Los tripulantes intentaron salvar la mayor cantidad de objetos.
Los tripulantes intentaron salvar la mayor cantidad de objetos.
Antes de que se hundiera en las aguas del Río de la Plata, el galeón español hallado en una obra en construcción en Puerto Madero, había sido visitado varias veces por sus tripulantes, que intentaron rescatar la mayor cantidad de objetos que transportaba.
Así lo informó a LA NACION el arqueólogo Marcelo Weissel, que fue quien hizo el importante descubrimiento, el lunes pasado, en el proyecto inmobiliario de cuatro torres que se levanta en Juana Manso y Rosario Vera Peñaloza.
"Con el trabajo que realizamos hasta ahora, queda claro que el galeón fue visitado en varias oportunidades antes de que definitivamente quedara bajo las aguas del río. Seguramente, sus tripulantes quisieron salvar la mayor cantidad de cosas", explicó Weissel, que no estaba en la obra en construcción por casualidad, sino porque, en nombre del gobierno porteño y autorizado por la firma constructora, trabaja en los lugares donde puedan llegar a encontrarse verdaderos hallazgos arqueológicos.
Según la hipótesis de los estudiosos, la embarcación habría encallado en cuando intentaba ingresar "en el puerto natural de Buenos Aires, que era el Riachuelo", sostuvo Weissel.
"Probablemente encalló cuando quería transitar por el canal costero", explicó el arqueólogo.
Entre los objetos que los tripulantes no pudieron salvar, Weissel y las demás personas que desde el martes pasado trabajan en el galeón, encontraron una vasija de cerámica indígena.
"Se trataría de un objeto del sur de la provincia de Buenos Aires", dijo el arqueólogo.
La embarcación, que sería de fines del siglo XVII o de principios del siglo XVIII, fue descubierta cuando se realizaban excavaciones del proyecto inmobiliario de cuatro torres denominado Zencity, desarrollado por Vizora y Fernández Prieto.
Un día después se hizo el anuncio público del hallazgo. El ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, definió el descubrimiento como "uno de los más importantes" de la historia de Buenos Aires.
Conservación
Entre otras cosas, los especialistas quieren determinar las dimensiones de la embarcación.
"Lo importante ahora es conservar las maderas del esqueleto del galeón y, para eso, necesitamos conseguir fondos porque tiene un costo elevado. La idea es utilizar un mecanismo subacuático, que es caro", explicó Weissel quien, desde el día del hallazgo, no puede ocultar su felicidad por la importancia histórica y cultural del descubrimiento.
Weissel adelantó que, para poder reunir el dinero necesario para que el galeón no se pierda, se iniciaron conversaciones con distintos organismos gubernamentales españoles.
El galeón fue encontrado en forma paralela a la calle Juana Manso, ocho metros por debajo del nivel de la acera. Según los especialistas consultados, la zona del descubrimiento era un sector de playa en tiempos coloniales.
Además de la vasija de cerámica indígena se pudieron recuperar varias botijas (recipientes) de cerámica donde se guardaba aceite de oliva procedente de Talavera de la Reina, en Sevilla; cinco cañones, sogas utilizadas por los tripulantes y una bala de cañón.
"Suponemos que las botijas de aceite tenían el mismo uso que los cañones: lastre para equilibrar el peso del galeón", dijo un entusiasta Weissel, que es director del programa Historia bajo las Baldosas y que brinda charlas en las escuelas para contar lo que descubre debajo de la tierra de Buenos Aires.
Según se explicó oficialmente, sólo dentro de 60 días se podría saber con exactitud de qué época era la embarcación después de que estén listos los estudios con las muestras de carbono 14 tomadas días atrás.
Lombardi volvió a reiterar que el galeón y su "tesoro" cultural y arqueológico les pertenece a todos los vecinos de la ciudad de Buenos Aires.
El secreto del galeón estuvo escondido bajo tierra por los menos 300 años.
La arqueología, poco a poco, está dejando al descubierto la vida y las costumbres de las personas que tripularon la embarcación por las aguas del Río de la Plata.
Por Gabriel Di Nicola
LA NACION
04/01/09
LA NACIÓN

