El krill prefiere el sexo en la oscuridad

Investigaciones realizadas en la División Antártica Australiana revelan que el ciclo anual de maduración y la reproducción del krill antártico varían de acuerdo con el nivel de exposición a un período de oscuridad inmediatamente después del desove.

Investigaciones realizadas en la División Antártica Australiana revelan que el ciclo anual de maduración y la reproducción del krill antártico varían de acuerdo con el nivel de exposición a un período de oscuridad inmediatamente después del desove.

“Logramos poner a cero el reloj interno de los animales, para que maduren sexualmente tres meses antes de lo que lo harían estando expuestos al ciclo de luz natural de la Antártida”, explicó So Kawaguchi, investigador principal del proyecto.

Kawaguchi dijo que los estudios realizados permitirán a los científicos controlar el momento de desove de diferentes grupos de krill y, de esta forma, tener acceso a cada fase de su ciclo de vida -larvas, juveniles, adultos jóvenes y adultos maduros- durante todo el año. Será posible entonces recolectar millones de huevos de krill a lo largo del año, y no sólo en un momento particular.

Una investigación que se llevó a cabo en la década de 1980 demostró que el krill progresa de manera sostenida durante el ciclo de reproducción independientemente de estar expuesto a oscuridad o luz constante o a los ciclos regulares de luz en la región antártica.

“Esa investigación sugería que el ciclo de regresión, maduración y reproducción estaba controlado por un biorritmo interno, en lugar de por factores ambientales”, explicó Kawaguchi.

Sin embargo, según una investigación japonesa realizada en 2003, los cambios repentinos de los ciclos de luz y oscuridad pueden, en realidad, afectar la maduración y la reproducción del krill.

Los últimos descubrimientos de Kawaguchi revelan ahora que el principal factor que afecta estas etapas es la duración del ciclo de oscuridad, y no la del ciclo de luz. Esta noticia sorprendió a la comunidad científica.

“Para muchos crustáceos y otros animales, los indicadores ambientales, como los cambios de luz y de temperatura, influyen en el momento de la reproducción, por eso, las investigaciones anteriores se concentraron en la duración de los cambios de luz y no de los ciclos de oscuridad”, aclaró.

Lo que hizo el investigador fue trabajar con tres grupos de krill que expuso a patrones diferentes de luz y oscuridad. Uno de los tres grupos estuvo expuesto al ciclo natural de luz  natural de la Antártida, de cuatro meses de duración, más cuatro meses de oscuridad y otros cuatro de luz.

El segundo grupo fue expuesto a los cuatro meses del ciclo de luz de la región antártica y luego a ocho meses de oscuridad.

Ambos grupos mostraron el mismo ciclo de regresión, maduración y reproducción que sus parientes en el medio natural.

Pero el tercer grupo, que había pasado un mes expuesto al ciclo de luz natural, dos meses en la oscuridad y nueve meses con luz, alcanzó la madurez sexual tres meses antes que los demás, como se hacía evidente por los caparazones.

“Este estudio demuestra que la transición de la luz a la oscuridad es importante para controlar el momento de la reproducción en condiciones de laboratorio” , observó Kawaguchi.

Ahora, el grupo intenta reproducir esos descubrimientos. El objetivo final es lograr un ciclo de desove que adelante seis meses el ciclo reproductivo del krill de la Antártida.

“Tenemos más trabajo por delante para afinar nuestros métodos y repetir los resultados obtenidos. También necesitamos estudiar cualquier cambio fisiológico posible en el krill que pueda resultar de esos procesos de ‘puesta a cero””, indicó.

El nombre krill deriva de la palabra noruega que significa “juvenil de alevín de pescado”, y que suele utilizarse para otras especies de peces. El krill se captura comercialmente en el océano Austral y en las aguas que rodean Japón.

Se capturan en todo el mundo entre 150.000 y 200.000 toneladas, la mayor parte en el Mar de Escocia.

El krill se utiliza principalmente para producir alimento para acuicultura y para lo acuarios, como carnada para los pescadores deportivos y en la industria farmacéutica. En Rusia y Japón -donde se lo conoce como okiami- también lo utilizan para consumo humano.

Por Natalia Real

03/09/09
FIS

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