Durante 72 horas ininterrumpidas, y por segundo año consecutivo, gran parte del planeta estuvo en condiciones de disfrutar, el fin de semana último, de la llegada de los primeros pingüinos de Magallanes a Punta Tombo, en la provincia argentina de Chubut.
Durante 72 horas ininterrumpidas, y por segundo año consecutivo, gran parte del planeta estuvo en condiciones de disfrutar, el fin de semana último, de la llegada de los primeros pingüinos de Magallanes a Punta Tombo, en la provincia argentina de Chubut.
La imagen pudo verse en directo. Varias cámaras instaladas en puntos clave de la pingüinera -la mayor reserva mundial de esta especie, ya que se calcula que alberga hasta 200.000 ejemplares- fueron haciendo visible la llegada desde el mar de cientos de machos que comenzaban a explorar el terreno en busca de sus nidos, en el mismo lugar del año anterior, para acondicionarlos y esperar, ya tranquilos, la llegada de las hembras dispuestas a cumplir con el ritual del desove.
Pero "La vigilia de los pingüinos", como se llama el proyecto turístico que impulsa el gobierno provincial, no sólo permitió ver, en vivo y en directo, a los pingüinos chapoteando en el mar, confraternizando con algún congénere o, simplemente, paseándose entre los visitantes que hacían "safari fotográfico" a algunos metros de distancia. Además de ser una excelente manera de promover las bellezas naturales y turísticas de una zona especialmente dotada, se transformó en un simbólico mensaje de amistad entre los seres humanos y su hábitat.
No es de extrañar, entonces, que numerosas organizaciones ecologistas se sumaran a la propuesta y colaborasen con el equipo televisivo que cubría la llegada de los pingüinos al área natural protegida que es Punta Tombo.
Por esta vez, las estadísticas pueden llenarnos de alegría, cuando nos hacen saber, por ejemplo, que unas 145.000 personas estuvieron viendo el arribo de los ejemplares a través de la Web, de las cuales 15.000 fueron españoles, o que en la segunda jornada se enviaron más de 4000 postales por la página oficial, que tuvieron como destinatarios a usuarios de 101 países. Para todos aquellos que estuvieron viendo y oyendo, a distintas horas, este maravilloso espectáculo de la naturaleza y de sus ritmos y ritos de procreación se presentó también la posibilidad de entrar en comunión con el sentido último de la existencia y de celebrarlo y compartirlo con la familia, con los amigos y con miles de desconocidos en todo el mundo.
28/09/07
LA NACION
