serán destinados a la construcción de un dique seco, instalación que todavía no existe en Brasil, y que es necesaria para la construcción de grandes cascos de plataformas semisumergibles de petróleo.

Otros dos diques de ese tipo están actualmente en obra  en los astilleros Atlântico Sul y Rio Grande.Los dos están entre los mayores proyectos de la lista elaborada para el estado por el Sinaval, que incluye un emprendimiento de 300 millones de reales del grupo coreano STX, al norte de Rio; y tres proyectos en Bahía: el Astillero de Bahia S.A., sociedad entre OAS, Setal Engenharia y Piemonte Construções, un proyecto de UTC, y otro de Odebrecht.

La semana pasada, tomó cuerpo un nuevo proyecto. Se trata del astillero BEX, del grupo EBX, controlado por el empresario Eike Batista.

Valuado en u$s 600 millones, el emprendimiento será construido en Biguaçu. El objetivo inicial es atender la demanda del brazo petrolero del propio grupo, OGX, construyendo embarcaciones necesarias para extraer las reservas de la compañía. En la otra punta, Batista usó un astillero para garantizar la demanda para una siderúrgica proyectada para el puerto de Açu.

Según las estimaciones de Sinaval y de EBX, los nuevos proyectos van a garantizar la generación de más de 20.000 puestos de trabajo directos. Actualmente, el sector emplea alrededor de 42.000 personas, número equivalente al alcanzado durante el auge de la indusria naval brasilera, en la década del 70.

(Fuente: Estadão – São Paulo,SP/Alberto Komatsu e Nicola Pamplona).

Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuente: Portos e navios; 25/05/09)

26/05/09
NUESTROMAR

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio