El “hombre pájaro” voló a más de 200 km/h

El “hombre pájaro” voló a más de 200 km/h

Estrenó nueva ala y mejoró la hazaña que había alcanzado cuatro años atrás.

Estrenó nueva ala y mejoró la hazaña que había alcanzado cuatro años atrás.

El piloto suizo Yves Rossy realizó ayer su primer vuelo con su nueva ala de carbono fijada a su espalda, y mejoró su hazaña de 2004, que le valió el apodo de "hombre pájaro". En el mundo de la aviación lo conocen así como "Fusionman".

Rossy se lanzó desde un pequeño avión, a 2.500 metros de altitud, sobre Bex , en el Oeste de su país natal, Suiza, volando con su ala delante de las cámaras de los medios de comunicación durante cinco minutos.

En su última pasada ante los espectadores que lo contemplaban con la boca abierta, dio un giro de 360º, un loop que ningún pájaro es capaz de hacer. "Eso fue para impresionar a las chicas", declaró luego.

Unido a su ala, que llevaba cuatro pequeños reactores, el piloto hizo varias piruetas a más de 200 kilómetros por hora antes de abrir su paracaídas y bajar a tierra sin un rasguño.

Cumplía así su "sueño secreto de ser capaz de volar como Superman", como afirma en el sitio oficial www.jet-man.com

Yves Rossy no es un improvisado ni un "loco". Nacido en Suiza el 27 de agosto de 1959, como piloto militar profesional hizo vuelos en Junter, Tiger-F5, y Mirage III, "con mas de 1.000 horas de vuelo en el Mach2".

Se explica en su sitio oficial: "Desde 1988 al año 2000 fue piloto profesional copiloto en DC-9 y Boeing 747 en Swissair. Actualmente comandante en Airbus en Swiss Int. Airlines".

Desde que se le ocurrió volar como Superman, se dio cuenta que el secreto era darle poder a las alas. "En 2001 se contactó con la compañía alemana Jet Cat, especializada en motorizar a aviones en miniatura".

El paso fundamental que dio fue incrementar la envergadura de las alas a 3 metros. Diseñaron alas de carbón y "a las 19.30 del 24 de junio de 2004 se arrojó desde un avión a 4.000 metros de altura". A 2.500 metros encendió los motores, esperó 25 segundos a que se estabilicen para hacer su primer vuelo horizontal a 600 metros.

Su artefacto le permite volar diez minutos, a una velocidad de entre 120 y 300 km/h. Lleva encima un pequeño depósito de kerosén. Antes de saltar, comprueba en el avión que funcione. Un ayudante tiene listo, por si se enciende, un extinguidor.

El piloto tiene dos paracaídas, uno es personal y el otro para el ala. Ayer solo usó el personal, que es su modo de aterrizar. "Este vuelo fue excelente", declaró. Había saltado a 2.300 metros de altura, primero en caída libre y luego con un planeo suave, y llegó a usar las cuatro turbinas para alcanzar una velocidad de 300 kilómetros por hora. "Es como una segunda piel -dijo-. Si giro a la izquierda, vuelo a la izquierda. Si me inclino a la derecha, voy hacia la derecha".

Rossy festejó porque en el salto anterior no había tenido tanta suerte. Fue en 2005, cuando perdió el control de su ala y tuvo que abandonarla en vuelo. Rossy abrió entonces su paracaídas a 500 metros del suelo. Ahora tiene un nuevo desafío: cruzar el Canal de la Mancha.

15/05/08
CLARIN

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