El Sector Marítimo se encuentra en un momento de plena expansión en todo el mundo. El crecimiento del comercio internacional ha propiciado un aumento de la flota de todo tipo de buques: petroleros, buques LNG, bulkcarriers, portacontenedores, industriales y de servicio.
El Sector Marítimo se encuentra en un momento de plena expansión en todo el mundo. El crecimiento del comercio internacional ha propiciado un aumento de la flota de todo tipo de buques: petroleros, buques LNG, bulkcarriers, portacontenedores, industriales y de servicio.
La situación actual de los astilleros vascos ofrece perspectivas halagüeñas. Tras haber superado una serie de reconversiones, los astilleros privados medianos y pequeños cuentan con una cartera de pedidos que cubre varios años. Son astilleros que han capeado los tiempos difíciles con esfuerzo por lo que merecen consideración y ayuda de las Administraciones local y central.
Recientemente, se ha producido la privatización del astillero público de Sestao, popularmente conocido por “la Naval”. Es de desear que en su nueva andadura como astillero privado reverdezca sus laureles del pasado. Cuenta con tradición y tecnología, y fruto de su buen hacer son lo buques LNG y grandes dragas entregados en los últimos años. Actualmente, está terminando un buque LNG (transporte de gas natural licuado) para el armador noruego KNUDSEN.
La industria auxiliar ha conseguido mantenerse y su activa presencia en la pasada edición de SINAVAL es buena muestra de ello. Estuvieron presentes fabricantes de todo tipo de equipos marinos, y su resurgimiento va ligado a la mejora de la situación de los astilleros. No hay que olvidar que en la construcción de un buque el 70% de su coste corresponde a suministros (acero, equipos, etc).
A la vista de lo anterior, cabe hacerse muchas preguntas, ante todo ¿Qué necesita y qué hay que hacer para que esta coyuntura favorable (propiciada por el crecimiento de la economía mundial) redunde en beneficio del sector marítimo nacional y del País Vasco en particular?
Ante todo, hacen falta armadores nacionales. Hace 50 años la Ría y el Puerto de Bilbao eran un hervidero de pequeños buques nacionales dedicados al cabotaje. Hoy día prácticamente han desaparecido y sólo se ven buques de cabotaje internacional alemanes, daneses, etc. En España, quedan muy pocos armadores de cabotaje y la política de la UE es fomentar las llamadas Autopistas del Mar. Ahí hay un amplio campo para que el tradicional espíritu emprendedor de los empresarios vascos se ponga de manifiesto.
Los buques LNG son una especialidad difícil, pocos astilleros son capaces de construir este tipo de buques. No se puede renunciar a la experiencia ganada por varios astilleros nacionales, Sestao entre ellos.
El campo de buques industriales y de servicio es amplio y tras muchos años de permanencia en el mercado se ha conseguido una cuota importante, tanto a nivel nacional como internacional.
La actividad de Reparación Naval ha sido en el pasado una buena fuente de beneficios para varios astilleros del País Vasco. Actualmente, el Puerto de Bilbao adolece de falta de diques, lo que en cierta medida perjudica sus posibilidades comerciales. ¿Cuándo se volverán a poner en servicio los diques de Sestao? ¿se procederá a la construcción de uno o varios diques flotantes y se creará un centro de reparaciones navales?
En otro orden de cosas, no hay que olvidar que la construcción naval no sólo requiere instalaciones modernas y tecnología avanzada, sino lo que es tanto o más importante: mano de obra cualificada a todos los niveles. Hacen falta técnicos de todas las especialidades: ingenieros, ingenieros técnicos, marinos, maestros, operarios cualificados, etc.
Hay que animar a las nuevas generaciones a que se acerquen al mar desde temprana edad (por ejemplo, fomentando actividades náuticas de todo tipo) y que consideren entre sus posibilidades de estudio y laborales el dedicarse al sector marítimo en sus múltiples facetas.
Hace falta personal cualificado y motivado en todas las áreas (técnicos, operarios, marinos, etc.), se requiere gente con vocación y para ello hacen falta incentivos y oportunidades.
El proyecto, diseño, construcción y operación de un buque genera muchas satisfacciones a quienes participan en ello. Sin ánimo de hacer comparaciones, no hay que olvidar que un buque es “una casa que flota y además se mueve”. Su realización supone retos de todo tipo.
El momento de la botadura de un nuevo buque es una sensación inolvidable para quienes han participado de algún modo en su construcción. ¡Animo, hay que estudiar y prepararse para ello!
El desarrollo de las nuevas tecnologías (informática, técnicas CAD/CAM, CFC, etc.) implica la necesidad de personal muy especializado. El campo I+D+i es amplio, en especial en el desarrollo de nuevas formas de buques y sistemas de propulsión. El complemento de lo que antecede será la creación de estudios FP (formación profesional) especialmente orientados al sector naval. Se lograría así una recuperación “mejorada” de las escuelas de aprendices ya desaparecidas. Por último, a las Administraciones autonómicas y central hay que pedirles ayuda efectiva en los esfuerzos de I+D+i.
Las Administraciones deben jugar un papel importante para fomentar y canalizar las actividades empresariales proporcionando todos los incentivos y ayudas que permita la UE.
Estas ayudas pueden ser en forma de exenciones fiscales que favorezcan la inversión, ayudas I+D+i, etc. En resumen, el sector marítimo ofrece un horizonte despejado y con futuro; hay que aprovechar la coyuntura. En el caso concreto del País Vasco, orgullosos de nuestro pasado y de la tradicional laboriosidad y buen hacer del pueblo vasco, hay que encarar el futuro con optimismo.
Delegación Territorial del Colegio de Ingenieros Navales y Oceánicos en País Vasco
30/01/07
VEINTEPIES
