El tucumano Matías Ola esperó la Navidad nadando entre los glaciares santacruceños. Más precisamente, nadó al frente de la pared sur del Perito Moreno, pero también muy cerca de los glaciares Upsala y el Viedma, todo esto como forma de preparación para llevar adelante el proyecto «Unir el Mundo», que consiste en unir nadando los cinco continentes.
El tucumano Matías Ola esperó la Navidad nadando entre los glaciares santacruceños. Más precisamente, nadó al frente de la pared sur del Perito Moreno, pero también muy cerca de los glaciares Upsala y el Viedma, todo esto como forma de preparación para llevar adelante el proyecto «Unir el Mundo», que consiste en unir nadando los cinco continentes.El nadador tucumano de 28 años, que días atrás recibió el apoyo y acompañamiento del diputado Nacional Rubén Sciutto, lleva adelante el proyecto «Unir el Mundo», que presenta su decisión de experimentar el mundo a nado, en aguas abiertas y frías, sin la utilización de un traje de neoprene.
El proyecto apunta al crecimiento y fomento de la práctica deportiva, mostrando al país como un destino internacional inigualable, con un mensaje de unión entre las distintas naciones y un fin científico-médico a través del estudio de una proteína que desarrolla el cuerpo humano ante las bajas temperaturas.
Un equipo especializado de médicos del Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CENARD) forma parte del desarrollo del proyecto y registra la preparación del nadador para llegar a las óptimas condiciones a cada uno de los cruces continentales.
Desde mediados de 2010, el tucumano vive en el CENARD (Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo), donde se prepara para tratar de lograr la hazaña junto a su equipo, la psicóloga Patricia Wightman, la «mentora y preparadora integral» María Inés Mato y el entrenador Alberto Santiago.
En las frías aguas sureñas
Ola estuvo entrenando en El Calafate y luego viajará a China para llevar adelante parte de su desafío en aguas internacionales, para luego llegar en marzo a Tierra del Fuego y realizar la travesía en el canal Beagle y en el estrecho de Magallanes.
Durante una semana, Ola permaneció en El Calafate entrenando para lo que será el gran objetivo del 2013. En esta oportunidad amplió los lugares de entrenamiento sumando el Lago Viedma frente al Glaciar de ese nombre y en el Lago Argentino ante las paredes de hielo del Glaciar Upsala, lugares únicos en el Parque Nacional Los Glaciares.
Ademas, en los últimos meses, Matías entrenó en Bariloche, en el Lago Argentino, en el Lago Viedma, y sus próximos puntos de entrenamiento serán Ushuaia, Islas Malvinas y Antártida, para luego comenzar con su gran proyecto.
Es importante recordar que esta no fue la primera vez que Ola se animó a nadar por las frías corrientes calafateñas, sino que por marzo de este año el tucumano completó con éxito una primera prueba, recorriendo casi el mismo trayecto (Punta Soberana, Punta Bandera y el Glaciar Perito Moreno). Algo que en 2003 se había animado a hacer, también con buenos resultados, la nadadora de aguas abiertas María Inés Mato.

Proyecto «Unir el Mundo»
Este desafío de unir los cinco continentes tiene tres aspectos; Deportivo, Científico y Solidario. El deportivo comenzará con el Primer cruce en marzo del 2013 (estaba programado en agosto de este año) que será unir Asía con Oceanía un cruce de 20 kilómetros. El Segundo cruce será en junio entre Jordania y Egipto, otros 20 kilómetros, luego el Tercer cruce en julio en el Estrecho de Gibraltar donde serán 34 kilómetros, luego a mediados de agosto será la travesía más larga uniendo Rusia con Alaska que son 86 kilómetros, para ese cruce serán 25 nadadores del mundo que lo harán por postas. El Quinto cruce será en el Estrecho de Bering y finalmente el proyecto culmina nadando en las Islas de Los Estados en el fin del mundo.
Sobre este desafío Matías Ola explicó «el proyecto es nadar desafiando adversidades para unir los cinco continentes. Para lograr el objetivo se harán cinco cruces o travesías y la meta es nadar para volver a ser lo que el conjunto de los habitantes del planeta somos, una unidad llamada humanidad.»
