Con 24 años vigente en el puerto del Callao, Lima, una familia italiana creó una fusión natural de ingredientes mediterráneos y productos marinos.
Con 24 años vigente en el puerto del Callao, Lima, una familia italiana creó una fusión natural de ingredientes mediterráneos y productos marinos.
A fines de 2008 apareció esta propuesta en Buenos Aires, en una esquina de destino gastronómico. Hoy representa una de las fusiones o influencias de las distintas inmigraciones que influyeron en el repertorio peruano: la italiana del mar, mediterránea, que adoptó con éxito los ajíes, atenuados en su picante, a gusto de los porteños, pero sin que falte.
El cocinero Julio Wu es un peruano descendiente de japoneses -la cabeza del staff es toda peruana-; Paola, muy buena mesera, y Richard, de Arequipa; los demás, argentinos, colombianos… aprendiendo el oficio. La carta es casi absolutamente de pescados y mariscos; aun los lunes la cocina cuenta con piezas frescas, indispensable condición para los cebiches, tiraditos y tartares. El lomo salteado ($ 51), y el huancaíno sobre risotto (56) son los únicos platos cárnicos, y el pollo al cognac agridulce (43).
Tres pastas rellenas también llevan pescado o marisco. Lo más típico para empezar lo primero, un pisco sour, el tiradito de lenguado (40) y el bicolor con salsa de ají amarillo y de rocoto (45), o cebiche -tradicional, mixto, chalaco o tropical (40 a 45), algunos con salsas "de la casa". La causa clásica es imperdible en todo restó peruano (40), de papa amarilla la original. El morrón arequipeño relleno y las conchas a la parmesana, no menos clásicos, y qué decir del chupe de camarones (49), el tacu-tacu.
Los postres se están poniendo a punto. Hay vinos buenos por copa (16 a 35), una amplia lista de malbec y otros tintos, y una corta de blancos… El lugar sigue espectacular como siempre, con su vidriera en ochava y la doble altura con sector balconeando, más una linda zona lounge, para disfrutar los piscos peruanos y el pisco sour que, seco, acompaña muy bien la comida (26).
15/03/09
LA NACION

