Destrabando el misterio de los calderones grises (Chile)

Destrabando el misterio de los calderones grises (Chile)

Se trata de una especie de delfines de mar adentro que, en un hecho sin precedentes, están recorriendo las costas de la IV Región.

Se trata de una especie de delfines de mar adentro que, en un hecho sin precedentes, están recorriendo las costas de la IV Región.

Esta situación es única, por lo que ha atraído miradas tanto dentro como fuera del país. En la Cuarta Región, el biólogo marino Oliver Yates y la naturalista Paola Palavecino están aprovechando estas circunstancias para estudiar a estos mamíferos y obtener datos más certeros, de los que hasta ahora se tiene de ellos
 
Los delfines nariz de botella se han transformado en una constante en las postales de la región. De tal modo, parece exagerado que la presencia de mamíferos acuáticos en nuestras costas esté siendo vista como un hecho inédito capaz de concentrar la atención de científicos nacionales y extranjeros. Pero así es.
 
En concreto, se trata de otra variedad de estos animales, denominada calderones grises. Su presencia masiva por las costas de la región ha impulsado a una ONG a desarrollar un estudio que dará una visión certera respecto de esta especie, puesto que a pesar de que se les asocia a zonas de agua profunda, aquí es posible observarlos de cerca y prestar atención a todas sus características.
 
El Diario El Día accedió al trabajo que desde hace 3 años viene realizando un equipo de la organización medioambiental Biochile y que parece estar marcando pauta en cuanto a la biología marina. A continuación, conozca un poco más de cerca los misterios que se están develando en la Bahía de La Herradura.
 
Los delfines chatos

Oliver Yates, la persona a cargo de esta investigación, explica que apenas se dieron cuenta de la presencia de este peculiar tipo de delfines en la Bahía Herradura se involucraron en lo que les pareció de gran relevancia para la región y para el mundo científico.
 
"Indagamos al respecto y supimos que los pescadores de la zona (Guanaqueros, Tongoy, La Herradura) les habían avistado con anterioridad, llamándoles "los Delfines Chatos… Sabíamos de los delfines Nariz de Botella (Tursiops truncatus) que habitan en Islas Damas, por lo que encontrarnos con esta otra especie fue toda una sorpresa, una maravillosa sorpresa", relatan Oliver y Paola, la pareja que está detrás de esta interesante investigación.
 
Dadas las condiciones en que se dan los avistamientos de estos mamíferos acuáticos, los principales informantes a la hora de desplegar los operativos de investigación in situ son los mismos pescadores. Y es que, como los calderones grises llegan de manera irregular a la zona, la colaboración de la comunidad ha sido clave.
 
"El desafío más grande es detectar su presencia cuando llegan para poder salir y trabajar. Pero hemos tenido apoyo desde residentes en la Bahía de La Herradura y de la caleta de pescadores en Guanaqueros que nos llaman cuando ven a los delfines.  Esto ha sido una gran ayuda para el proyecto y les agradecemos muchísimo por su colaboración", subraya Paola Palavecino.
 
Asimismo, cabe señalar que la visita de estos delfines no ha pasado desapercibida. De hecho, los turistas ya han comenzado a cautivarse con este espectáculo de la naturaleza y al verlos rondando la costa intentan acercárseles. Precisamente, estarían pidiendo a algunos pescadores que les lleven a contemplar a los delfines en lo que podría transformarse en su nuevo hábitat. Sin embargo, aún no se desarrolla un turismo organizado al respecto.
 
Objetos de estudio y contemplación

Según detallan Yates y Palavecino, a nivel local serían los primeros en realizar un estudio de estas características respecto de esta esquiva especie. Es más, la ONG inglesa WDCS (Whale and Dolphin Conservation Society) se interesó de tal manera en la investigación que aquí se viene realizando, que comenzó a patrocinar el proyecto con fondos para llevar a cabo los estudios sin ningún problema.
 
El interés de dicha entidad tendría relación con que en ocasiones anteriores han querido seguir la pista de los calderones y no han tenido la suerte que en las costas de Coquimbo están teniendo.
 
"Ellos se sintieron muy interesados en estos avistamientos, debido a que en otras partes del mundo se han realizado algunos estudios sobre los Grampus Griseus (como es su nombre científico), pero no han tenido la suerte de estudiar tal cantidad de delfines, tan cerca de la costa y con tanta frecuencia como ocurre acá", destaca Yates.  
 
Pero no es la única ONG que apoya esta iniciativa que se realiza en aguas locales, también lo está haciendo Eutropia. Esta entidad de carácter nacional ha estudiado a los delfines nariz de botella en la región desde hace varios años, y ahora además colabora en la investigación de esta otra especia de mamíferos acuáticos.
 
Con todo, recientemente, este equipo de Biochile ha establecido contacto con otro grupo de científicos, correspondiente a Islas Azores (Portugal) en el norte del Atlántico, quienes en esa zona también han estado estudiando a delfines de esta misma especie. Yates relata que ha sido muy interesante intercambiar información con ellos, aunque su estudio se ha realizado en grupos pequeños de estos animales.

Según explica Oliver, el objetivo medular de este estudio es determinar el tamaño y la estructura de la población que está visitando la costa.
 
Con ello, apuestan a describir el uso del hábitat y el comportamiento de esta misteriosa especie, identificando áreas importantes. Asimismo, pretenden identificar potenciales amenazas a esta población animal, de manera de asegurar su conservación, destacando con toda esta información también será posible educar a la comunidad sobre esta especie.
 
Respecto de los antecedentes que hasta ahora han podido recopilar, destacan que han visto crías recién nacidas, lo que indica que "tal vez" se estén reproduciendo en nuestras costas. Y por lo demás, gracias al hallazgo del cuerpo de un delfín Grampus Griseus varado, han podido recavar aún más antecedentes.
 
De tal modo, accedieron a muestras de dicho espécimen, tanto de su estómago, piel, músculos  e hígado. "Toda esta información es muy importante ya que es la primera que proviene del Pacífico, y mejor aún, proviene de nuestra región", subraya enfática Paola Palavecino, sobre un fenómeno que pone a la zona bajo el ojo científico mundial.
 
Respecto de los antecedentes que arrojaron dichas muestras, Yates y Palavecino comentan que el análisis del estómago, cuyo peso bordeó los 8 kilos, reveló que se estaba alimentando de calamares gigantes que habitan en la Corriente de Humboldt,  cuyo nombre común es la  Jibia. "Se realizaron medidas a los picos de estos calamares,  los cuales se encontraban en perfecto estado, y se llegó a la conclusión de que estos llegaron a pesar alrededor de 20 kilos y que podrían llegar a medir hasta 2 metros de largo.
 
Este tipo de dieta sería corroborada por los mismos pescadores, quienes relatan haberlos visto de noche cazando esta especie.
 
Oliver y Paola están trabajando para obtener pronto resultados del resto de las muestras obtenidas desde el animal. Por lo pronto.

27/09/09
MUNDO ACUICOLA

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