Matías Settembrino recién comienza su profesión de marino, pero Rosario Carlos Settembrino ya lleva 32 años de servicio. Un pasaje de posta, de padre a hijo, con la especialidad de mar. * Realizarán el viaje de instrucción en la fragata, como integrantes de la dotación. Matías tiene 21 años y es cabo segundo. Rosario, 49, y es suboficial mayor. Son nacidos y criados en Punta Alta.
Matías Settembrino recién comienza su profesión de marino, pero Rosario Carlos Settembrino ya lleva 32 años de servicio. Un pasaje de posta, de padre a hijo, con la especialidad de mar. * Realizarán el viaje de instrucción en la fragata, como integrantes de la dotación. Matías tiene 21 años y es cabo segundo. Rosario, 49, y es suboficial mayor. Son nacidos y criados en Punta Alta.
Los marinos Rosario Carlos y Matías Settembrino, padre e hijo, están en la cubierta de "la embajadora del mar". Y a unos 52 metros de altura, el palo mayor, lugar común en la rutina del menor, quien es principiante gaviero y, a lo largo de los ocho meses del viaje, hará propias las velas, las arriará o izará a tope, según marquen el ritmo los vientos.
Años atrás, y con 23 años, Rosario era cabo primero cuando hizo su primer viaje de instrucción en la "Libertad"; este es el tercero. Fue en 1982 cuando finalizaba el conflicto bélico de Malvinas. Zarpó del puerto metropolitano en la navegación que lo llevó a recorrer varios países de Latinoamérica. "Fueron tres meses de aprendizaje y de conocer otras culturas", relató.
El actual suboficial mayor realizó el otro viaje en la fragata al año siguiente. En esa oportunidad cruzó el océano Atlántico y conoció varios países europeos y el norte de Africa pero no llegó al país de sus ancestros, Italia.
Era gaviero como hoy lo es Matías. Había ingresado a los 15 años y desde los seis que la vida del mar se había convertido en su sueño.
Creció en Punta Alta, ciudad vecina a la Base Naval Puerto Belgrano, el Puerto Militar más importante de la Armada y uno de los más grandes de Sudamérica.
La comunidad de la ciudad es el resultado de una fusión de inmigrantes y marinos. La historia de los Settembrino viene con legado paternal de inmigrantes italianos; Don Crispino, el abuelo de Matías, vino al país desde Sicilia y se radicó en Punta Alta con su esposa Laura y fue veterano de la Segunda Guerra Mundial.
El le marcó a Rosario el camino, le habló de su experiencia en la guerra, del hambre y el miedo, al mismo tiempo que crecía viendo uniformes y marinos circular por su ciudad. Desde entonces decidió ser parte de ellos.
Matías también nació y vivió varios años en la zona; y estuvo en Ushuaia y Mar del Plata, otras ciudades con asientos navales donde su padre fue destacado. "Desde que nací lo acompañé a todos lados", enfatizó.
Así fue que recorrió las bases donde trabajaba, los buques y "todo eso me llevó a ser lo que soy ahora", dijo el cabo segundo, quien a fines del año pasado egresó de la Escuela de Suboficiales de la Armada.
A bordo de la fragata
Actualmente, Matías integra la tripulación de la fragata junto a su padre quien tiene el rol de suboficial de unidad y se ocupa del bienestar del personal, los servicios y habitabilidad general de la embarcación.
Además, cumple la función de contramaestre general, es decir, es el dueño de las velas, el portavoz de las maniobras que decide el comandante y que –de acuerdo a la cadena de cargos– concretará Matías junto con el equipo de gavieros.
Ellos suben –con las medidas de seguridad necesarias– a tope de los palos para hacer las maniobras. "Eso transmitimos a los que recién empiezan: ¡seguridad ante todo!", aclaró Settembrino padre. "Es fundamental la responsabilidad del trabajo y de la vida humana", agregó.
Hoy su rol en cubierta es distinto. A través del silbato marinero indica a los contramaestres de los tres palos las maniobras. Ya sea para "cazar" las velas (bajarlas) o para "cargarlas" (izarlas).
Matías está entusiasmado por el viaje: "No podía creer que estaba destinado a la fragata", dijo. Para el padre los sueños también se concretaron: "Despedirme de la Armada, como suboficial mayor, y en este buque, lo voy a llevar siempre en mi corazón. Y el broche de oro es poder compartir el viaje con mi hijo", expresó.
Sobre el 39º Viaje de Instrucción Naval
La "Libertad" zarpó del puerto metropolitano el pasado 5 abril. Tras el periodo de reparación de media vida y el primer viaje efectuado el año pasado por Europa, América del Norte y Latinoamérica, vuelve al mar. Este año con un itinerario diferente.
Navegará con rumbo este y visitará países de Asia, África, Oceanía y Sudamérica. La "Libertad" amarrará en los puertos de Shangai, Bombay, Tokio, Cape Town, Malasia, Sydney e Isla de Pascua, entre otros.
"Siempre nos recibieron muy bien en todas partes del mundo. La fragata ‘Libertad’ es muy especial. En todos los puertos que visité en los viajes anteriores sentí un cariño especial de la gente", manifestó el suboficial Settembrino.
20/04/08
LA NUEVA PROVINCIA

