Eran muchas las expectativas puestas en la actividad del Consejo Federal Pesquero para cuando se siguiera avanzando en la distribución de esta nueva suerte de cuotas en que se convirtieron las Autorizaciones de Captura a través de un extraño andamiaje conceptual del organismo federal.

Eran muchas las expectativas puestas en la actividad del Consejo Federal Pesquero para cuando se siguiera avanzando en la distribución de esta nueva suerte de cuotas en que se convirtieron las Autorizaciones de Captura a través de un extraño andamiaje conceptual del organismo federal.

Y había expectativas porque la siguiente en la lista, después de la polaca y la merluza negra, era la merluza de cola. Una especie que el año pasado arañó las 100 mil toneladas desembarcadas por la flota nacional.

La directa aplicación de los criterios adoptados para la polaca y la negra para la hoki entusiasmaban a algunos empresarios y encrespaban los nervios de otros. Lo que sucede es que muchos buques y empresas que actualmente encontraron en la merluza de cola un buen reemplazo de la escasa hubbsi, ni figuraban con capturas en el período fijado por la ley 24.922 para la asignación de Cuotas Individuales Transferibles de Captura. Y ese fue la modalidad adoptada para distribuir las Asignaciones de Captura de polaca y merluza negra.

Del otro lado están los empresarios cuyos buques ya desde aquellas épocas tenían como especie objetivo a la merluza de cola, despreciada entonces por los barcos que salían a la merluza común. Los historiales de estos buques los harían prácticamente acreedores de la mayoría de la CMP de hoki de acuerdo a la Ley Federal de Pesca.

Pero el CFP adoptó un nuevo criterio. Creó un Fondo de Reasignaciones, volcó en él más de la mitad de la captura máxima permisible y distribuyó ese fondo de acuerdo a una nueva modalidad.

Sin juzgar aún a quienes perjudica y a quienes beneficia este cambio de criterios, ya que como suelen decir los abogados hay una mitad de la biblioteca para los argumentos de cada uno, es necesario detenerse un minuto sobre la discrecionalidad del cambio de metodología según la especie.

Y es en este punto donde toda la asimilación conceptual elaborada por el CFP para igualar a las Autorizaciones de Captura con las Cuotas Individuales Transferibles de Captura se derrumba de un sólo sacudón.

La Ley Federal de Pesca, con la solidez que su misma jerarquía le otorga, adopta un sistema, el de las cuotas, que tiene como fin último organizar la actividad que venía de un sistema olímpico de todos contra todos y una sola víctima, la sustentabilidad de los recursos. Esta organización apunta a la seguridad de las inversiones, a la seguridad del trabajo y a la seguridad de los aportes al fisco. Previsibilidad, en síntesis.

Las asimiladas Autorizaciones de Captura, distribuidas de distinta forma según la ocasión tienen la misma fortaleza que un castillo de naipes. Otra formación de consejeros y el CFP podría reemplazar cualquier resolución por otra.

No es ésta la manera de garantizar mayores y mejores inversiones, no es la forma de impulsar empleos estables y bien pagos, no es el camino hacia el mayor valor agregado.

Es parte de la permanente confusión.

Por Tedy Woodley

25/08/08
PESCA & PUERTOS

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