Las actividades de pesca que Nueva Zelanda lleva a cabo en el mar de Ross, en la Antártida, son responsables y sustentables, sostiene el Consejo de la Industria Pesquera de Nueva Zelanda (NZSIC).
Las actividades de pesca que Nueva Zelanda lleva a cabo en el mar de Ross, en la Antártida, son responsables y sustentables, sostiene el Consejo de la Industria Pesquera de Nueva Zelanda (NZSIC).
Con esta afirmación, el sector pesquero se anticipa al lanzamiento de un documental que reaviva la controversia en torno a la pesca de merluza negra en dicho mar.
El film en cuestión, titulado The Last Ocean (El último océano), fue realizado por el cineasta neozelandés Peter Young.
La industria pesquera neozelandesa no logró ver el documental antes de su debut en el próximo Festival Internacional de Cine de Nueva Zelanda, donde figura en las las categorías “activista” y “ambientalista”.
“Debemos preguntarnos cuál es el verdadero valor del mar de Ross y si deberíamos dejar una parte del océano intacta para la próxima generación”, cuestiona Young.
En la película se citan declaraciones de Stuart Prior, quien ayudó al país a negociar un acuerdo de pesca en la Antártida con otras naciones para afrontar la amenaza de la pesca no regulada en el mar de Ross. Según este diplomático neozelandés, hay evidencias que prueban que la pesca en esa zona representa una amenaza para el medioambiente y que debería frenarse, informó Voxy.
“Nos preocupa que esto sea un intento de generar un escándalo público ante la ausencia del panorama completo. Queremos asegurarnos de que la gente tenga una opinión equilibrada”, dijo Peter Bodeker, director ejecutivo del NZSIC.
El empresario recalcó que el NZSIC respalda una política de conservación activa en el mar de Ross y que ya se cerraron grandes áreas para la pesca. Bajo la administración de la Comisión para la Conservación de los Recursos Marinos Vivos de la Antártida (CCAMLR), se establecieron límites de captura conservadores y normas específicas para las pesquerías de exploración como la de merluza negra en el mar de Ross.
En 2011, la captura de merluza negra de Nueva Zelanda era el 26% del límite de captura total establecido por la CCAMLR y desde 2005 sólo superó el 40% de este límite.
Bodeker también precisó que el año pasado, la captura total anual de merluza negra por parte de los miembros de la CCAMLR fue de menos del 3% del total de la biomasa de merluza negra en el mar de Ross.
Además, dijo que Nueva Zelanda opera estrictamente dentro de las directrices del Consejo de Administración Marina (MSC), que califica el enfoque neozelandés como “bien administrado”.
“Se entiende que esta película, junto con una cantidad de grupos ambientalistas, demanda el cierre total de la actividad pesquera en el mar de Ross”, dijo. “Creemos es una reacción exagerada, totalmente innecesaria.”
“Sólo esperamos que la gente pueda manejar los sentimientos de culpa que genera este tipo de campaña y que confíe en los esfuerzos combinados de las instituciones internacionales y gubernamentales que hacen un buen trabajo para proteger el medioambiente antártico”, concluyó.
Por Natalia Real
30/07/12
FIS.COM

