El oro rescatado de las bodegas del Polar Mist volvió a tierra

El oro rescatado de las bodegas del Polar Mist volvió a tierra

El cargamento está valuado en US$ 20 millones; en el operativo se perdió una barra.

El cargamento está valuado en US$ 20 millones; en el operativo se perdió una barra.

Al mismo puerto del que hace 200 días partió el Polar Mist con 474 barras de oro y plata, ayer regresó el precioso cargamento a bordo del buque de rescate C-Sailor. Bajo el mar quedó el Polar Mist con el secreto de su hundimiento.

Así lo pudieron acreditar la justicia federal, la Aduana, la Prefectura y los dueños del cargamento que ayer fueron testigos del recuento de las 9359 toneladas de oro y de plata que se habían hundido en extrañas circunstancias la madrugada del 18 de enero a casi 81 metros de profundidad. La carga estaba asegurada en 20 millones de dólares y 340 barras pertenecían a la empresa Cerro Vanguardia SA y, 134, a la Minera Tritton, ambas santacruceñas.

"Todos los que integran Cerro Vanguardia están sumamente felices de que el incidente haya llegado a su fin con resolución positiva", dijeron a través de un comunicado desde la empresa Cerro Vanguardia SA. "Recuperar el doré [barras del metal fundido] del fondo de mar trajo para la empresa un gran alivio, porque esto confirma que las sospechas infundadas generadas por diferentes medios y líderes de opinión con respecto del accionar de la empresa quedaron aclaradas", afirmaron.

Sin embargo, una fuente con acceso a la causa adelantó anoche a LA NACION que faltaría una barra de doré del cargamento de Cerro Vanguardia. La misma fuente explicó que la pérdida de ese lingote se consideraba parte del alto riesgo del rescate que se realizó a 80 metros de profundidad, con la asistencia de buzos y de cámaras hiperbáricas.

Después de tres semanas ?que incluyeron un reabastecimiento en puerto?, el buque C-Sailor regresó a destino a Punta Quilla ayer a la mañana. Desde el amanecer, un fuerte y estricto operativo de seguridad impidió el ingreso al puerto de Punta Quilla, ubicado a 17 km de Puerto Santa Cruz, según lo dispuso la jueza federal subrogante de Río Gallegos, Ana Alvarez.

Pasó un mes entre el hundimiento del Polar Mist y el hecho de que se conociera que no era un buque más, sino que en sus bodegas transportaba 9359 toneladas de oro y de plata. Tal vez esto explica el hermetismo con que Alvarez instruyó la causa.

"La gente llegó bien; se tomaron cuatro indagatorias y ahora se están contando y chequeando uno por uno los lingotes", confió a LA NACION una fuente presente en el lugar.

 La mayor expectativa fue cuando la grúa del barco alzó por el cielo un contenedor gris, precintado con la carga preciosa. Al tocar tierra, fue cargado en un camión transportador de caudales. Desde allí se trasladó a la aduana del puerto de Punta Quilla, y los agentes verificaron si lo rescatado se condecía con la documentación de lo despachado.

A media tarde surgieron controversias en cuanto a la titularidad del embarque. En el caso de Tritton, el oro fue vendido a valores FOB, con lo cual se había resuelto dejar ambas cargas en custodia judicial en las bóvedas de un banco en Puerto Santa Cruz.

En el caso de Vanguardia, no habría dificultades sobre la titularidad del embarque, pero según el primer recuento faltaría un lingote. Fuentes de la causa explicaron que cada lingote pesa entre 18 y 20 kilos, y aclararon que, para tener valor comercial, la mezcla del metal doré debe pasar antes por refinerías. Anoche seguían las tareas de verificación en el puerto de Punta Quilla.

03/08/09
LA NACION

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