Luego del desinterés oficial ahora Yauhar presta atención al organismo y apura la investigación. Los trabajadores, entre el hartazgo, el sentido común y los gremios que buscan seguir la pelea.
Luego del desinterés oficial ahora Yauhar presta atención al organismo y apura la investigación. Los trabajadores, entre el hartazgo, el sentido común y los gremios que buscan seguir la pelea.
Se viven horas decisivas en el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP). El calendario marca para los próximos días el inicio de las campañas de investigación y se abre la incógnita sobre la suerte que correrán las mismas, a partir de la férrea decisión de los gremios UPCN y ATE, que marcan el pulso del reclamo laboral de los trabajadores, contratados y mal encasillados, de no subirse a los buques y mantener vivo el fuego de la protesta.
En las últimas horas desde laboratorios y gabinetes habrían nacido posiciones contrarias a lo que marca la agenda de los sindicatos y varios profesionales y técnicos del Instituto estarían dispuestos a subirse a los buques para darle “racionalidad” y “sentido común” a una institución que está sumergida en el tono gris de la intrascendencia desde hace varios meses.
Lejos de compartir los manejos discrecionales de Yauhar o el silencio cómplice de Otto Wöhler, la idea de algunos trabajadores del organismo es salir de este atolladero que al único camino que conduce es al “suicidio institucional” del INIDEP.
Sostienen que la lucha planteada por los gremios no ha dado ningún tipo de resultados, a más de un semestre de iniciada. “Estamos hartos de la locura que impera acá dentro”, sostienen, por ahora, en voz baja.
El panorama parece darles la razón. Desde que se fue Lascano, no hay Director –Wöhler es un buen cadete de las necesidades de la Subsecretaría–, el diálogo con las autoridades está roto y poco se ha conseguido de todas las demandas planteadas.
La posible fecha de zarpada del BIP Eduardo Holmberg es este viernes, o a más tardar el lunes de la semana que viene para realizar la campaña de juveniles de merluza. El cronograma establece que luego saldría la de prerreclutas de langostino en el Oca Balda y ahí nomás una sobre marea roja en el Cánepa. Unas semanas más tarde, la de calamar.
Pero esta posición de tregua para barajar y dar de nuevo en otras condiciones de negociación, que plantean algunos trabajadores, choca de frente con lo que se decidió en una de las últimas asambleas. Tanto ATE como UPCN decidieron realizar un quite de colaboración cuyo objetivo es que no se cumpla con la zarpada de los buques y las campañas sigan en el terreno de la intangibilidad.
Más allá de todos los argumentos que los avalan y la indignación que se mantiene latente por los manejos turbios a los que la autoridad de aplicación somete al Instituto, endurecer la protesta no parece abrir la puerta a ninguna solución.
Yauhar los asustó desde lejos con que haría caer los contratos del personal contratado que no se sume a las campañas. El desinterés por resolver la anarquía en el INIDEP que mostró el Subsecretario parece haberse evaporado ni bien se abrochó la cuotificación y se engordó la caja y algunos bolsillos oficiales. Ahora las campañas parecen ser prioritarias.
Mientras se esperanzan con alguna respuesta, aunque mínima, desde el gobierno y en tiempo de descuento, en ATE analizan todos las posibilidades para impedir el alistamiento del buque de investigación, a fin de evitar la convocatoria para embarcar. Llegado ese momento, saben que no les quedará mucho margen de maniobra.
Por Roberto Garrone / Fotos de Diego Izquierdo
06/01/10
REVISTA PUERTO

