Zarpó la segunda campaña del año. Evaluará la abundancia de prerreclutas y de larvas, para anticipar la pesquería que viene en los próximos dos años.
Zarpó la segunda campaña del año. Evaluará la abundancia de prerreclutas y de larvas, para anticipar la pesquería que viene en los próximos dos años.
A las pocas horas de que partiera el Eduardo Holmberg para evaluar la abundancia de juveniles de merluza hubbsi en la zona de cría norpatagónica, el BIP Capitán Oca Balda zarpó para hacer lo propio con los prerreclutas de langostino patagónico a lo largo de toda el área de distribución.
Se trata de la segunda campaña casi consecutiva que pone en marcha el INIDEP en el inicio del año, luego del paréntesis prolongado del segundo semestre del 2009, a partir del reclamo, todavía no resuelto, de su personal científico y técnico.
Los datos recabados serán fundamentales para comenzar a vislumbrar lo que deparará la zafra de la temporada 2010. Sobre todo porque la cancelación de la habitual campaña de investigación de invierno, el año pasado no se llevó a cabo.
El buque estará de campaña durante 22 días, tiempo en el que navegará por aguas jurisdiccionales de Chubut, seguirá en aguas nacionales y finalizará en aguas santacruceñas.
Como jefe científico embarcó Juan de la Garza, responsable del Programa Crustáceos del organismo científico, que reemplazó al Proyecto Langostino, desactivado en el 2007.
Otro de los objetivos de la campaña será evaluar el proceso reproductivo y la abundancia de larvas, con redes específicas. Con estos registros en las planillas se comenzará a tener una idea sobre lo que acontecerá en la temporada 2011.
Durante la campaña, el grupo de investigadores –con representantes de las provincias de Chubut y Santa Cruz– continuará con el programa de marcación de langostinos, que posibilitará evaluar el nivel de crecimiento y migración del marisco a lo largo de toda el área de distribución.
Para que el Oca Balda pueda zarpar con su tripulación completa el SIMAPE debió apurar la contratación de marineros aptos para el trabajo en alta mar. Las vacantes se produjeron cuando la Prefectura retuvo la libreta de aquellos que tenían disminución auditiva.
En ese sentido, el capitán del buque de investigación, Eduardo Lacalle, aclaro a REVISTA PUERTO que si bien tiene una disminución auditiva del 20,6 por ciento, está lejos del límite que impone la Prefectura para hombres de su edad, por lo que nunca tuvo en riesgo su continuidad en la sala de mandos del buque.
Por Roberto Garrone
21/01/10
REVISTA PUERTO

