Un remolcador portugués llegó ayer al puerto de Celeiro para dar asistencial al buque. Bureau Veritas debe entregar un informe técnico sobre la navegabilidad y la seguridad de la carga.
Un remolcador portugués llegó ayer al puerto de Celeiro para dar asistencial al buque. Bureau Veritas debe entregar un informe técnico sobre la navegabilidad y la seguridad de la carga.
Si nada se tuerce, el Ostedijk apura sus últimas horas fondeado en el borde mismo de la ría de Viveiro. Las autoridades marítimas españolas recibirán, previsiblemente en la mañana de hoy, el informe técnico elaborado por la firma clasificadora Bureau Veritas, requisito impuesto a la armadora del barco para que el mercante holandés pueda retomar su navegación. Los informes tendrán que acreditar que la situación de la estructura del buque permite su navegabilidad y que el estado de su carga de fertilizante NPK Triple 15 es segura y no hay riesgo de que se reactive el proceso de descomposición que sufrió el producto en la bodega número dos del buque. El último trámite será una nueva inspección del buque, que previsiblemente practicará la Capitanía Marítima de Burela. Todo apunta a que podría ser hoy mismo, aunque todo dependerá de lo que dure la tramitación burocrática.
Dos días de control
Ayer se cumplían las 48 horas de vigilancia y control que la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, aseguró que se mantendrían tras sofocar los focos en descomposición. De hecho, técnicos de Sasemar volvieron a la zona a bordo del Helimer Galicia para comprobar que la temperatura del barco es menor que en días pasados, y así lo constataron.
Durante toda la jornada, personal de la empresa de salvamento Wisjmuller Salvage continuaron poniendo a punto el barco, apoyados por el remolcador portugués Spitzer Leixões , que llegó a primeras horas al puerto de Celeiro y a lo largo de la jornada cargó diverso material, entre otros, varios tanques de agua. Otro remolcador, el Sertosa, sirvió de apoyo durante todo el día en las tareas de puesta a punto del buque.
A última hora de la tarde, el Ostedijk se encontraba en una posición parecida a la de la jornada en la que comenzó el enfriamiento de la carga, tras abrir las escotillas de las bodegas: a algo más de una milla de la playa de San Román, en O Vicedo, iluminado, con el remolcador en proa y enfilando el eje de Estaca de Bares. El Don Inda ya abandonó definitivamente la zona en la que se realizó el operativo, y únicamente quedaron el Ibaizábal Uno, atracado en el puerto de Burela, y en los muelles de Celeiro, el Hermanos García Nodal.
La imagen del Ostedijk desde tierra era de aparente normalidad. El Spitzer Leixões , que arrastra un motor de 4.000 caballos de potencia, será el remolcador encargado de escoltar al buque holandés, una vez las autoridades españolas le den carta blanca de navegación.
(LA VOZ DE GALICIA )
26/02/07
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