Ayer zarpó el Holmberg para iniciar la campaña de juveniles de merluza y el viernes está previsto que parta el Oca Balda para la de prerreclutas de langostino. Los marineros sordos se quedaron abajo y sin libreta.
Ayer zarpó el Holmberg para iniciar la campaña de juveniles de merluza y el viernes está previsto que parta el Oca Balda para la de prerreclutas de langostino. Los marineros sordos se quedaron abajo y sin libreta.
Después de más de seis meses de inactividad absoluta en cuanto a realización de campañas de investigación se refiere, ayer el INIDEP comenzó a mostrar signos vitales.
Minutos después de las 12 partió de la segunda andana de la Base Naval el BIP “Eduardo Holmberg”, dando inicio a la campaña de Evaluación de abundancia de juveniles de merluza en la zona de cría norpatagónica”, que tendrá una duración de 28 días, con Claudia Dato como jefa científica e investigadores provenientes de Chubut y Santa Cruz.
Pese al inicio de las campañas, los reclamos salariales, de recategorización y mejoras en las condiciones laborales no han sido atendidos por las autoridades.
El INIDEP continúa acéfalo de director, luego de la renuncia de Oscar Lascano y la Subsecretaría de Pesca sigue menospreciando el verdadero rol del organismo, a fuerza de gestiones/presiones para que documentos científicos de dudoso sustento biológico respondan a sus intereses, hiriendo la reputación de los investigadores.
REVISTA PUERTO visitó el Holmberg en las horas previas a la zarpada y era tangible la expectativa de los tripulantes por iniciar la travesía. Era entendible. Hace más de un semestre que no cobran el plus de navegación, unos 250 pesos por día.
El buque iba a zarpar el martes, pero el fuerte viento que cruzó la estación marítima motivó que la Prefectura decidiera cerrarla a la operatoria marítima y aplazar la salida para el miércoles.
Pero no todas fueron buenas noticias para los tripulantes del buque. Con la confirmación de la zarpada, desde la Prefectura llegó la notificación sobre la retención de 16 libretas, por no encontrarse los titulares aptos para emprender la campaña.
El motivo no es otro que el elevado grado de sordera que presentan los marineros en el estudio que se les realizó en dependencias de la Fuerza, en Capital Federal.
Los estudios se solicitaron a partir de información que publicó REVISTA PUERTO el año pasado, en que advertía casos de marineros que habían logrado jugosas indemnizaciones de la ART por sus deficiencias auditivas, pero que sin embargo, seguían embarcando en los buques del Instituto.
“Es llamativo que justo ahora hayan dado a conocer estos resultados”, advirtió un marinero del Holmberg, que confirmó los casos y está a salvo del papelón.
Fuentes extraoficiales aseguraron que existe una solución para que los trabajadores con sordera recuperen su lugar arriba de los barcos. “Les pondrán un audífono, volverán a ser examinados por la Prefectura y si superan la prueba, les devolverían la libreta de embarque”.
Pero no todo parece tan fácil. Desde el INIDEP se mostraron escépticos con dicha solución. “No imagino la cubierta del buque llena de marineros con audífonos”, consideró un investigador al ser consultado ayer sobre la viabilidad de la operatoria. En tanto en la Prefectura Mar del Plata directamente nadie quiso referirse al tema. Es lógico: la fuerza permitió que los “sordos” mantengan la libreta de embarque sin observaciones.
Entre los objetivos de la campaña, figura la determinación del área de concentración de juveniles de merluza, obtener índices de abundancia por grupo de edad de juveniles y caracterizar los campos de temperatura y salinidad del área de cría.
La merma entre el plantel de marineros por esta situación ha generado se postergue la campaña de Marea Roja, que se haría a bordo del BIP Capitán Cánepa.
Es que el viernes está confirmada la zarpada del Oca Balda para iniciar la campaña de prerreclutas de langostino y el INIDEP se ha quedado, por el momento, sin marineros.
Conocida la retención de libretas por parte de Prefectura, en cercanías de la Dirección de Armamento de Buques habrían indagado sobre la situación del capitán del Oca Balda, Eduardo Lacalle. Es que fue indemnizado por la ART por habérsele detectado una disminución auditiva del 20.6 por ciento.
Para la tranquilidad de algunos y sorpresa de muchos, Lacalle evidenció una vertiginosa mejoría lo que le permitió superar el examen hecho en Prefectura, conservó su libreta y el lugar en la sala de mandos del Oca Balda.
Por estas horas se mantienen reuniones frecuentes con el SI.MA.PE, el sindicato que oficia de agencia de colocación en los buques del Instituto, para encontrar la forma de superar la accesibilidad a marineros de buen oído.
Por Roberto Garrone / Fotos de Diego Izquierdo
14/01/10
REVISTA PUERTO

