La desidia y el desinterés demostrados por el Ministerio de Defensa y los miembros de las comisiones de Relaciones Exteriores y de Defensa de la Cámara de Diputados han puesto nuevamente al país al borde de otro papelón internacional.
La desidia y el desinterés demostrados por el Ministerio de Defensa y los miembros de las comisiones de Relaciones Exteriores y de Defensa de la Cámara de Diputados han puesto nuevamente al país al borde de otro papelón internacional.
Enfrascados en la tarea de buscar argumentos y adhesiones fuera del bloque oficialista para convalidar el despojo de los fondos depositados en las cuentas individuales de las administradoras de fondos de jubilaciones y pensiones (AFJP), los legisladores no tuvieron tiempo para otorgar el permiso de salida de tropas argentinas y, después de seis meses de planificación, los aviones de la Fuerza Aérea quedaron en tierra mientras cazabombarderos de Francia, Chile, Venezuela y Brasil participan del operativo Cruzeiro do Sul IV.
Frente a esta situación, el Ministerio de Defensa de Brasil informó, por medio de un comunicado, que "la Fuerza Aérea Argentina no participará de la Fuerza de Coalición con las seis aeronaves inicialmente previstas, pero continuará actuando en diversos sectores de planeamiento de la operación".
La Argentina, entonces, es el único país que participa sin aviones de un ejercicio internacional organizado por Brasil cuya característica distintiva y excluyente es la actividad desarrollada por las aeronaves militares participantes. Por consiguiente, la escuadrilla de cazabombarderos Fightinghawk A4-AR y dos Hércules KC 130, configurados uno como transporte y el otro como reabastecedor de combustible en vuelo, no se moverán de su base.
La cuestión vinculada con la participación de tropas militares argentinas en el exterior, al igual que la autorización para el ingreso de tropas extranjeras en nuestro territorio, debe ser aprobada por una ley que la faculte. Si bien en años anteriores hubo apuros innecesarios para contar con la legislación específica, ya se perdieron cinco misiones al exterior sólo en 2008 porque la ley no termina de aprobarse debido a la escasa atención que ponen en ella los legisladores.
Entre otros ejercicios, la Argentina no participó de los llamados Cruzex IV, con las fuerzas armadas de Brasil, Uruguay y Chile, en este último caso en dos oportunidades.
Estos ejercicios son una actividad normal orientada a la preparación de las fuerzas militares para escenarios de guerra, de ayuda humanitaria y de integración de fuerzas multinacionales de paz. Son necesarios para el adiestramiento y el desarrollo de doctrinas y operaciones comunes con otros países. Además, este tipo de maniobras militares con tropas en el terreno, aviones y buques no pueden ser reemplazadas por la ficción de un teatro de operaciones montado sobre una mesa o en el mejor de los simuladores tácticos computarizados.
Los adiestramientos deben contar con la aprobación del Congreso después de recibir las propuestas del Ministerio de Defensa. El listado abarca un período de 12 meses. Por las experiencias vividas, es innegable que el sistema de permisos para ejercicios con tropas extranjeras debe revisarse y ser transformado en un procedimiento más dinámico y directo, de modo de evitar estas ausencias injustificadas de la Argentina. Así, se priva de perfeccionar a sus aviadores, marinos y soldados y de darles un mejor horizonte profesional. Es de esperar que se tome conciencia de ello y se obre en consecuencia.
12/11/08
LA NACIÓN
