El crudo barato merma la euforia de Brasil por Tupi

Fue un domingo por la mañana en agosto del 2006 cuando Gilberto Lima le dio la mala noticia a Mario Carminatti, gerente ejecutivo de exploraciones de la empresa paraestatal Petróleo Brasileiro SA.

Fue un domingo por la mañana en agosto del 2006 cuando Gilberto Lima le dio la mala noticia a Mario Carminatti, gerente ejecutivo de exploraciones de la empresa paraestatal Petróleo Brasileiro SA.

La apuesta de Petrobras de centenares de millones de dólares a un nuevo campo petrolífero de aguas profundas había salido mal.

Años antes, los estudios de Petrobras de las formaciones geológicas bajo las aguas territoriales brasileñas habían indicado que había petróleo, y mucho. Así que la compañía gastó US$240 millones en perforar un pozo experimental en el lecho marino a más de 300 kilómetros de la costa del estado de Río de Janeiro.

Lo único que los exploradores encontraron, dijo Lima, el gerente general de exploraciones de Petrobras, era agua, sal y rocas.

"Le dije a Gilberto: `Eso es imposible", recuerda Carminatti. "Diles que vuelvan a mirar. Fue uno de los peores días de mi vida".

Resultó que el equipo de exploradores había insertado la sonda equivocada en el pozo experimental. Cuando tomaron una nueva prueba, cambiaron de parecer sobre la presencia de petróleo.

También cambiaron al Brasil

Los geólogos de Petrobras descubrieron un yacimiento de petróleo, ahora llamado el campo de Tupi, que según la compañía quizá contenga entre 5.000 y 8.000 millones de barriles de petróleo y gas natural. Esto sería el mayor yacimiento descubierto en América desde que Petróleos Mexicanos descubrió el campo de Cantarell en 1976.

Tupi es apenas uno de varios descubrimientos brasileños "elefantinos"" de más de mil millones de barriles cada uno.

Si dan resultado, es posible que hagan de Brasil el cuarto mayor productor de petróleo del mundo después de Arabia Saudita, Rusia y Estados Unidos. El país está ahora en decimotercer puesto, según la compañía británica BP Plc, que clasifica los países por su producción.

Al conocerse el descubrimiento, cundió la euforia en Brasil.

La gente de hecho bailó en las calles de Río de Janeiro durante los desfiles del carnaval del 2008 para celebrar el hallazgo, y hubo una carroza llamada "El oro negro que viene del mar"". El presidente Luiz Inácio Lula da Silva dijo que la renta petrolera haría posible que el Gobierno atacara la pobreza en el país de 191 millones de habitantes, un 24 por ciento de los cuales viven con menos de US$3 al día.

Entonces la economía mundial se estrelló contra un muro, y el precio del petróleo se derrumbó a US$32 el 12 de diciembre desde un apogeo de US$147 el 11 de julio. Si bien los precios se han recuperado un poco –el 1 de abril cerraron a US$48,39 por barril en Nueva York–, los inversionistas se están preguntando si Tupi fue una bonanza o un caso de regocijo nacional infundado. Las acciones de Petrobras bajaron 45,2 por ciento a 28,78 reales el 30 de marzo desde su apogeo en mayo del 2008.

Petrobras, con sede en Río, encabeza el mundo en perforación de pozos petrolíferos en aguas profundas; tiene docenas de campos de crudo en Brasil, África y el golfo de México.

"A US$140 por barril, o incluso a US$70, uno podría ganar mucho dinero"", dice John Ditierri, que administra una cartera de acciones de países emergentes de US$7.000 millones en Emerging Markets Management LLC. "A US$20 ó US$30, no vale nada"".

Los analistas dicen que las autoridades brasileñas no deberían subestimar las dificultades técnicas de extraer petróleo de Tupi, pase lo que pase al precio del crudo. El campo se encuentra a 340 kilómetros (210 millas) de la costa brasileña y bajo dos kilómetros de agua y cinco kilómetros de arena, roca y sal.

"Los planes de ellos se basan en gran medida en la suposición de que podrán usar la misma tecnología que usan para producir petróleo en aguas profundas hoy en día y que solo tendrán que hacerle pequeños ajustes"", dice Sylvie D"Apote, directora de Cambridge Energy Research Associates Inc., quien trabaja en Río. "De no ser así, es probable que los costos suban mucho"".

Si bien el Gobierno posee un 40 por ciento de la cartera de acciones y el 58 por ciento de las acciones con derecho a voto de Petrobras, el ministro de Energía, Edison Lobao, quiere formar una nueva corporación estatal para explotar las reservas petroleras marinas del país.

08/04/09
ENTORNO INTELIGENTE

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