La parte solidaria del proyecto tiene que ver con que sirva todo esto para mejorar la infraestructura deportiva en el interior del país.
¿Como surgió la idea?
Haciendo archivo, buscando experiencias previas de otros nadadores, descubrió a Marcos Díaz, un dominicano que como parte de los Objetivos del Milenio de las Naciones Unidas unió a nado los cinco continentes.
En realidad, el dominicano Marcos Díaz ya consiguió terminar esta travesía en 2010, pero la particularidad es que el nadador tucumano sería el primero en realizar la hazaña sin traje de neoprene. «La temperatura más fría que seguro tendremos será en el Estrecho de Bering, al unir Europa con América, con aguas entre 5 y 8 grados», explicó.
En varias páginas de Internet se lo ve a Díaz, en el Estrecho de Bering, gorra, antiparra, guantes, traje de neoprene. Pero Matías, 27 años, residente del CeNARD, no quería hacer lo mismo. Quería hacer algo más. Así, se reunió con la psicóloga Patricia Wightman, encargada y fundadora del servicio de psicología del deporte de esa institución, y le propuso un proyecto para «unir el mundo». «Le gustó la idea. Me dijo que si quería atravesar esas aguas heladas sin ningún tipo de protección sólo había una persona que podía ayudarme. Y me presentó a María Inés Mato».
María Inés Mato, 45 años, pelo corto, la pierna derecha amputada a la altura de la rodilla, el gesto tranquilo, hizo cosas que otros no hubieran imaginado posibles. Nadó en lugares donde nadie había nadado. Nadó, casi desnuda -con una gorra, un traje de baño- donde otros habían braceado protegidos con grasa en el cuerpo, con trajes de neoprene. Nadó en el Mar Báltico, en el canal Beagle, en las islas Malvinas; en el ventisquero negro, el agua casi helada. Se sumergió en la Antártida. Demostró que no es cierto aquello de que después de siete minutos en aguas hipotérmicas el corazón deje de latir.
«Con ella organizamos todo», dice Matías y cuenta que ese «todo» se divide en cinco partes. La primera: de Europa a África, los 20 kilómetros del Estrecho de Gibraltar, de Tarifa a Marruecos. La segunda: entre Oceanía y Asia, de Papúa Nueva Guinea a las costas de Indonesia. Luego, la unión de Africa y Asia a través del Mar Rojo, de las costas de Jordania a las playas de Egipto. La cuarta, más corta y complicada, el Estrecho de Bering que une la isla Diómedes Mayor, perteneciente a Rusia, con la Diómedes, de los Estados Unidos. Cuatro kilómetros que dividen Europa con América a una temperatura de entre tres y dieciocho grados. «El proyecto va a terminar a fines de 2013 en la Isla de los Estados, Ushuaia. que será como nadar en el Fin del Mundo.»
Entrenamiento y alimentación
Dice Matías que tuvo que cambiar la dieta. Desayuna y merienda: queso, leche, yogur y cereales. Lunes, miércoles y viernes, en el almuerzo y la cena, come pastas; carbohidratos que quemará en el doble turno de entrenamiento. Martes y jueves, para equilibrar, carne o pollo. Verduras hay siempre.
Para aumentar la masa muscular y la grasa en el cuerpo, pasó de una comida de tres mil calorías a una de cinco mil. Antes, era un plato de fideos. Ahora, es un plato y medio. O dos. Dice que así perfecciona «la máquina» para atravesar largas distancias. Y que, luego, está el otro tipo de entrenamiento.
«Paralelamente al entrenamiento físico, hago meditaciones, que son importantes para lograr la adaptación al agua helada, para poder bajar el nivel de concentración a cero. Son grabaciones que duran de 20 a 45 minutos, con música y la voz de una mujer que habla y me lleva a un estado de relajación total».
Por otra parte, uso un aparato que se llama sincronizador, con el que trabajo sentidos del cuerpo que comúnmente no ponemos en práctica. Es como una especie de consola, conectada a unos auriculares y unos anteojos. Al ponérmelos escucho sonidos irregulares y veo luces de colores que van titilando de acuerdo a los sonidos. Así se estimula el hemisferio derecho del cerebro, las áreas que no solemos usar.
3/12/12
EL SUREÑO
