Comprende 157 mil hectáreas donadas por Douglas Tompkins, a quien se lo acusaba de querer apropiarse del agua de los argentinos.
Comprende 157 mil hectáreas donadas por Douglas Tompkins, a quien se lo acusaba de querer apropiarse del agua de los argentinos.
Desde que en los noventa comenzó a adquirir tierras en Argentina, Douglas Tompkins fue visto como otro “gringo” que venía a apoderarse de los recursos naturales para hacer negocios a consta de nuestro país. Tan sospechoso resultaba su interés en ciertas zonas de alto valor ecológico que en 2006 el entonces secretario nacional de Tierra y Vivienda, Luis Delía, llegó incluso a acusarlo de pretender quedarse con el agua de los argentinos y a pedir su expulsión. Una década más tarde, las tierras que este millonario norteamericano tenía en Corrientes acaban de convertirse sin embargo en el punto partida del nuevo Parque Nacional Iberá.
La Administración de Parques Nacionales tomó semanas atrás posesión efectiva del portal Cambyretá, el primer núcleo operativo del futuro Parque Nacional Iberá. De esta manera, comenzó el proceso de traspaso de grandes unidades de tierras en los Esteros del Iberá que la fundación Conservation Land Trust del fallecido empresario Douglas Tompkins donó recientemente al Estado argentino.
Cambyretá, que tiene 23.000 hectáreas y está ubicada sobre la Ruta Nacional 12, a 15 kilómetros de Ituzaingó, constituye la primera de un conjunto de áreas que se irán incorporando a lo largo de los próximos tres años hasta completar las 157.000 hectáreas donadas por Tompkins para el mayor parque nacional de nuestro país.
Y es que esas tierras se sumarán a las del Parque Provincial y la Reserva Provincial del Iberá a fin de constituir, con sus lagunas, canales, embalsados y esteros, un parque nacional multinúcleo con una superficie total de 1,3 millones de hectáreas.

Pero Tompkins no sólo le donó al Estado argentino sus tierras en el segundo mayor humedal del planeta sino también el modelo de restauración ambiental y sustentabilidad económica que venía desarrollando con su Fundación y que ahora se implementaría en el Parque Nacional Iberá. Se trata de reintroducir especies que estaban casi extintas y convertir al atractivo de la zona en un motor de crecimiento económico local a partir del impulso del ecoturismo en el mundo.
El proyecto implica, entre otros aspectos, la re introducción del yaguareté, el gran felino americano que estaba a punto de extinguirse y que se suma a la lenta y paciente recuperación del oso hormiguero, venados y el aguará-guazú diezmados por la caza y la desaparición del hábitat a manos de proyectos agroindustriales.
Esa “es la idea dominante para el futuro Parque Nacional en los esteros del Iberá, con el avistaje de las más de 350 especies de aves, o la posibilidad de ver muy de cerca a los yacarés negros u overos, todo un espectáculo; al igual que los venados, que ahora se observan con facilidad luego que casi desaparecieron a manos de cazadores”, asegura la bióloga Sofìa Heinonen, coordinadora del Proyecto Iberá y presidenta de la Conservation Land Trust.
“Desde un primer momento me impresionó la visión de Tompkins de restaurar los Esteros del Iberá y su entusiasmo para protegerlos con la máxima categoría de conservación, dos temas difíciles de soñar -agrega Heinonen-. Cuando él adquirió estas tierras ya tenía claro que quería traer de vuelta al yaguareté y crear el parque nacional más grande de la Argentina: una genialidad y una audacia fuera de serie que sólo con su tenacidad podía hacerse real”. (El Día)
29/11/16
